¿Cuántos de los productos más rentables de la empresa tienen menos de un año, de dos, de tres? ¿Hasta cuándo funcionará? ¿Cuál es la tendencia? ¿Cómo podemos distinguirnos de los competidores? ¿Qué cosas hemos aprendido? y lo que es más importante ¿Qué otras debemos desaprender?

Estas son las típicas preguntas que todo ejecutivo que se precie se hace en uno u otro momento. Y es que nada permanece, lo único que no cambia es el cambio, decía el sabio griego. Todo el mundo sabe que, a medida que pasa el tiempo, vemos que los clientes cambian, también los competidores, la tecnología, los colaboradores, la sociedad. Si no hacemos nada dentro de la empresa, seguro que tarde o temprano llegará otra y lo hará por nosotros…

Pero, si tenemos asumido que el cambio es constante, ¿por qué hay tan pocas organizaciones preparadas para ello? A simple vista parece lógico que algo tan clave como la innovación creativa debería estar sistematizada. Y no hablo del departamento de innovación, sino de la actitud que debería impregnar toda la empresa.

¿Pero cómo se consigue eso?

La formación acostumbra a ser una de las herramientas más utilizadas para conseguir que la organización aprenda y adquiera nuevos conocimientos y habilidades, pero a menudo los programas formativos no enseñan a desaprender, se limitan a incorporar nuevo conocimiento “a pelo” sin asegurarse que el antiguo ha sido considerado como obsoleto. Y es que lo importante de un programa de formación, no es el contenido, sino cómo se explica y cómo se comprueba que ha sido comprendido y aplicado. No podemos innovar si no desaprendemos y volvemos a aprender. Alvin Toffler tiene una frase que lo resume muy bien:

Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender” 

AlvinToffler

La visión positiva de este hecho, es que las organizaciones (y las personas) que crecen son aquellas que han desarrollado el hábito de reaprender constante y sistemáticamente.

Así que, la próxima vez que te dispongas a formar parte de un programa de formación, asegúrate que no sólo tiene un buen contenido y buenos ponentes. Sino que además incorpora de un proceso para comprobar al cabo de unos meses, que los participantes han reaprendido y han desarrollado una nueva cultura de aprendizaje.

Te dejo esta imagen creada por el estudio xanderall que ilustra muy bien  algunas de las diferencias principales de esta nueva forma de aprender.

La nueva cultura del aprendizaje Por cierto: ¿Cuántas cosas que os hayan permitido crecer habéis reaprendido últimamente en tu empresa? ¿y tú?


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5 comentarios sobre “Aprender, desaprender y reaprender

  1. Muy interesante punto de vista efectivamente no creo que haya otra forma de aprender en este entorno de exceso de información y desinformación. Cuando se produce todo lo contrario la información sin inteligencia es ruido y se le presta poca atención “post”, sintetizar sin criterio u otro objetivo que llenar espacios :generando contenidos que no aportan y menos si son pasados por alto. No alcanza el espacio tiempo humano para clasificar la aleatoriedad de la información igual que en el microespacio digital la información aleatoria es un ruido estocástico sin clasificación jerárquica, porque es tan importante un gatito que una noticia científica o el video de una acrobacia estúpida . Recuerdo que cuando me tocó ser profesor en la universidad la mayoría de las veces trabajabamos en equipo con los alumnos, en conjunto como si fuéramos un alumno más, pero mentor y articulador de ideas, que eran discutidas y analizadas de forma colectiva. Lo discursivo era para establecer principios pero lo experimental necesario para nutrir el interés y hacer visibles los resultados. El gran taller, el laboratorio, la escuela es eso experimentación y aprendizaje corroborable. Entiendo que este es el camino de la nueva formación aprender en participación y analizar acertando o equivocándonos. Que la evaluación académica se base principalmente en la iniciativa y la conclusión del efecto y no en la memorización repetitiva, sin la introspección real del conocimiento en definitiva a-prender es hacer propio llevar “prendido” el conocimiento con convicción real.

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