Todos los que hemos sido o somos project manager, tenemos varias caras. Y muchas veces, ni lo sabemos.

Basándome en la guía sobre la gestión de proyectos del PMI, las áreas de conocimiento de un project manager son:

  • Integración de un proyecto: enmarcar el proyecto desde el desarrollo de su descripción inicial hasta su cierre, pasando por la planificación, ejecución y control de cada una de las fases.
  • Gestión del alcance.
  • Gestión del tiempo.
  • Gestión de los costes.
  • Gestión de la calidad.
  • Gestión de los recursos humanos: a partir de ahora “equipo”, dado que no considero a las personas responsables del éxito del proyecto como un recurso más…
  • Gestión de la comunicación de proyecto con los stakeholders.
  • Gestión de los riesgos del proyecto.
  • Gestión de las adquisiciones (compras): desde la realización del plan hasta su adquisición final.

Cada una de estas áreas se inicia en la planificación inicial para luego ser ejecutada, controlada y cerrada por el project manager.

Gestión del equipo como ejemplo

A partir del alcance del proyecto, un Project Manager debe poder definir qué tipo de profesionales y cuantos son necesarios para llevar su barco a buen puerto. Por lo tanto, ha de planificar y tener una previsión de la carga de trabajo.

Desde el punto de vista “agile”, debe poder establecer el número de personas adecuado que den respuesta a las necesidades (que no alcance cerrado) del proyecto en un tiempo y coste específico. No volveré a entrar en el tema “agile” para no confundir sobre roles, responsabilidades y terminología. Esto daría para un par de artículos más

Esta planificación incluye la realización de un plan de desarrollo para los profesionales que participan. Una vez realizada la planificación, debe iniciar el proyecto y revisar los puntos de control para asegurar la correcta ejecución del proyecto y cierre, cumpliendo al máximo los planes de desarrollo.

Durante la ejecución, debe proporcionar los profesionales y conocimientos que hagan falta dependiendo de las necesidades del proyecto. Una vez finalizado, debe realizar las tareas de cierre, que incluyen la iniciación de un nuevo proyecto con nuevos profesionales o el fin del proyecto y del trabajo en equipo.

El ejemplo que he explicado es una de las áreas de conocimiento del director de proyectos, pero en el resto es similar.

¿Cuáles son las varias caras?

¿Alguna vez has sentido que no acabas de estar a gusto con todas estas tareas? Pues es totalmente normal.

Las varias caras del Project Management no tienen que ver con la cantidad de áreas de gestión, tampoco con su tipología, ni muchas veces con su temática. Más bien con las acciones que hay que llevar a cabo dentro de cada una.

Según el Dr. Min Basadur y sus más de 20 años de estudios contrastados en empresas, cada uno de nosotros tenemos un estilo creativo de solucionar problemas. Dicho de otro modo, tenemos una tendencia natural a la hora desarrollar nuestras tareas. Esta tendencia está relacionada con el cómo usamos y adquirimos conocimiento: podemos aprender experimentando o reflexionando, podemos usar nuestros conocimientos para idear o para evaluar.

Resolución de problemas

En el momento en el que realizamos tareas fuera de nuestro estilo creativo — ajenas a nuestra manera natural de solucionar problemas —, estamos saliendo de la zona de confort y puede conllevar acabar totalmente a disgusto con aquello que realizamos.

“Salir de la zona de confort es totalmente necesario, pero cuidado si lo haces para intentar ser algo que no puedes ser porque deberás gestionar muy bien la frustración.”

Menciono a Min porque lo conozco y me es muy cercano, pero si le dedicas tiempo al asunto, encontrarás otros expertos en el tema que lo certifican con otros estudios.

Como podrás observar, el director de proyecto tal y como lo hemos descrito necesita, como mínimo, estar en dos estilos creativos para poder estar motivado y aportar al máximo.

Mientras que un profesional con perfil optimizador se encuentra cómodo realizando las tareas de planificación (usa el conocimiento a través del pensamiento), un perfil implementador se encuentra cómodo gestionando a las personas, motivándolas y haciendo que las tareas se realicen según los objetivos (usa el conocimiento mediante la experiencia en el terreno de juego).

A esto me refiero cuando hablo de varias caras y aquí está el dilema: tener que usar dos estilos creativos a lo largo de un proyecto. Y se acentúa en el momento en que pasa a ser un proyecto largo y con mucha carga de trabajo.

¿Cuál es la solución?

Desde mi punto de vista, es el trabajo en equipo. Volvemos a la necesidad de contar con diferentes profesionales que aporten dónde más valor puedan aportar y se encuentren motivados. Por eso el ejemplo del equipo. Si queremos que realmente dé el máximo de si, todos, incluso el director de proyecto, debería ser consciente de su estilo creativo y cómo usarlo.


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