¿Alguna vez has sentido que tu profesión absorbe más energía y tiempo del que consideras sano? En el mundo en el que vivimos, en la cultura del conseguir, este es un sentimiento común. Nos cuesta mucho conciliar, tener un equilibrio entre vida profesional y bienestar personal.

Los seres humanos debemos ser entendidos desde diferentes facetas. Mi yo profesional convive con mi yo padre, mi yo amigo, mi yo hermano. Si alguna de esas facetas nos causa insatisfacción, probablemente el resto se vean afectadas.

Hoy en día dedicamos gran parte de nuestro tiempo diario al mundo laboral. Siempre pienso en la siguiente idea: en teoría, dormimos 8 horas. Eso significa que nuestro tiempo consciente son 16 horas. De esas 16 horas, como mínimo trabajamos 8. En otras palabras, el 50% de nuestras vidas conscientes, lo vivimos en el trabajo. Nuestra oportunidad de ser felices, por tanto, va a depender en un 50% de que estemos contentos con lo que hacemos en nuestra vida laboral. Por eso es tan importante tener motivación laboral.

A muchos, sin embargo, sus trabajos actuales les provocan profundo estrés o agotamiento. Los investigadores llevan tiempo estudiando este fenómeno de estrés severo asociado al trabajo. El psicólogo Herbert Freudenberger lo denominó como “Burnout”, que significa “estar quemado”, “consumido”, “apagado”.

Las investigaciones muestran que un alto grado de agotamiento o estrés laboral están asociados con las siguientes enfermedades:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Trastornos del sueño
  • Pérdida de memoria
  • Dolor de cuello

Además de todo esto, el agotamiento laboral también aumenta el riesgo de padecer problemas cardiovasculares.

No existe una fórmula mágica, pero podemos darte algunos consejos que te ayuden a motivarte en el trabajo, conseguir equilibrio y disfrutar un poco más de aquello a lo que te dedicas.

Ama lo que haces

Si eres feliz con tu trabajo, no será una carga pesada acudir diariamente a la oficina. Si por el contrario, odias tu trabajo, el 50% de tu vida consciente te resultará un martirio.

Tienes dos opciones:

  • intentar cambiar lo que no te gusta de tu trabajo
  • o encontrar algo en la vida que te haga más feliz, algo por lo que sientas pasión.

Por supuesto, siempre hay que darle una oportunidad a tu trabajo actual. Si no estás contento ¡habla!, pero habla con las personas que realmente pueden ayudarte a cambiar aquello que no está funcionando bien. No te quedes en quejarte, el cambio requiere acción.

Si decides que tu trabajo actual no puede darte satisfacción, no temas darle un giro radical a tu vida. Planifica ese cambio para que puedas afrontarlo con la mayor seguridad posible, busca un empleo temporal hasta que te llegue el trabajo idóneo, pero no dejes de moverte hacia aquello que te enamora. Y recuerda, insiste, persiste, resiste, ¡jamás desistas!

Automatiza y analiza

Muchos profesionales no se dan cuenta y malgastan buena parte de tiempo laboral, haciendo cosas que tienen que hacerse, pero que no aportan verdadero valor. Normalmente, son tareas repetitivas, tareas que se pueden hacer sin pensar y que consumen tiempo.

El resultado final, es que sienten que nunca les llega el tiempo. Se sienten alcanzados y a punto de ser aplastados por una bola de cosas por hacer que no para de crecer.

Pregúntate antes de iniciar cada tarea que vayas a acometer: ¿estoy haciendo algo que realmente aporta valor a lo que vendemos?¿El cliente final va a percibir si esta labor que estoy haciendo se hace o no se hace?¿Esto que estoy haciendo lo puede hacer una aplicación o una máquina?¿Se puede automatizar?¿Lo puede llevar a cabo otra persona con menos expertise?

Si las respuestas a esas preguntas son positivas, debes buscar una manera de quitarte esa labor que estás haciendo, porque no está aportando valor al negocio.

