No es lo mismo buscar a un líder que a un miembro de equipo. Pero sí es verdad que hay una serie de aspectos deseables en cualquier persona que pretendamos incorporar en nuestro equipo.

Uno de los modelos que más me gustan es el que Patrick Lencioni explica en su libro “The Ideal Team Player.” Tuve la oportunidad de ver una ponencia de este autor el año pasado en la que exponía de forma magistral tres virtudes que, con el paso de los años había detectado que tenían en común los mejores candidatos que ocupaban las ofertas de trabajo. Te cuento:

Humildad

Gente que, a pesar de ser muy buena, no se lo tiene creído, no alardea de sus cualidades y tiene el ego en niveles más bien bajos. No es muy frecuente encontrar gente así (por algo son inusuales) pero existen y realmente añaden una gran calidad humana a la organización.

Inteligencia emocional (smart)

La segunda característica de los mejores candidatos según Lencioni es la habilidad para tratar con personas. La mejor forma de distinguir esta virtud es fijarse en que el candidato tenga la capacidad de entenderse con todo tipo de personas, que no sea alguien que siempre anda en conflictos por tener la piel muy fina, o muy dura.

Hambre

El autor no se refiere al hambre fisiológica sino a esas ganas de trabajar que tienen algunas personas, simplemente porque les gusta el trabajo que hacen, o bien porque se esfuerzan por dar lo mejor de sí mismos en todo lo que se ven involucrados. Otra forma de llamarlo es afán de superación.

Una sola no sirve

Encontrar gente con una de estas cualidades es relativamente sencillo, aunque cuando alguien tiene sólo humildad, en realidad podemos tener a un “Doormat” (felpudo) susceptible de ser ignorado o pisoteado por el resto.

Cuando se trata de alguien que sólo tiene inteligencia emocional, estamos delante de un “Charmer” (alguien encantador). Muy agradable para tenerlo en una reunión de amigos, pero no necesariamente en el trabajo.

Cuando tenemos a alguien que sólo destaca por su “hambre,” podemos estar delante de un auténtico “bulldozer” (escavadora) muy útil para llevarse por delante lo que haga falta, pero poco más.

¿Y cuándo sólo encontramos dos de las cualidades? Fíjate en este diagrama que propone el autor en el que define los perfiles que surgen de las intersecciones.

Las 3 virtudes del candidato ideal

Si combinamos la cualidad de la humildad con el “hambre,” obtenemos al “Accidental Mess-maker” o el enrredador accidental, que sólo nos causa problemas y líos que deben deshacerse.

Si encontramos a alguien que sólo destaque en la humildad y la inteligencia emocional, obtenemos al “holgazán encantador” (Lovable Slacker). Nos servirá muy poco para avanzar, y puede crearnos un considerable e improductivo buen ambiente…

Cuando cruzamos la inteligencia emocional con el “hambre” o la ambición, encontramos el político hábil o trepa (Skillful Politician) que pasará por delante de todo lo que se encuentre, incluso sin que sus víctimas se den cuenta hasta que sea demasiado tarde.

¿Existen estos perfiles?

No sé si nosotros los llamaríamos así, pero lo que sí puedo decirte es que existen personas que, más allá de sus habilidades profesionales y aptitudes adquiridas, son capaces de comportarse como miembros de equipo (o team players) ideales.

No es fácil encontrarlos, pero existen. De hecho nosotros nos dedicamos a ello y en ocasiones también los fichamos para nuestros clientes. Es verdad que son más escasos, pero no son necesariamente más caros.

Pregunta de auto-reflexión: ¿conoces a alguna persona que tenga estas 3 cualidades? ¿Cuántas tienes tú?

 


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