Me encanta la gente ágil, hasta el punto de esbozar una sonrisa en mi cara cada vez que acabo conociendo a uno (no es un proceso inmediato ni fácil). Creo que en el momento en que vivimos es especialmente importante ser ágil. Saber que dependes de ti para poder abrir fronteras, pero siempre contando con aquellos que te apoyan y están a tu lado. Ellos son tus aliados, no son cargas para ti. Y te ayudan a conseguir los objetivos que te propones en todos los ámbitos.

Para mi, la gente ágil es gente independiente y comprometida, que sabe gestionar sus miedos y cargas. [Saben que no tienen dependencias existenciales mas que la espiritual, y están convencidos de ello (que es la gran diferencia)]. Gente que no tiene miedo a preguntar, a decidir y a hacer, pero que sabe que sus acciones tienen implicaciones sobre las personas que conviven con ellos. Es consciente y, por tanto, las evalúa y actúa en consecuencia. Sabe que se equivocará, pero que aprenderá de ello porque quiere mejorar, compartiendo y disfrutando con aquello que hace y con quien lo hace. Necesita experimentar y aprender. Y lo que aprende, lo aplica posteriormente.

Podría parecer que el hecho de ser independiente implique individualismo, pero no es del todo así. Saben que hay mucho que depende de ellos mismos (actitud y aptitud principalmente), pero necesitan de las personas que les rodean para contrastar, aprender y compartir. Cuentan con las personas que conviven en su día a día. Son personas con mentalidad abierta, empáticas y asertivas. Que creen en sus teorías pero son capaces de evolucionarlas o dejarlas a un lado sin orgullo, porque saben reflexionar sobre aquello nuevo que tienen delante, pero siempre con personalidad y convicción.

Porque tienen la habilidad de escoger a los compañeros de cada viaje que hacen. Saben de su importancia y que hay momentos de todo. Por tanto, quieren saber con quien contar y apoyarse, tanto en los momentos difíciles como en los de éxito.

La gente ágil lucha de forma constante para crecer. Están en constante búsqueda del equilibrio mental, físico y espiritual. Deben ser imaginativas, creativas y flexibles para poder encontrarlo y lo aplican en todos los ámbitos. Y ello les motiva. Siempre tienen objetivos a medio y largo plazo, y cumplen con los de corto.

El agilismo como cultura

Como habrás comprobado, aun no he mencionado en ningún momento las palabras equipo, empresa, entorno de trabajo, cultura empresarial, alto rendimiento, etc. Porque desde mi punto de vista, el agilismo es una cultura en la forma de ser y actuar de cada persona. Y lo refleja en todos los ámbitos, tanto personal y laboral. En sus formas de pensar, decir y actuar. Porque lo lleva en su ADN.

Equipos ágiles

Y ahora si. Con personas ágiles así, es más fácil montar equipos ágiles. Un equipo ágil no consiste en forzar a una persona a una forma de actuar, sino de ayudarla a que pueda crecer hacia una serie de valores compartidos, y, si se siente identificada, que pueda explotarlos. Desde mi punto de vista y según lo mencionado en el post, no todas las personas son ágiles, pero sí que lo pueden ser (mayor o menor medida).

Estoy convencido de que conoces a gente ágil ¿o debería decir inusual?, que se siente identificada con cada uno de los aspectos y que además, lo sabe, pero de vez en cuando no va mal recordarlo. O al menos para mi…


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