Uno de los grandes debates en el campo de la gestión de proyectos es si el director de proyecto debe tener experiencia y conocimiento sobre el contenido del proyecto o no. Se presupone que si cuenta con ello, por el mismo precio el proyecto contará con un profesional más que puede aportar conocimiento y guiar al equipo hacia la consecución de objetivos con mayores garantías.

Todo y que el razonamiento parece obvio, desde mi punto de vista, a la hora de escoger un director de proyecto antes hay que tener en cuenta otros aspectos.

En la época que trabajé en la ingeniería de diseño BCT, empresa de capital nacional con sedes en Alemania e Inglaterra y cerrada el año 2003, existían diferentes métodos para la gestión de proyectos. Cada sector usaba su metodología y encontrabas procedimientos totalmente diferentes entre los sectores automovilístico, ferroviario y aeronáutico. Pero dentro de cada sector, con la misma metodología, los proyectos funcionaban de formas diferentes dependiendo de quién era su director y su estilo de gestión y liderazgo.

Dos proyectos exactamente iguales pueden llevarse a cabo de forma totalmente diferente dependiendo del equipo que los ejecute. Y es que hay tantos tipos de proyectos diferentes como personas que los componen.

Y curiosamente el éxito del proyecto no era proporcional al conocimiento ni experiencia del director de proyecto, sino más bien de sus habilidades como tal.

Un aspecto que me ayuda a identificar con qué tipo de director de proyecto me encuentro (y de paso, saber con qué nos podemos encontrar y debemos gestionar) es observar cómo afronta los problemas o los prevé. Si se tiene conocimiento y experiencia la inclinación es a resolver los problemas por uno mismo, mientras que si no se tiene, se busca al equipo para hacerlo. La capacidad de detección puede ser de uno o varios profesionales pero la resolución, mejor en equipo.

“It isn’t that they can’t see the solution.
It’s that they can’t see the problem”.
– G.K. Chesterton

Ver el problema puede tener a ver con experiencia y conocimiento del director de proyecto, pero no debe depender de él. El equipo juega un papel fundamental y saber gestionar y liderar el equipo para que lo anticipe, lo haga florecer, se pregunte si realmente es ese el problema es el aspecto que considero realmente valioso de un director de proyecto. Saber usar y hacer usar el calidoscopio para obtener la máxima información sobre el problema y su solución.

Es mucho más barato buscar el problema real y una buena solución aplicable que solucionar el supuesto problema directamente y que, en medio de la ejecución de la solución, nos demos cuenta que realmente no es ese.

A lo largo de estos años he podido ir observando diferentes tipos de gestión y a fecha de hoy, creo que el éxito radica en tener las habilidades para ir solucionando los problemas, acompañado siempre de un buen equipo con la cultura descrita. Y mejor si se añade un proceso de resolución de problemas, como por ejemplo el Simplexity thinking.

Y creo que el éxito no es solo si se cumplen los objetivos de proyecto, sino que se cumplan en condiciones óptimas para todo el equipo. Como resultado de proyecto, todos los profesionales que han participado deben haber crecido, el proyecto les debe haber aportado y, todo y el desgaste propio del día a día, deben creer realmente que ha valido la pena. Con sus lecciones aprendidas, pero ha valido la pena.


What is your innovator profile? — inusual.net


¿Y tú qué dices?