A la hora de buscar equipo para desarrollar un nuevo proyecto, uno de los primeros aspectos en los que me fijo, es cómo se plantean los problemas.

Las personas que conforman el equipo, los roles y las tareas que van a desarrollar cada uno de ellos, son realmente importantes, pero no lo principal para mi. Y es que cuando voy a desarrollar un nuevo proyecto con profesionales, lo que busco no son proveedores, sino colaboradores.

Ya en mi artículo ¿Confías en tus partners? exponía de la importancia de crear una relación de confianza para conseguir alcanzar los objetivos del proyecto. Pero, ¿qué es necesario para obtener esa relación de confianza? ¿Cómo hacer que la relación sea duradera?

Proveedores vs Colaboradores

Cuando hablo de proveedores, me refiero a aquellos profesionales o empresas a las que pides un servicio o producto y te lo proporcionan. Comparando con la informática, es una relación cliente — servidor. Tu pide y yo te sirvo exactamente aquello que me pides.

Cuando hablo de colaboradores, me refiero a aquellos profesionales o empresas a las que pides un producto o servicio y te lo proporcionan igualmente, pero el resultado final puede diferir en mucho de la idea inicial.

Los colaboradores proporcionan soluciones a problemas reales de negocio, porque entienden tanto tu negocio como las necesidades.

El colaborador entiende la problemática del negocio porque tiene la capacidad de ponerse en tus zapatos, tiene empatía. Visualiza el problema desde fuera, proporcionando ideas y soluciones que permitan acotar el proyecto de una forma adecuada.

La venta de proyecto

Recuerdo un profesor de máster que nos explicaba cómo realizaban las ventas en proyectos de larga duración. La estrategia de venta duraba semanas, entendían la necesidad y hacían un plan de negocio, tanto para ellos como para el cliente. Para ello, trabajaban conjuntamente con el cliente.

La respuesta a una reunión de brief inicial, no solo puede ser la solución. El planteamiento de un escenario más amplio, con aspectos externos que puedan influir en el proyecto, es igual de necesario que la propuesta de solución.

La ejecución de proyecto

Y luego viene la ejecución. Entrar en aspectos de mi visión sobre cómo liderar y gestionar la ejecución de un proyecto me llevará una serie nueva de posts Pero hay un aspecto que considero esencial. La cultura del colaborador.

Tener a un proveedor que comparta valores y visión, que su forma de trabajar y su responsabilidad por el proyecto vaya alineada con la tuya, hará que el proyecto sea mucho más rico.

Todo proyecto tiene asperezas siempre. Siempre hay contratiempos que solucionar. Pero a mi parecer no es tanto el qué, sino el cómo lo hacemos. Con un buen cómo, haremos que la colaboración sea un “win to win” para todas las partes y tendremos una relación duradera.

Pregunta de auto-reflexión: “¿Son tus colaboradores los que te proponen soluciones de valor para el negocio?”


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