Usa tu talento innovador también para hacer más eficiente tu propio trabajo. Combate la frustración y la desmotivación reduciendo tu carga laboral y dedicando tu tiempo a aquellas cosas que pueden hacer la diferencia.

Además de preguntarte qué cosas aportan y qué cosas no, realiza tu trabajo siempre pensando de la siguiente manera: ¿cómo puedo acometer esta tarea para que no tenga que hacerla una segunda vez, o para que la segunda vez que la haga me lleve menos tiempo?

Recuerda que la motivación laboral está muy ligada a que sintamos que lo que hacemos es importante y tiene sentido.

Os recomendamos la lectura del libro The Effective Engineer.

Pide ayuda

Si sientes que la bola de cosas por hacer te va pisando los talones ¡grita!. Pero grita con positividad. Grita de forma constructiva. Grita para cambiar, para aportar, para hacer mejor tu día a día y el de tus compañeros.

Como un equipo, podemos redefinir la forma en la que se hacen las cosas o resolver de forma creativa los problemas a los que nos estamos enfrentando. Quizás un compañero puede ayudarte a ver las cosas en las que estás invirtiendo mal tu tiempo, o echarte una mano con algo que tiene que hacerse. Recuerda que la creatividad se produce cuando intercambiamos ideas, cuando vemos las cosas desde una perspectiva nueva. Por último, es importante que si vas a gritar, grites a tiempo, antes de estar quemado y a punto de tirar la toalla.

La motivación laboral también puede encontrarse en la sensación de apoyo y de pertenencia a un equipo de trabajo. Cuenta con la gente que te rodea.

Haz ejercicio físico

El ejercicio físico nos ayuda a reducir el estrés y la ansiedad. Solo debes escoger un deporte que te guste, ya sea correr, bailar, montar en bicicleta… Puedes hacer deporte antes o después de la jornada laboral. Si no puedes todos los días, escoge al menos dos días a la semana en los que puedas dedicar 30 minutos o más a atender tu cuerpo. A veces sólo una caminata puede hacer que te despejes y te relajes.

Organízate

Organizarse es fundamental para controlar todo el volumen de trabajo que tengamos y así no agobiarnos con los imprevistos que surgen cada día. Si empleamos un determinado tiempo para cada cosa, nos saldrá bien, pero como queramos abarcar mucho… ya conocéis el dicho: quien mucho abarca poco aprieta.

Yo siempre recomiendo hacer una lista de las cosas que necesitan hacerse en el día de hoy. La lista debe tener el tamaño justo. Si metes en ella más de lo que puedes hacer, sólo vas a conseguir frustrarte por todas esas cosas que no has llegado a hacer. Calcula que el tiempo de ejecución de las tareas de la lista sea alrededor del 60-70% de tu jornada. El 40 o 30% restante del tiempo lo vas a necesitar para atender las cosas diarias que inevitablemente surgen en el día a día y que deben ser atendidas.

La motivación laboral te puede venir cada tarde al terminar de trabajar, cuando mires tu lista de tareas por hacer y te des cuenta la cantidad de cosas que has cerrado en ese día.

Aprende a desconectar

Empezamos este artículo diciendo que las personas tenemos diferentes facetas. No te olvides de ello. Tu yo profesional tiende a querer extenderse al resto de facetas y puede llegar a consumirlas. Tú no eres sólo un director o un ejecutivo, eres también un ser humano. Dale tiempo también al ser humano que eres y a todas sus facetas. Suelta el móvil cuando estés con la familia, desconecta el ordenador el fin de semana, vete a un sitio sin cobertura, vuelve a leer. Hay tantas cosas que te gustan que has dejado de hacer porque el trabajo no te deja tiempo…

Tu capacidad innovadora depende también de la frescura de tus ideas. Esa frescura, se consigue cuando eres capaz de salir de lo de siempre. Restarle tiempo a tu yo profesional para dárselo a otras facetas, puede abrir puertas a la creatividad y al talento innovador.

Preguntas de autorreflexión: ¿Estoy a gusto con mi trabajo y con mi vida personal? ¿Me he convertido sólo en mi yo profesional? ¿Estoy alimentando todas las facetas de mi personalidad?


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