Con la presión de los avances tecnológicos y la globalización, las compañías que no se quieran quedar rezagadas o, simplemente desaparecer, deben buscar de forma activa la manera de desarrollar nuevas ideas de forma creativa. De esto trata la cultura innovadora: de salir del molde a la hora de idear y ejecutar, de dejar de seguir el mismo manual de forma indefinida.

Aunque no es fácil prever el futuro y adelantarse a las nuevas tendencias, o crearlas, no significa que no se pueda seguir una metodología que nos ayude en la generación de ideas creativas y a construir una cultura innovadora.

El viaje de la idea y la cultura innovadora

Hoy queremos contaros sobre las cuatro fases por las que, de acuerdo con Jill E. Perry-Smith y Pier Vittorio Mannucci, una idea pasa desde su concepción hasta su ejecución. Y nosotros añadimos, su integración.

Durante estas fases, la materialización de ideas creativas plantea necesidades que, como compañías y líderes innovadores, debemos conocer y resolver para conseguir verdadera innovación. 

Yo me he permitido rebautizar cada una de las cuatro fases que proponen los autores, y añadir una quinta de nuestro propio proceso de innovación, ya que, a pesar de no ser idénticas, coinciden en la esencia.

Fase 1 — Aspira
La Generación de la idea

En esta fase, se concibe la idea innovadora. En ella, el creador debe tener la capacidad para generar algo nuevo a partir de comportamientos, prácticas o cosas que ya existen.

Lo importante de generar ideas no es que todas sean buenas ideas. Esta fase requiere que tengamos un pensamiento flexible. Hay que tener la mente abierta y generar cuantas más ideas mejor, porque la innovación y las soluciones creativas están ligadas con la flexibilidad cognitiva. La flexibilidad cognitiva se entiende como la habilidad para cambiar de esquemas y categorías mentales (Amabile, 1983).

Si estamos intentando darle solución a un problema, es recomendable ingeniar una gran cantidad de formas alternativas sobre cómo hacerlo.

En esta fase, no hace falta pensar mucho en la calidad de estas ideas, sino más bien, esforzarnos en pensar en formas alternativas de dar solución al problema.

Una buena idea no nace sola, sino como una combinación de puntos de vistas, asociaciones y correcciones del pensamiento original.

Otro elemento importante en la generación de ideas es el componente social. Las personas podemos aportar puntos de vista distintos, backgrounds y conocimientos diferentes que nos ayuden a dar con soluciones creativas.

Al final de esta fase, debe conseguirse una idea innovadora en una fase muy germinal.

De acuerdo con lo anterior, nuestro trabajo a la hora de construir una cultura innovadora en la que se generen muchas ideas creativas, es:

  • propiciar la expresión de soluciones alternativas,
  • y dar espacios para que las personas se asocien con este objetivo.

Fase 2 — Transpira
Elaboración de la idea

Una vez tenemos una idea hay que cuestionarla y refinarla. De acuerdo con Perry-Smith y Mannucci, en esta fase del viaje de la idea, es necesario preparar dicha idea para presentarla a otros.

Podemos presentar las ideas creando prototipos o MVPs que nos permitan probarlas en grupos de control a pequeña escala. Los prototipos nos obligan a aterrizar la idea y a poder juzgar la eficacia de su función.

Como veis, en esta fase, nos movemos de una idea vaga a algo con forma, capaz de ser evaluado por nosotros mismos y por otros.

Como comentábamos en párrafos anteriores, cada fase del viaje de la idea, viene con sus propias necesidades. En concreto, durante esta fase, el creador requiere encontrar soporte emocional. El apoyo emocional y las críticas constructivas son necesarias para elaborar y mejorar la idea original.

De acuerdo con los autores, el apoyo emocional tiene dos efectos:

  • reduce la incertidumbre,
  • y ayuda a mantener a las personas motivadas con su idea.

¿Cómo pues podemos contribuir a satisfacer las necesidades que esta fase trae consigo para el creador? Os proponemos:

Fase 3 — Conspira
Promoción y legitimación de la idea

No basta con tener una gran idea y querer que se haga realidad.

Para todo gran lanzamiento, se necesitan recursos con los que costearlo.

Además de ser pensadores creativos, es necesario adoptar una actitud de campeón y creer en la viabilidad de la idea. Hace falta una actitud de venta, ya que en esta fase es necesario convencer a quienes toman las decisiones en la empresa. Una buena forma de convencer es a través de los resultados de las pruebas con los grupos de control en la fase anterior.

En esta fase, la idea debe recibir el empujón que necesita o nunca llegará a su implementación.

Como en otras fases, en esta etapa del viaje de la idea, intervienen factores sociales. De acuerdo con los autores, es más fácil que las personas que toman decisiones, apoyen ideas que provengan de creadores que se perciban como competentes y legítimos.

Ayudar a fundamentar una cultura innovadora, requiere cambios de percepción y de comportamiento en las empresas. Os recomendamos en esta fase:

Fase 4 — Inspira
Implementación de la idea

Dentro de esta fase, Perry-Smith y Mannucci definen dos subfases más: producción e impacto.

Durante la fase de producción, la idea se convierte en un producto final o, al menos, capaz de ser consumido por usuarios finales. La necesidad a cubrir dentro de la subfase de producción, es conseguir que exista un equipo dedicado a materializar la idea.

En la subfase de impacto, la idea innovadora es aceptada y reconocida por usuarios reales.

Tanto para que la subfase de producción y la de impacto sean exitosas, hace falta un nuevo componente social: una visión compartida. En otras palabras, hace falta gente que crea en la idea. Y para ello, previamente esa idea les ha inspirado.

Cuando la gente cree en una idea inspiradora, se compromete con ella, la defiende y la trabaja. Cuando las personas trabajan con un objetivo común, encuentran maneras de convencer, de comunicar y de resolver problemas.

¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestros intraemprendedores en esta fase? Algunas ideas:

  • facilitar la creación de equipos de ejecución de la idea,
  • mentorizar y esponsorizar la materialización de la idea,
  • ofrecer herramientas de comunicación y difusión de la idea.

Fase 5 — Respira
Integración de la idea

Esta fase sí es de cosecha propia, y es que después de llevar unos cuantos años trabajando con equipos innovadores, hemos aprendido que después de innovar, hay que reflexionar.

Las ideas inspiradoras que se han conseguido llevar a cabo y se han integrado con éxito en la organización, son las que han conseguido integrarse en la mentalidad de la gente, como el aire que respiran. Porque ‘las han visto nacer’ desde que eran sólo ideas, hasta que han pasado a ser proyectos reales.

Si la gente forma parte del proceso de generación y desarrollo de una idea generada por una persona del equipo, entenderá que generar nuevas ideas es tan necesario como respirar. Algunas funcionan y otras no, pero todas son necesarias.

¿Qué podemos hacer para ‘respirar’ la creatividad en nuestra organización? Algunas ideas:

  • hacer reuniones retrospectivas para aprender de las ideas que se han implementado, y de las que no. reflexionar sobre las causas e impacto en el equipo y en la organización,
  • incorporar la generación de nuevas ideas como una responsabilidad definida en la descripción del puesto de trabajo y de las competencias requeridas al nuevo talento contratado,
  • medir y reconocer la generación de ideas como parte de lo que se espera de cada persona.

Como veis, las ideas creativas e innovadoras sufren un largo viaje, que las lleva al éxito o al olvido.

Pregunta de reflexión: ¿qué estás haciendo para facilitar el viaje de las ideas de tus intraemprendedores?


Do you want more posts like this?