¿Qué hace que una organización tenga éxito y prospere? ¿Por qué hay empresas aparentemente iguales y unas progresan y otras se quedan en el camino?

Lejos de querer parecer simplista, hoy me gustaría hablarte de una de las grandes barreras que en mi opinión impiden a las grandes organizaciones ser más creativas.

Hablo de los anticuerpos de la innovación, de eso que hace que las nuevas ideas sean, como mucho sólo eso; buenas ideas interesantes, pero que se quedan ahí, pendientes de que alguien se atreva a impulsarlas, o peor aún, que venga un competidor y lo haga por nosotros. Déjame ponerte un par de ejemplos.

Kodak inventó su propio veneno

¿Qué pensarías si te dijera que lo que llevó a Kodak a la quiebra en 2012 fue su propio invento de la cámara digital 37 años antes? No falló la estrategia, falló la organización, fallaron los anticuerpos.

steven sasson

En 1973, Gareth Lloyd, un supervisor que trabajaba en Kodak fichó a un ingeniero y le encargó que investigara una forma digital de obtener fotografías. un par de años más tarde, este ingeniero de la foto llamado Steven Sasson, consiguió que su invento funcionara. Este es el aspecto que tuvo su primer prototipo funcional.

La primera cámara digital

Kodak obtuvo la patente en 1978 pero no la comercializó hasta 1991. ¿Acaso tenía miedo de canibalizarse a sí misma? ¿O es que no sabía lo que se le venía encima?

Me imagino la cara que pondría Gareth, cuando Stephen le dijo “ya lo tenemos.” Seguro que por un lado estuvo muy contento, pero por el otro pensaría, “bueno, ¿y ahora qué hacemos con esto?”

Recordemos que en aquel tiempo Kodak tenía montado todo un imperio creado el siglo anterior por su fundador Georges Eastman, que fue el artífice de revolucionar un sector, que hasta entonces había funcionado a base de placas de cristal. Y no sólo eso, sino que el celuloide luego daría paso a la aparición del cine.

Con lo que Kodak tenía montado, no sería de extrañar que cualquier idea que pusiera en cuestión el gran invento, no fuera a ser muy bien recibida que digamos, ¿no crees?

El caso es que, después de haber invertido millones de dólares en investigación buscando nuevas formas de hacer lo mismo (innovación), Kodak perdió su tren y recibió una herida mortal. Aunque hoy siga luchando por seguir viva y transformar su modelo de negocio, está por ver que lo consiga a medio plazo.

Nokia, connecting people

Nokia, Disconnected People

¿Recuerdas el lema vedad? no era así, en realidad era “Connecting People,” pero está claro que muy conectados no estaban a la realidad cuando no fueron capaces de ver que algo se les venía encima cuando ya no podrían reaccionar.

¿Acaso fue la “Confortosis“? ¿Qué le impidió la gran gigante de la movilidad darse cuenta de que tenía que anticiparse al futuro de forma distinta? Nuevamente,  en mi opinión fueron los anticuerpos de la innovación.

En una organización donde el negocio va viento en popa y se han vivido grandes momentos de gloria, es muy difícil conseguir que los anticuerpos no se carguen cualquier idea disruptiva.

No existe la sensación de urgencia en estos casos, “la cosa va bien, pues sigamos adelante” parecen decirse, pero la realidad es otra bien distinta. Este tipo de cultura auto-complaciente es un gran peligro para la organización porque, —aunque no lo vean— siempre hay alguien intentando mejorar tu modelo y puede dejarte fuera de juego cuando menos te lo esperes. Y lo peor es que aunque lo descubras, ya no tienes tiempo material de reaccionar, para cuando quieras hacerlo, será demasiado tarde.

Stephen Elop

La persona que ves en la foto con lágrimas en los ojos es Stephen Elop, el CEO de Nokia en su anuncio de haber sido adquirida por Microsoft. “No hemos hecho nada mal, pero de alguna manera hemos perdido” dijo.

¿Qué ves en esta frase? Ceguera y desconexión de la realidad provocada nuevamente por los anticuerpos de la innovación. La falta de pensamiento crítico en una organización es lo peor que le puede pasar, precisamente por eso, porque piensa que no hace nada mal, y sin embargo está pagando un coste de oportunidad oculto altísimo.

Y ahora déjame que te pregunte algo sobre tu organización ¿crees que tiene los anticuerpos a la innovación?


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4 comentarios sobre “Los anticuerpos de la innovación

  1. En el organismo, los anticuerpos es una potente linea de defensa contra lo que se identifica como extraño o ajeno. Cuando el organismo identifica como ajeno lo que es propio se produce los fenómenos de autoinmunidad que tantos problemas traen. En las organizaciones como en los organismos, el argumento conservador, esto es, la defensa del modelo que ha hecho triunfar a una empresa, suena muy coherente e inteligente. “Si no está estropeado, no lo arregles” se oye decir. En esa misma situación, el argumento innovador suena incómodo y desustanciado: la enfermedad de la auto-inmunidad empresarial. Al final, ejemplos como los de Nokia y Kodak debería dar la alerta que el ritmo del cambio está tan acelerado que puede no darte tiempo a rectificar. Cambiar antes que sea necesario es un buen consejo.

¿Y tú qué dices?