Soy una gran fan de los TED Talks. Me gusta todo: el formato, las temáticas elegidas, los ponentes y su capacidad para captar y mantener la atención del público hasta el final… Parece tan fácil cuando los ves en acción, tan natural.

Pues resulta que no lo es. No según Chris Anderson, curador de la organización y autor de su guía oficial: “The Official TED Guide to Public Speaking”.

En una entrevista que dio al Business Insider hace poco, el escritor dijo que uno de los mayores errores que cometen los “speakers” a la hora de preparar sus presentaciones es suponer que su audiencia tiene el mismo nivel de conocimiento sobre el tema a tratar que ellos.

Dan por sentado que el público estará familiarizado con los conceptos abarcados en sus charlas y usan su jerga profesional habitual, sin asegurarse de que el discurso sea entendible para la mayoría.

Y en muchos casos, no lo es. Y no puede ser. El mensaje de Anderson – que comparto al 100% – está claro: si la gente sale de una conferencia sin tener la más mínima idea de lo que el ponente ha dicho, es que el ponente lo ha hecho mal y que la presentación ha sido un fracaso.

El objetivo de cualquier profesional que comparta sus conocimientos debería ser que su audiencia se sienta inspirada e intelectualmente intrigada, no tonta e intimidada.

Profesionalismo inclusivo, no exclusivo.

De hecho, esto vale para las presentaciones pero también para los escritos. ¿Cuántas veces nos hemos arrancado el pelo intentando entender el significado de un texto legal, un informe médico o una documentación técnica?

Queda claro que nuestra sociedad tiene aún mucho camino por recorrer en términos de usabilidad. Y por “usabilidad” no sólo me refiero a los entornos digitales, sino a todos y cada uno de los ámbitos de nuestras vidas que suponen interactuar con algo o alguien.

Las organizaciones podrían ganar mucho al ponerse en la piel de sus interlocutores con el objetivo de facilitarles la vida. Podrían encontrar muchas fuentes de innovación, esto seguro.

El proceso es el mismo

Volviendo al tema de las presentaciones, Anderson recomienda practicar delante de un grupo con un perfil similar al del público que tendremos, sencillamente. El propósito del ejercicio es identificar los puntos “oscuros” del discurso y simplificarlos.

Recuerda esta frase de Charles Mingus que nos gusta tanto:

“Cualquiera puede complicar lo simple. La creatividad está en simplificar lo complicado.”

Lo que me gustaría destacar es que, al fin y al cabo, el proceso es el mismo para cualquier proyecto que queramos ejecutar de forma innovadora y diferencial: primero toca empatizar con la gente a la que nos dirigimos. Luego toca prototipar, probar y pivotar.

Human Centered Design. Customer Centric. Conceptos fundamentales que deberíamos aplicar en todos los ámbitos, ponencias incluidas.

Para concluir, te dejo esta presentación que data de 2002 en la que Chris Anderson compartió su visión del futuro de TED. Espero que te guste.


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