Creo que fue el filósofo Karl Popper quien dijo una vez que la verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimiento, sino el hecho de negarse a adquirirlos.

¿Cuántas empresas conoces que gestionen, no sólo lo que ya saben que debe saber, sino lo que no saben que no saben?

La formación acostumbra a ser una de las herramientas más utilizadas para conseguir que la organización aprenda y adquiera nuevos conocimientos y habilidades. ¿Pero cuánto tiempo tarda la gente en olvidarse de lo que han supuestamente aprendido en el curso?

La curva del olvido

En 1885 el filósofo y psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus trabajó en el concepto de “la curva del olvido” que se producía tras haber aprendido algo y no recordarlo con la frecuencia adecuada.

Curva del olvido

Posteriormente Will Thalheimer ha continuado con este trabajo demostrando que, si bien la memoria funciona muy bien durante un programa de formación, el conocimiento decae y llega prácticamente al olvido después de un mes.

Entonces, ¿de qué nos sirve aprender tantas cosas que luego vamos a olvidar con tanta facilidad?

Lo importante de un programa de formación, no es el contenido, sino cómo se explica y cómo se comprueba que ha sido comprendido y aplicado. Sin embargo, la mayoría de programas de formación están pensados para dotar de conocimientos a los asistentes, como si se tratara de una transferencia de archivos de memoria, cuando en realidad no funciona así.

Learning on the job

Para que seamos capaces de recordar lo aprendido, necesitamos practicarlo y recordarlo con la suficiente frecuencia como para que el nuevo conocimiento no caiga en el olvido. Esa es precisamente la forma de lograr desaprender lo que antes dábamos por bueno e incorporar el nuevo conocimiento de forma ágil.

Aprender a desaprender

No le faltaba razón a Keynes cuando decía que la cosa más difícil del mundo no es que las personas acepten ideas nuevas, sino hacerles olvidar las viejas. No podemos innovar si no desaprendemos y volvemos a aprender, Toffler lo dice aún mejor:

“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender.” — Alvin Toffler

La visión positiva de este hecho, es que las organizaciones (y las personas) que crecen son aquellas que han desarrollado el hábito de reaprender constante y sistemáticamente.

Así que, la próxima vez que te dispongas a organizar o formar parte de un programa de formación, asegúrate que no sólo tiene un buen contenido y buenos ponentes. Sino que además incorpora de un proceso para gestionar el desconocimiento previo y posterior.

De este modo sabremos si hemos aprendido de verdad y probablemente estemos en condiciones de descubrir lo mucho que nos falta. Te dejo con una frase magistral del gran Eric Hoffer.

Eric Hoffer

“En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe”
—Eric Hoffer

Pregunta de auto-reflexión: ¿cómo gestiono mi desconocimiento? ¿Cómo sé lo que no sé? ¿Y a nivel organizacional?


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