Si un día se te ocurre alguna buena idea y ves un hipopótamo se acerca, mejor cállatela hasta que se haya ido, porque de lo contrario se la comerá sin dudarlo…

Hoy quiero hablarte de uno de los efectos más habituales que nos encontramos cuando nuestros clientes nos llaman para pedirnos que les ayudemos a usar la innovación creativa en su empresa.

Se trata del efecto HiPPO ‘highest paid person’s opinion’ o dicho de otra manera ¿qué opina el que cobra más de toda la empresa?

En muchas ocasiones nos encontramos con culturas organizativas donde la creatividad, no es que sea floja, sino que apenas existe. Y es que muchas personas cuando están en el trabajo inhiben su capacidad creativa porque se han acostumbrado a “no pensar” sino a hacer los que se les dice.

Como ya comentaba en este artículo, todavía existen empresas con una fuerte cultura “Taylorista” que les dicen (implícita o explícitamente) a sus colaboradores “Tú no estás aquí para pensar, estás aquí para trabajar.” Triste, pero cierto.

Pero no nos engañemos, no es sólo culpa de los hipopótamos, el ser humano tiene una tendencia natural a la conformidad, una de las peores afecciones que puede tener una organización hoy en día.

¿De verdad tendemos hacia la conformidad?

Científicamente probado, si no lo conoces, te recomiendo que le eches un vistazo a este video que trata sobre un gran trabajo de Solomon Asch. Fueron una serie de experimentos realizados en los años cincuenta que demostraron significativamente el poder de la conformidad en los grupos.

Pidieron a unos estudiantes que participaran en una “prueba de visión.” En realidad todos los participantes estaban compinchados, excepto uno. El experimento consistía realmente en ver cómo el estudiante que no sabía nada del montaje reaccionaba frente al comportamiento de los cómplices.

Fíjate lo que pasa en el video:

Me parece una prueba muy gráfica de algo que pasa en las empresas cada día. Nos conformamos con la situación porque es mucho más cómodo que intentar cambiarla. Nos acoplamos al grupo porque sentimos su presión. ¿Quieres más pruebas? Mira ahora lo que pasa en este ascensor.

Si ya sin tener a un hipopótamo cerca nos comportamos así, ¡cualquiera se atreve a salirse de la caja! La mayoría de gente (a menos que sea inusual), prefiere dejarse llevar por el efecto HiPPO, como si pensáramos “que decida el jefe y así no me mojo, para eso le pagan.”

Quién tiene más culpa, ¿el jefe por limitar la creatividad sin saberlo, o la gente por no querer mojarse más de la cuenta para no ser cabeza de turco?

Y lo que es más importante, independientemente de quién tenga más culpa ¿cómo se consigue eliminar el efecto HiPPO? ¿Hay alguna manera de fomentar que la gente quiera mojarse y poner a trabajar la creatividad y el ingenio que llevan dentro?

Pues estas serán la preguntas de mi próximo artículo, pero si quieres irlas comentando, puedes empezar cuando quieras, a menos que tú también pienses que seguro que hay un hipopótamo cerca y es mejor quedarse en silencio

La foto de este artículo es de la Wikipedia y este es su enlace original.
 

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4 comentarios sobre “Los hipopótamos se comen las ideas

  1. En mi opinión, es más conveniente “acomodarse” a lo que hay, puesto que es la propia cultura de las empresas la que mata la creatividad y le daré mis razones:

    1.º Yo no soy el dueño de la empresa, si no les convengo al día siguiente estaré en la calle, si les hago tener muchos beneficios, ni las gracias oiga, por el otro lado, que también es cierto, si algún día me ofrecen una oportunidad mejor desde otro lugar, adiós muy buenas. Con esto quiero decir que las empresas no fomentan una lealtad mutua entre empresa y empleado, sino que más bien lo contrario. Lo cual genera una cultura de: “Mientras cobre a fin de mes, me la p*** todo”.

    2.º En las empresas españolas, con una estructura piramidal tan cerrada, es difícil promocionar internamente, lo habitual es ascender de rango y salario siendo fichado por la competencia.

    3.º Como el jefecillo intermedio sobrinete del tal se sienta amenazado por tu “creatividad”, espera recibir zancadillas por todos los lados y ve pidiendo hora en el SEPE (antes INEM).

    4.º El hecho de dejar a la gente que de “rienda suelta” implica que se cometerán errores (lo cual en mi opinión es bueno, porque así ya sabes cómo no hacer algo) sin embargo, en las empresas está muy mal visto equivocarse.

    1. Gracias Pere, muy interesante el post y con ese titulo imposible de no leer, muchas ganas de leer la continuacion

      Piet, te das cuenta que la culpa de todo es del otro ? Es cierto que innovar es asumir riesgos tanto por parte del empresario como por parte del trabajador, no creo que tu percepción aplique solo en España, aunque nuestra estructura de mercado de trabajo la verdad es que favorece a los culos de acero que no se mueven de un sitio pase lo que pase

¿Y tú qué dices?