En los años 1960, unos investigadores realizaron un experimento sociológico que – aunque pueda parecer cruel – dio resultados muy relevantes y tiene, creo, mucho que ver con los temas que nos interesan.

5 monos en una jaula

Encerraron a 5 monos en una jaula y colgaron un racimo de plátanos en el techo. Pusieron una escalera de mano debajo de la fruta para que fuera fácil acceder a ella. En unos segundos, cualquiera de los monos podía subir la escalera y alcanzar los plátanos. Y así lo hicieron el primer día.

Pero el segundo día, los investigadores empezaron a cambiar las reglas del juego. Cada vez que uno de los monos empezaba a subir la escalera, los científicos rociaban a todo el grupo con agua helada. Rápidamente, los simios dejaron de intentarlo, y si uno de ellos se empeñaba, los demás lo detenían agarrándolo por la cola.

El proceso se repitió hasta que todos los monos hubieran aprendido la lección: nadie debía subirse a la escalera.

Entonces los investigadores sustituyeron a uno de los simios. Como era de esperar, el recién llegado se percató rápidamente de la presencia de los plátanos y trató de subir la escalera. Pero los otros 4 animales, conscientes de las posibles consecuencias, se abalanzaron sobre él para prohibírselo.

Los científicos siguieron cambiando los primeros monos por nuevos uno por uno. Al final, ninguno de los simios había vivido el experimento desde el principio: ninguno había recibido agua helada jamás. Sin embargo, no se atrevían a subir la escalera.

Las reglas del lugar ya estaban establecidas: en esta jaula, nadie se subía a la escalera aunque no se supiera por qué…

La importancia de cuestionar

En muchos ámbitos, los humanos actuamos de la misma forma. No cuestionamos las reglas aunque no las entendamos. “Es lo que hay” o “las cosas siempre se han hecho así” son frases habituales para la mayor parte de la gente.

Y esto, no pararemos de decirlo, es muy grave.

La incertidumbre, la curiosidad, el asombro, la perplejidad y, más importante aún, el reconocimiento y la aceptación de la incomprensión, son factores fundamentales en el desarrollo del conocimiento y de las habilidades de cada uno.

“Todos nuestros conocimientos resultan de las preguntas que hacemos, lo cual es otra forma de decir que nuestra capacidad para cuestionar las cosas es nuestra herramienta intelectual más importante.” – Neil Postman

La reflexión es primordial en cualquier aprendizaje y la base de la reflexión es el cuestionamiento. Nuestras preguntas impulsan y alimentan nuestro pensamiento.

Así que, ya sabes, no dejes de cuestionar lo que no te convence, aunque intenten impedírtelo.


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