Seguramente ya lo has identificado. Efectivamente es el ciclo de Deming, conocido como el ciclo PDCA (Plan – Do – Check – Act), cuyo propósito es obtener una mejora continua en los procesos de calidad.

Durante el último taller que realizamos, me preguntaron la relación entre la metodología que usamos durante el taller de resolución de problemas (simplexity thinking) y el ciclo de mejora continua PDCA.

Si te interesa profundizar en la relación entre la resolución de problemas y los sistemas de mejora continua, te recomiendo que le des un vistazo al “paper” Improving problem solving, realizado desde el Center for Quality & Productivity Improvement, de la universidad de Wisconsin.

Desde mi punto de vista, la principal diferencia radica en que la mejora continua tiene como punto de partida un problema encontrado y definido. Es a partir de este momento que buscamos una solución al problema y tomamos las acciones pertinentes. Mediante la planificación de todas las actividades a realizar, la creación de indicadores de éxito, haciendo las actividades propuestas para solucionar el problema en un entorno piloto, evaluando los indicadores e implementando una solución global, conseguimos obtener una solución al problema. Si seguimos manteniendo los indicadores y los procesos de alerta de problemas, podemos obtener el proceso de mejora continua.

Por contra, en las metodologías de resolución de problemas, se parte de escenarios “borrosos”. De situaciones poco definidas sobre las que se puede actuar de varios modos y sobre las que hay que detectar el problema concreto. A veces suele ser un problema más táctico y otras veces más estratégico. La propia metodología de resolución de problemas nos ayuda a concretar el problema real y consensuarlo con todo el equipo.

Las metodologías de resolución de problemas también se basan en un proceso por pasos y, dependiendo de la herramienta que uses, tendrás más o menos pasos. De igual forma, acabamos dando solución al problema mediante un plan de acción y un sistema de indicadores.

Creo que, mientras el ciclo de Deming está basado en la solución de problemas de forma reactiva y como proceso de mejora continua, las metodologías de resolución de problemas buscan soluciones, muchas veces, proactivas, a partir de la detección de escenarios que pueden llegar a producir problemas.

Por lo tanto, el ciclo de Deming y las herramientas de resolución de problemas consisten en una serie de pasos que deben llevarte a la solución. Dentro de cada paso debes usar una serie de herramientas que dependerán de los integrantes del grupo, de la naturaleza del problema y de su estado de madurez.

Los resultados dependerán de las herramientas que uses en cada paso y cómo las uses.

A mi parecer, son procesos complementarios, que conviven en el tiempo y que deben usarse de forma correcta en los escenarios pertinentes. Trabajes en el sector en el que trabajes, las herramientas de mejora continua te permitirán llegar paso a paso a la excelencia, mientras que las de resolución de problemas permitirán darte visibilidad, alineación y soluciones a problemas complejos, que pueden dirigir tu negocio hacia horizontes diferentes a los planificados inicialmente.

Tanto el ciclo de Deming como las herramientas de resolución de problemas acabarán creando nuevos escenarios seguramente mejores que los anteriores, pero debemos estar preparados para los nuevos problemas que se deriven.


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Un comentario sobre “Planificar, hacer, comprobar y actuar

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