Nos tenemos que reeducar. Es triste pero es la pura verdad. ¿Por qué? Pues porque tal lo como dijo Pere en su último post:

Nacemos creativos y en la escuela nos enseñan a dejar de serlo poco a poco.

El proceso es implacable: en vez de fomentar el pensamiento inventivo, el sistema educativo tradicional inculca modos de reflexión fijos basados en lo que se hizo en el pasado. ¿Resultado? Nuestra capacidad para resolver problemas se limita a aplicar soluciones predeterminadas, excluyendo cualquier otro enfoque.

En otras palabras, una vez que sabemos lo que funciona o se puede hacer, nos cuesta horrores considerar otras alternativas y generar nuevas ideas.

La cruda realidad

El psicólogo británico Peter Watson realizó un estudio interesante que pretendía demostrar la forma en la que solemos procesar la información. Presentó una serie de 3 números a los sujetos del experimento – 2 … 4 …. 6 … – y les pidió que explicaran la regla que seguía la secuencia y dieran otros ejemplos. Los participantes podían hacer tantas preguntas como querían sin que se aplicará ningún tipo de penalización.

Lo que pasó fue muy representativo: el 100% de los sujetos dedujo que la regla consistía en incrementar los números de 2 en 2, sin haber si quisiera explorado otras posibilidades. Las únicas preguntas que hicieron trataban de confirmar esta única hipótesis.

En realidad, la regla en la que Watson estaba pensando era más sencilla aún: un simple incremento… De 2, 1, 20 o 10.000, lo que fuera a partir del momento en el que las cifras iban creciendo.

Lo que Watson demostró es que, a la hora de encontrar soluciones, la mayoría de las personas desarrolla una sola teoría y le da vueltas una y otra vez mientras no se pruebe que está equivocada. No siente la necesidad de buscar otras alternativas, incluso cuando se le da la oportunidad de equivocarse sin que haya consecuencias. Realizó cientos de experimentos y nadie en ningún momento sugirió que pudiera haber otra solución o propuso otra hipótesis.

Nelumbo nucifera o la técnica de la Flor de Loto

Como puedes ver en la foto que encabeza este post, los pétalos de la Flor de Loto están unidos al núcleo amarillo y se van “echando para atrás” haciendo que el conjunto se abra y se amplíe cada vez más.

La técnica de pensamiento creativo de la Flor de Loto, originalmente creada por Yasuo Matsumura del Clover Management Research (ciudad de Chiba en Japón), consiste en reproducir esta mecánica con el objetivo de tratar un tema central de manera exhaustiva y proporcionar varias alternativas posibles.

Se trata de rellenar este diagrama siguiendo las instrucciones descritas a continuación:

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  1. Escribe el problema principal en el centro del diagrama.
  2. Escribe los temas, dimensiones o componentes significativos relacionados con este problema en los círculos que rodean el cuadro central etiquetados de A a H. Para que el diagrama sea manejable, el número de temas asociados no debería sobrepasar los ocho.
  3. Convierte los temas asociados en problemas centrales externos: el tema asociado A se convierte en el problema central A y genera a su vez 8 alternativas posibles.
  4. Sigue así hasta rellenar la totalidad de las cajas del diagrama.

Lo bueno de esta técnica es que nos permite examinar los diferentes aspectos de un único problema y ver las conexiones y relaciones que existen entre ellos. Con este diagrama, nos obligamos a pensar más allá y a considerar nuevas opciones. Concretamente, acabamos con 64 maneras de tratar un único problema…

No cambiará el hecho de que nos hayan aprendido a reproducir en vez de pensar, pero puede ser de gran ayuda. Todo vale para luchar contra nuestros propios demonios. Recuerda: el lobo que acaba ganando es el lobo que vas alimentando…

An old Cherokee is teaching his grandson about life. “A fight is going on inside me,” he said to the boy.
“It is a terrible fight and it is between two wolves.

One is evil – he is anger, envy, sorrow, regret, greed, arrogance, self-pity, guilt, resentment, inferiority, lies, false pride, superiority, and ego.” He continued,

“The other is good – he is joy, peace, love, hope, serenity, humility, kindness, benevolence, empathy, generosity, truth, compassion, and faith. The same fight is going on inside you – and inside every other person, too.”

The grandson thought about it for a minute and then asked his grandfather, “Which wolf will win?”
The old Cherokee simply replied, “The one you feed.”


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