“Que la inspiración me encuentre trabajando”, decía Pablo Picasso. Y es que las nuevas ideas, las soluciones a problemas, las vías alternativas, las alarmas que te saltan en ciertas situaciones, etc. provienen de tener continuos estímulos a través del trabajo.

Leía un artículo muy interesante sobre cómo llega la inspiración para escribir poesía. Su autor, Pablo Lobo, explica que escribir todos los días es la clave para poder crear una buena poesía. Que es posible que el 90% resultante no sea tan bueno, pero el resto puede ser excelente.

El trabajo como fuente de inspiración

En el artículo de Pere “Los 5 niveles del liderazgo de innovación” explicaba de la necesidad de aprender, trabajar y compartir para poder inspirar. Sin un trabajo duro, será difícil aprender para compartir y inspirar.

Desde mi punto de vista, para poder inspirar, has de tener ideas y visión. Y para ello, hemos de trabajar duro, parar, observar y reflexionar.

El genio se hace con un 1% de talento, y un 99% de trabajo. — Thomas Edison.

A través del esfuerzo diario recibimos miles de estímulos que procesamos de diferente manera. De hecho, Min Basadur resume de dos formas cómo adquirimos conocimiento: mediante la experiencia y mediante el pensamiento.

Mediante la interacción con nuestro entorno (personas o cosas) en nuestro día a día, adquirimos conocimiento a través de la experiencia. Mediante la reflexión sobre aquello que leemos, vemos o vivimos, adquirimos conocimiento a través del pensamiento.

Parar y abstraerse

Déjame cambiar de tercio. Ya hemos visto de la importancia del trabajo. Ahora vamos a ver la importancia de la reflexión.

Me he encontrado muchas veces que al despertarme por las mañanas tengo la solución a los problemas. Es como si mi cerebro se hubiera relajado durante la noche (o no) para dar paso a discurrir de forma diferente. Ha parado de hacer una actividad de un modo, para hacerla de otro modo.

Por otro lado, una de las herramientas que usan los coach para ayudar a alcanzar los objetivos establecidos, es la mayéutica. La mayéutica nos ayuda a darnos respuestas a nosotros mismos sobre aspectos que tenemos dentro, que ya sabemos, pero que hace falta enfocarlos de diferente modo.

Por lo tanto, mediante la abstracción, un punto de vista externo de nosotros mismos, y la parada y observación, podemos aprender de aquello que vivimos y conocimiento que adquirimos.

Por lo tanto, mediante la abstracción como parar, observar y obtener un punto de vista externo a nosotros, podemos aprender de aquello que vivimos y conocimiento que adquirimos.

Trabajo, inspiración, trabajo

Así pues, el ciclo trabajo – inspiración – trabajo, conjugado con tiempos de parada y reflexión, nos permite tener esas ideas nuevas. Las ideas nos llegan porque hemos trabajado anteriormente.

Tener ideas es como tener suerte. Si trabajas enfocado y bien orientado, las acabas obteniendo.

Cuando tenemos ese periodo de parada nos permitimos hacer cambios de contexto. A mi me permite pensar de forma diferente. Cuando escribo artículos en el blog, lo hago en estas paradas. Reflexiono sobre situaciones vividas a diario para acabar escribiendo y conseguir dos cosas:

  1. No olvidar cosas importantes que me han sucedido.
  2. Aprender de lo que ha pasado para poder dar soluciones creativas

Todos tenemos tendencias a adquirir el conocimiento más de un modo u del otro, pero desde mi punto de vista, los dos son necesarios. Si conjugamos los dos, tendremos la oportunidad de que nuestros conocimientos y aportaciones sean más ricas.

De hecho, cuando aprendemos de la experiencia con herramientas como las reuniones retrospectivas, hacemos exactamente lo mismo

Pregunta de autoreflexión : ¿Cuál es tu momento de parada para que te encuentre la inspiración?


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