El líder innovador cumple con su palabra. Es persistente y valiente. Aprende de forma constante y está dispuesto a admitir sus errores. Esta habilidad para reconocer sus fallos o defectos, es lo que llamamos humildad y es la clave de un liderazgo efectivo.

Las otras cualidades del líder innovador son el coraje, la tenacidad, la integridad y la curiosidad. Sin embargo, la humildad es el pilar sobre el que todos esos otros valores se mantienen.

Colaborar para inspirar creatividad

¿Qué hacen los mejores equipos del mundo? Revisan sus egos, los dejan en la puerta y se comprometen a aprender. Los equipos compuestos de personas humildes son más eficientes. Juntos, generan de manera más efectiva más ideas porque no bloquean los procesos creativos de los demás. No son sabelotodos y, mediante la humildad, aceptan que hay cosas que pueden aprender de los demás.

Promover la innovación

En 1999, el Instituto de Medicina (Institute of Medicine -US. Committee on Quality of Healthcare in America) publicó el ahora famoso informe “To Err Is Human“, en el que los autores revelaron cómo cada año mueren de 44,000 a 98,000 estadounidenses debido a errores hospitalarios —más muertes que por choques automovilísticos o cáncer de mama— y que uno de los principales errores era la propagación de infecciones bacterianas.

Estas estadísticas son impactantes. Uno pensaría que los profesionales de la salud son más diligentes sobre lavarse las manos para disminuir la propagación de infecciones. ¿Qué es entonces lo que les impide lavar y desinfectar sus manos con mayor regularidad?

Un médico del hospital Cedars-Sinai pudo responder a esta pregunta basándose en dos razones psicológicas: o los profesionales de la salud creen que se lavan las manos más de lo que realmente lo hacen, o no tienen la humildad de aceptar que son la causa de la propagación de las infecciones.

Encontrar soluciones juntos

Para obtener una certificación hospitalaria, se requiere una tasa de lavado de manos del 90%. El hospital probó de todo, desde campañas de comunicación o repartir desinfectantes de manos, hasta recompensar a doctores sorprendidos mientras se lavaban las manos con tarjetas regalo de 10 dólares de Starbucks. Aunque las tasas de cumplimiento se dispararon del 65% al 80%, esto no era suficiente.

Finalmente, el epidemiólogo del hospital tomó un cultivo de la mano de un médico durante una comida de trabajo. Las fotos de la muestra revelaron cantidades repugnantes de colonias de bacterias. De esta manera, los médicos se enfrentaron con una prueba viva de cómo lucen las manos cuando no se lavan regularmente. La prueba era innegable y mortificante.

Cambiar malos comportamientos a tiempo

Gracias a que tuvieron la humildad suficiente para ver el error en su proceder cuando fueron enfrentados a una prueba tan evidente, los médicos reconocieron la necesidad de que cambiar su comportamiento. Si hubieran continuado negando la necesidad de cambiar, es aterrador pensar cuáles habrían sido las consecuencias.

Más humildad, menos arrogancia

Si quieres ser un líder innovador (o Inusual), debes reconocer tus errores y aprender de ellos.

Es curioso pensar que algunos deben ser humillados primero antes de que se den cuenta de que deben practicar la humildad. Sin embargo, no siempre tiene que ser así. Antes de decidirte a ser un sabelotodo que se resiste al cambio y no está dispuesto a aceptar una nueva perspectiva, comprende que tú podrías ser lo que detiene la innovación, elimina la creatividad y evita que las personas que te rodean progresen.

Pregúntate: ¿Soy lo suficientemente humilde? ¿Qué me impide serlo más?


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