Había una vez una sociedad llamada mediocracia en la que sus ciudadanos no eran felices en su trabajo. Más de la mitad no dormían regularmente entre 7-8 horas, llegaban siempre tarde a casa y solían levantarse cansados. Casi tres cuartas partes tenían dificultades para concentrarse en una sola cosa y se distraían fácilmente durante el día, especialmente mirando el móvil o intentando limpiar su bandeja de email.

Life is what happens...

Siete de cada diez confesaban no estar comprometidos con su organización. Incluso afirmaban que había una distancia muy significativa entre lo que consideraban importante en su vida y cómo la vivían en realidad. Decían que la vida era aquello que pasaba mientras estaban haciendo planes.

Por si esto fuera poco, había mucha gente que estaba ún peor. Habían perdido su aburrido trabajo y no encontraban uno nuevo porque —al parecer— les faltaban los conocimientos y competencias. Sus oficios se habían quedado obsoletos sin que ellos se hubieran dado cuenta.

Mediocridad
Algunas personas vivían realmente hastiadas de su trabajo.

Por otro lado, muchas empresas tenían serios problemas para encontrar candidatos para algunas funciones y tenían que acudir a otros mundos para encontrarlos. Algunas de estas corporaciones, habían redecorado sus oficinas para hacerlas más confortables que un hotel. De este modo competían por atraer a ese nuevo talento tan escaso y tan preciado para todas ellas.

El drama educativo

Lo peor, era que la mayoría de escuelas —muy a pesar suyo— seguían impartiendo un sistema educativo que había sido inventado en el siglo pasado. Cuando la revolución industrial necesitó formar a individuos, para que ocuparan puestos de trabajo rutinarios y predecibles como verdaderos “Recursos Humanos” intercambiables como una pieza más de aquel gran sistema.

Ahora esos “Recursos Humanos” debían convertirse en auténticos “Humanos con Recursos.” ¿Pero cómo?

Para cubrir estos puestos, el sistema educativo seguía primando la memorización de respuestas por encima de la formulación de preguntas. Seguía educando y evaluando a individuos empleables en base a un modelo estandarizado que estaba desapareciendo. Muchos eran conscientes de que tenían que cambiar todo el sistema desde la base, pero carecían de los instrumentos y autoridad necesaria para hacerlo posible.

Mediocridad
Un sistema pensado para cubrir futuros puestos de trabajo inexistentes.

Así que esta sociedad vívía atrapada en su propia mediocridad. Sus habitantes habían sido educados para no destacar, para no salirse de la norma. De hecho, esta mediocridad, era un auténtico sistema de gobierno; era una mediocracia incapaz de apreciar nada por encima de sí misma, en la que el mediocre premiaba al mediocre rechazando a los que pretendían reinventar el sistema.

“La mediocridad es el peor enemigo de la grandeza.”
— Proverbio Islandés

Cuando alguien era especial y se salía de la raya, la misma sociedad le consideraba un bicho raro, excéntrico y con poco futuro. A menos que “por casualidad” alguien consiguiera triunfar. En ese caso le envidiaban y sentenciaban que había tenido mucha suerte, o si no, que había hecho algo irregular para conseguirlo.

“La envidia es el tributo que la mediocridad paga a la genialidad” — Fulton J. Sheen

Afortunadamente algunas personas inconformistas, inquietas, curiosas y totalmente inusuales en su hábitat, no estaban preocupadas por ser diferentes. Todo lo contrario, precisamente estaban ocupadas en no ser cualquiera. Y no sólo eso, se habían propuesto convencerlos para que se dieran cuenta de su cautiverio, y quisieran ser rescatadas del sistema.

“Tú no te has levantado esta mañana para ser mediocre.” — Anónimo

Puede que este cautiverio lo estés viviendo en tu propia piel y aún no te hayas dado cuenta. O tal vez sí y no sabes cómo salir. En todo caso, mi consejo es que te preguntes si estás haciendo lo que deseas, si tus sueños y tu idea de felicidad y plenitud en la vida incluyen un trabajo o una ocupación estimulante que supone un reto de crecimiento constante para ti.

Hamster escapando de la mediocracia
Escapar de la mediocracia es una cuestión personal, nadie puede hacerlo por ti.

Si te sientes libre de esto, seguramente también debes haber rescatado a alquien de su cautiverio mediocrático. Un amigo, un antiguo compañero de trabajo, un familiar…

Si has liberado a alguien de la mediocracia, felicidades y gracias por tu ayuda! En ese caso tú ya formas parte de un afortunado grupo de centinelas que nosotros llamamos “inusuales.” Gente que que progresa lejos de la mediocracia y que “conspira” para reinventar el sistema. Por cierto, en ese caso probablemente te gustaría formar parte de esta comunidad.

Una aclaración semántica

A pesar de que en el Diccionario de la Real Academia Española no aparece el término “mediocracia.” La hemos usado por su traducción libre del Inglés “mediocracy” que la define como “A dominant class consisting of mediocre people, or a system in which mediocrity is rewarded.”

La palabra mediocre tiene su origen en el latín. Proviene de “mediocris”, mediocre cuyo significado es mediano, regular, débil, insignificante. El sufijo “cracia” proviene del griego y significa gobierno, control, o poder (democracia, aristocracia, tecnocracia, holacracia…). Fusionando Mediocris+cracia, obtenemos el mismo significado que el de la lengua inglesa.

A pesar de este significado lógico, la Wikipedia en español, define el término “mediocracia” como “El poder ejercido por los medios de comunicación por medio de la propaganda política en la orientación y direccionamiento de la intención del voto ciudadano para la elección de un determinado partido político.”

En este artículo he optado claramente por el primer significado puesto que para el segundo, prefiero usar el término “mediacracia” que el Diccionario Electoral del Instituto Nacional de Estudios Políticos define como “el gobierno de los medios de comunicación masiva.”

El término puede atribuirse a Kevin P. Phillips, quien en su libro “Mediacracy, American Political Parties in the Comunications Age”, señala que si la revolución industrial creó una nueva élite y trajo consigo la dominación de la política por las empresas, la nueva Revolución del Conocimiento esta haciendo surgir como influencia dominante a los medios de comunicación masiva, como una “mediacracia” que sustituye a la democracia.

Como puedes ver, en el fondo mediacracia y mediocracia son parientes, pero claramente no definen lo mismo.

Pregunta de auto-reflexión: ¿Estoy libre de la mediocracia?


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2 comentarios sobre “Atrapados en la mediocracia

  1. Hay tanto por hacer y tan divertido, que si no lo han encontrado es porque no lo han buscado, se necesita valor para dejar lo conocido y seguro, aunque sea aburrido y tedioso y ¡saltar al vacío! a una nueva aventura, jugándose la seguridad de un área de confort por algo que no sabe uno en que va a terminar, pero de eso nadie se muere y en cambio existe la posibilidad de encontrarse a uno mismo y tomar la decisión de ser feliz.

¿Y tú qué dices?