“Costa canadiense frente a la isla de Newfoundland, martes 10, octubre de 1995, una voz se oye desde el otro lado del receptor de radio:

— Por favor, modifiquen su trayectoria quince grados al norte para evitar una colisión.

— Mejor háganlo ustedes quince grados al sur —replican— si quieren evitar una colisión.

— Oigan, soy el capitán de un Buque de guerra de la Marina de los Estados Unidos y les repito, ¡modifiquen su rumbo!

— No, repetimos. Modifiquen ustedes el suyo.

— Le hablo desde el USS Lincoln, la segunda nave más grande de la flota del Atlántico de los Estados Unidos. Nos acompañan tres destructores, tres cruceros y una gran cantidad de navíos. Les pido que viren quince grados hacia el norte o nos veremos obligados a tomar medidas para garantizar la seguridad de esta flota.

— Esto es un faro. Ustedes verán lo que hacen…”


No sabemos si esta historia es cierta o no, pero como dicen los italianos “se non è vero, è ben trovato” (aunque no fuera cierto, igualmente sería bueno). 

Conozco esta historia desde hace un montón de años y la he oído en más de una ocasión, siempre para ilustrar lo peligroso que puede ser obstinarse en no querer cambiar el rumbo, a pesar de que las señales nos indiquen que deberíamos hacerlo.

Fíjate en este spot publicitario que corre por YouTube desde hace años, dan ganas de usarlo en más de una reunión ¿A que sí?

No nos engañemos, las empresas que no innovan, no lo hacen por gusto, todas ellas saben que deben hacerlo en su gran mayoría,

Muy a menudo, la obstinación de unos pocos, impide la innovación de muchos.

Si no, que se lo digan a Blackberry que aún está digiriendo su obstinación en no reinventarse. Seguro que más de un directivo de la empresa estaba obstinado a seguir apostando por los teclados físicos, pantallas pequeñas y su software propio, mientras que el mundo iba cambiando poco a poco hasta convertirlos en auténticos dinosaurios.

Blackberry sigue apostando por los teclados físicos.

Es curioso ver hoy la “evolución” de sus pantallas en proporción a sus teclados, pero ahí siguen, apostando por ellos. Cualquiera se atreve a eliminarlos…

Me pregunto —desde el respeto— hasta cuándo seguirán insistiendo en que su gran “ventaja competitiva” sigue siendo el teclado y que al final los clientes se convencerán de que son mejores…

También me pregunto cuántas “Blackberries” quedan hoy en día obstinadas en exprimir su negocio actual sin saber exactamente dónde estarán en los próximos años… ¿Tienes alguna cerca? Enséñales esta historia a ver si conseguimos que modifiquen su rumbo antes de que sea demasiado tarde.

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