Hoy en Linkedin he leído un post donde se compartía esta frase de Patrick Lencioni,

“Trabajar en equipo no es una virtud, es una elección consciente y voluntaria que surge construyendo lazos de confianza basados en la vulnerabilidad humana que muestran los integrantes del equipo, ante sus errores, temores, y dificultades.”

A partir de esta reflexión se han ido publicando diferentes comentarios enriquecedores, cada unos de los cuales abría la puerta a una reflexión posterior, que giraba entorno a dos ideas principales: el liderazgo y la confianza.

La confianza es el punto neurálgico de toda relación y cuando estamos hablando de equipos es crucial. De los distintos comentarios surgieron palabras como compañerismo y honestidad y describían un sentimiento verdadero,  hacia lo que un equipo debe aspirar.

Un equipo en el que hay confianza, sus integrantes son capaces de mostrar sus errores porque no temen que sus debilidades puedan ser utilizadas en su contra, o no se sienten amenazados ante la posibilidad de que deba ceder parte de su responsabilidad, ni se sienten invadidos por unas ideas que les sacan de su círculo de confort, sólo deben centrarse en el objetivo por el que aúnan sus fuerzas y ponerse a trabajar.

 “Confiar los unos en los otros una y otra vez. Cuando el nivel de confianza llegue a ser lo suficientemente alto, la gente irá más allá de los límites aparentes, descubriendo nuevas y asombrosas habilidades de las que no eran conscientes hasta ahoras” – David Armistead

Es en esta situación cuando las personas que forman los equipos, pueden desarrollar su capacidad innovadora y crear valor conjuntamente, es por eso que es importante, que la aportación de cada uno de sus componentes sea compartida y entendida por los otros de esta forma saben que están innovando.  

Esta aportación individual y única de cómo afrontan los problemas a un equipo lo convierten en un equipo rico y fructífero. Esta aportación individual,  lo que desde la terminología de Belbin se denomina “rol”, debe ser trabajada por el líder para que combinándolas consiga que su equipo sea el mejor.

Cuando nos incorporamos a una nueva organización/proyecto llevamos un propulsor motivador que lucha por ser aceptado e integrarse a ella de forma rápida. Nos mostramos siempre dispuestos a escuchar, a aprender, a ayudar, a mostrar lo mejor de nosotros con total confianza.

No debemos dejar de lado este valiosísimo valor, porque como dice Stephen R. Covey:  Cuando la confianza es alta, la comunicación es fácil, instantánea y efectiva” – y eso es lo que todos perseguimos, y más en un equipo.

Pregunta de auto reflexión: ¿Me atreves a confiar en mis compañeros?

 


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