El vínculo entre liderazgo, motivación y resultados está ampliamente comprendido y aceptado. Mejorar el liderazgo aumenta las probabilidades de éxito de cualquier compañía.

Un buen líder debería conseguir muchos seguidores. Gente motivada, convencida por su visión y dispuesta a lograr los objetivos fijados por él.

Damos por sentado que un líder eficiente, o —mejor dicho— inspirador, tendrá buenos seguidores. Pero, ¿de verdad sólo depende de él? ¿Cuáles son las características de un buen seguidor?

Según John S. McCallum, esta es una pregunta fundamental ya que el “followership” como lo llama, es la otra cara del liderazgo.

“Lo bien que siguen los seguidores es probablemente tan importante para el éxito empresarial como lo bien que lideran los líderes.”

Followership

El “followership” es un concepto sencillo. Tiene cuatro componentes: capacidad para tomar la dirección acertada, alinearse con un plan o un proyecto, trabajar en equipo y cumplir con las expectativas.

Ser un buen seguidor es muy valioso. Lamentablemente, se ha estigmatizado el término que, hoy en día, no suena muy halagador… Nadie quiere ser un seguidor. Todos quieren ser líderes.

Sin embargo, muchos de nuestros líderes han sido y siguen siendo seguidores en algunas circunstancias. Las dos cosas están profundamente relacionadas.

Unas cualidades muy especiales

Un buen seguidor se caracteriza por ocho cualidades fundamentales según el profesor:

  1. Criterio propio: tiene suficiente criterio para distinguir las buenas de las malas directivas y tomar decisiones acertadas.
  2. Ética profesional: es trabajador. En otras palabras, es perseverante, motivado, comprometido, presta atención al detalle y se esfuerza. Los líderes tienen la responsabilidad de crear un ambiente que fomente estas cualidades, pero independientemente, es la responsabilidad del seguidor tener una buena ética profesional.
  3. Competencia: tiene los conocimientos y habilidades necesarios para llevar sus tareas a cabo.
  4. Honestidad: evalúa las decisiones y acciones de su líder de manera directa y honesta. Formula críticas útiles con respeto y cortesía. Podríamos decir que practica la impertinencia constructiva.
  5. Coraje: a veces, ser un buen seguidor supone tener valentía. No siempre resulta fácil mantener la motivación o expresar su desacuerdo. Tal como dijo Churchill, “el coraje es la más importante de todas las virtudes, pues de ella dependen todas las demás.”
  6. Discreción: hablando sin rodeos, un buen seguidor sabe mantener la boca cerrada. Hablar de asuntos de trabajo de forma inapropiada es en el mejor de los casos inútil, y muy a menudo nocivo.
  7. Lealtad: es leal a su organización, no sólo a un líder en particular o a unas condiciones de trabajo… Está comprometido con lo que la empresa trata de realizar.
  8. Humildad: tiene su ego bajo control. Juega en equipo y tiene inteligencia emocional. Busca lograr metas colectivas, no reconocimiento personal.

El “followership” siempre estará en la sombra del liderazgo. Pero no hay líderes sin seguidores, ni éxito que se consiga sin equipo.

Personalmente, sé que tengo varias cosas que mejorar para ser una “buena seguidora”. También sé que los esfuerzos que haga para conseguirlo tendrán un impacto en mi capacidad de liderazgo. Así que, sólo son beneficios.

Y tú, ¿eres un buen seguidor?


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