Hace un par de años escribía un artículo afirmando que “innovar es un trabajo de equipo” y no me imaginaba que hoy podría estar hablando del mismo tema después de haber tenido la suerte de conocer a Ana Tarragona, CEO de elNan y hoy buena amiga. Este artículo es una pequeña crónica de lo que hemos hecho juntos hasta ahora.

Un buen día, los amigos del Clúster Diseño del BCD me propusieron presentarme a Ana diciendo que era una emprendedora con un muy buen proyecto que buscaba un partner para llevar su producto al siguiente nivel. La propuesta no podía ser más atractiva, así que nos vimos un día y quedamos maravillados de su proyecto y de las posibilidades que tenía.

Así empezó una relación llena de reuniones, llamadas y trabajo en equipo que ha dado como resultado un nuevo producto que sirve para alinear equipos ante un proyecto innovador. No necesariamente de innovación. Voy a contarte aquí por qué creo que son tan parecidos los proyectos innovadores y los “castells.”

Usar trozos de madera para construir humanidad me parece una idea genial.

De la misma forma que hacer un Castell depende de las personas que lo conforman, un proyecto innovador, también depende de ello. El Castell lucha contra la gravedad y busca desafiarla sin perder el equilibrio y usando personas humanas que soportan y progresan ayudándose mutuamente, actuando como un todo, sin que por ello se pierda las individualidades de cada uno. Si cambiamos la palabra gravedad, por incertidumbre, un proyecto innovador funciona exactamente de la misma forma.

Los fuertes y más estables se quedan en la base, los jóvenes más ágiles se ayudan de ellos para poder progresar y conseguir el objetivo de todos; coronar el Castell. ¡Qué forma más potente de conseguir el alineamiento de todo el mundo!

El objetivo está claro para todos, todo el mundo sabe cuál es su sitio, todo el mundo está pendiente de los demás, todos saben que si se mantienen unidos el éxito está garantizado. Los riesgos están acordados por todos y “la piña” (o la gente que da su apoyo directo al proyecto, está concentrada en el trabajo de los que están construyendo el Castell.

Un juego popular en la escuelas que ahora se acerca a los adultos.

¿Te hacen falta más razones? Me parece una metáfora extraordinaria de cómo liderar equipos innovadores, de los que no se conforman con cualquier cosa, de los que siempre miran cuál es el siguiente reto. De esos que hacen que el mundo se haga un poco mejor cada día.

¿Y entonces qué habéis hecho? te preguntarás, pues preguntarnos que —ante tantas similitudes— cómo podríamos usar el juego de elNan casteller para mejorar la calidad de la colaboración (y por tanto de la capacidad de innovación) de los equipos de una empresa o cualquier otro tipo de organización.

Los niños (como siempre) nos dan cada día grandes lecciones de las que podemos aprender.

Y eso ha resultado ser TalenTowers, un “juego serio” para que los equipos aprendan a colaborar e innovar juntos. TalenTowers se basa en que no hay equipos buenos o manos, sino equilibrados o desequilibrados. Si puedes hacer un Castell, es porque todo el mundo sabe cuál es su papel y está comprometido con el objetivo final.

Usando las piezas de madera del juego original, hemos añadido una serie de dinámicas basadas en las mejores metodologías de creación de equipos de alto rendimiento que hemos podido experimentar en INUSUAL durante estos últimos cuatro años de experiencia preparando a líderes y organizaciones fuera de lo común.

Los equipos se proponen coronar la torre (el Castell) superando una serie de pruebas que les propone el juego a medida que avanzan. Por el camino se encuentran imprevistos que generan desequilibrio y obligan al equipo a resolver la situación de manera rápida y ágil.

El resultado de todas nuestras pruebas es espectacular. Quien lo prueba repite, y pronto podrá comprarlo. Así que si te interesa, sólo tienes que decirlo aquí en los comentarios y te avisaremos cuando esté listo


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