Fomentar una cultura de innovación es probablemente lo mejor que puede hacer un CEO (director ejecutivo) para impulsar sus empresas hacia el éxito. Es en un entorno que inspira a los empleados hacia la búsqueda continua de ideas nuevas e innovadoras donde resulta más probable que surjan oportunidades.

El error común respecto a la innovación es que solo suele aparecer en los niveles más altos del proceso de decisión. En cambio, los líderes inteligentes impulsan su innovación desde todos los niveles de la organización. Lo hacen trabajando para inspirar y sustentar la naturaleza inquisitiva de sus empleados.

A veces, puede ser más fácil decirlo que hacerlo. Y a pesar de todos los beneficios que puede proporcionarte una cultura innovadora, muchos desafíos pueden dificultar la capacidad para innovar.

La carencia del tipo apropiado de retos

Como sostiene el dicho: “la necesidad es la madre de todas la invenciones”; así son los desafíos cuando se trata de cultura innovadora. Estos desafíos deben proporcionar la combinación apropiada de complejidad e interés, sin llegar a ser demasiado abrumadores o exigentes. En concreto, necesitan ser factibles.

Muchos CEOs fallan al plantear de manera poco adecuada este tipo de desafíos y, por extensión, fracasan en la creación de un entorno ideal para albergar la innovación. Muchas tareas, tanto las más desafiantes como las más viables, pueden resultar o muy difíciles o muy fáciles para empleados y directivos. Como directivo, lo mejor es que te tomes tu tiempo para analizar detalladamente los distintos aspectos que definen el nivel de dificultad de cada tarea antes de asignarla.

Una comunicación rígida

Todos estamos al tanto de que la innovación no puede quedar en el vacío. Las ideas necesitan circular alrededor de las distintas partes de la organización y ser adaptadas para satisfacer unas necesidades particulares.

A través de un intercambio de ideas libre y fluido, tanto vertical como horizontal, es cómo la innovación prospera realmente. Pensemos en los avances tecnológicos que han tenido lugar en la Eurasia precolonial y de forma similar en las Américas, ambas regiones comunicadas; y comparémoslas con lo que ha sucedido partes más aisladas del mundo, como Australia, las Islas del Pacífico o el África subsahariana de esa misma época.

Por tanto, solo un sistema de comunicación rígido y estrictamente jerárquico dentro de la empresa puede interponerse en el camino verdadero hacia la innovación. Insistir en que las ideas deben pasar por varios niveles de administración antes de obtener una aprobación oficial solo traerá como resultado oportunidades perdidas. Integrar una retroalimentación activa con los empleados en el día a día, permitirá a las ideas meritorias encontrar su camino hacia las manos indicadas mucho más rápido y con más frecuencia.

La mala interpretación de los indicadores

Medir la innovación es beneficioso para una mejora constante y predecible. Solo conociendo dónde estás, podrás saber cuáles son los próximos pasos que debes dar. Necesitas obtener las medidas apropiadas e interpretarlas correctamente para saber hacia dónde debes enfocar mejor tus esfuerzos.

No obstante, los KPIs (indicadores clave de rendimiento) habituales, tales como los ingresos y las ventas totales, no te darán una imagen lo suficientemente clara para visualizar tu próximo movimiento en materia de innovación. Cuando se trata de innovación, el rendimiento puede medirse de muchas maneras dependiendo principalmente de lo que buscas en última instancia. Puedes medir el rendimiento en innovación según las ideas generadas o el tiempo invertido en estas iniciativas innovadoras.

Conclusión

Una cultura innovadora bien fundamentada dentro de una organización es el siguiente paso lógico que las empresas deben dar en el siglo XXI. Al proporcionar el tipo adecuado de desafíos a tus empleados y permitirles compartir de una manera más eficiente la información entre ellos, estarás encaminado a tu equipo hacia el éxito. Solo asegúrate de vigilar vuestro progreso para que puedas llegar a tu destino lo más rápido posible.

Pregunta para reflexionar: ¿Estás cultivando una cultura innovadora?


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