Estás buscando un nuevo proyecto en el que participar o tienes la posibilidad de incorporarte ya a un nuevo equipo de trabajo. ¿Qué aspectos evalúas para acabar de decidirte? Aspectos económicos, relativos a la naturaleza del proyecto, a la empresa que lo propone y sus valores…

Todos ellos son muy importantes, pero un aspecto que creo esencial y que puede hacer que los que he citado anteriormente queden anulados, es el equipo con el que vas a realizar el proyecto.

En el artículo “¿Un nuevo miembro en tu equipo?” que escribí hace un tiempo hacía referencia a los aspectos que tenía en cuenta cuando un nuevo profesional participaba en nuestros proyectos. ¿Pero qué espera él de nosotros?

Puedes ser técnicamente excelente, pero en un equipo en el que no se te permita fallar, estés en el punto de mira de alguno de los miembros clave, o no te permitan brillar por encima de los teóricos “jefes”, puedes acabar creyendo que no tienes potencial y que no eres tan bueno.

El coste-oportunidad que puedes llegar a pagar por participar con un equipo que no te permita desarrollar tu potencial puede ser muy elevado si no lo escoges con criterios adecuados. Pero para escoger, primero has de conocer.

Es por ello que desde INUSUAL apostamos para que cada nuevo profesional conozca a las personas con las que va realizar el proyecto antes de empezarlo.

De los aspectos que menciona el artículo de la Harvard Business Review “What New Team Leaders Should Do First” , los primeros vienen directamente relacionados con el conocimiento de los profesionales del equipo. Si puedes empezar a conocerlos lo antes posible, mejor.

¿Qué puedo llevarme si conozco antes al equipo?

El aspecto más importante es que puedes empezar a conocer de primera mano la cultura de la organización. Te brindan la oportunidad de conocer la realidad del día a día con la que te vas a encontrar.

Cuando se te permite ir a ver el equipo, hablar con ellos y hacerlo sin ningún tipo de “acompañamiento”, es que no hay nada que esconder. La confianza será uno de los valores y podrás preguntar abiertamente sobre estilos de liderazgo, comunicación, empoderamiento de las personas, curvas de aprendizaje… Incluso podrás informarte sobre los posibles problemas que te inquietan en cuanto a aspectos técnicos.

Si puedes observarlos antes de presentarte, podrás ver cómo se relacionan entre si, cómo están ubicados en el espacio, qué separaciones físicas ha dispuesto la organización y cuáles han dispuesto los mismos miembros del equipo, como por ejemplo unos simples auriculares conectados a la estación de trabajo.

Durante la visita, podrás obtener feeling con las personas que conforman el equipo. Cómo te reciben, cómo prestan atención a cómo eres, qué preguntas te hacen y cómo responden a tus respuestas son aspectos que te pueden ayudar a evaluar ese feeling.

Lo único que debes hacer es asegurarte que conoces a todos los miembros y que nadie omite a aquella persona sobre la que prefieren no hablar.

Las personas que gestionan y trabajan en el proyecto pueden llegar a ser puntos más críticos en el devenir del proyecto que cualquier tipo de alcance que hayas escrito y aprobado, por detallado que sea.

Algunas preguntas simples y directas permitirán obtener esta información

Pero aún hay más. El beneficio de hacer esta práctica es doble. Ahora pongámonos en la piel del equipo que recibe al nuevo profesional.

Si los colaboradores pueden y quieren conocer a aquellas personas nuevas que van a entrar, dar su opinión y tener peso en la decisión final, hay altas posibilidades de que estemos ante un grupo de profesionales que realmente trabaja como un equipo. Les importa cómo pueden afectar nuevas variaciones de peso, tanto a las personas como al proyecto.

Espero que, tanto si vas a participar en un nuevo proyecto como si viene un nuevo miembro a tu equipo, estos aspectos sean de reflexión sobre el entorno en el que realmente estás desarrollándote como profesional y te ayuden a tomar decisiones.


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