Organizaciones y freelances parecen “condenados” a entenderse. Todo y ello parece que existe escepticismo en el modelo y organizaciones reacias.

Pero, ¿por qué?. Hace unos días, comentamos con el equipo la infografía publicada por una empresa de diseño y desarrollo web en la que el freelance parecía ser una persona poco comprometida con los proyectos y, por lo tanto, poco fiable para que se mantuviera en ellos.

Contexto del auge freelance

Las inclemencias del mercado han hecho que las organizaciones se reestructuren y, mediante la tecnología, quieran incrementar su eficiencia. Es uno de los hechos que ha provocado que los profesionales empiecen a liderar nuestro propio mundo laboral, a escoger aquello que desean. Y de aquí, el gran incremento de freelances (profesionales autónomos que prestan servicios por proyectos).

Pero hay otros motivos de la existencia de freelances. Mi primer responsable laboral, director tecnológico de una multinacional, era freelance. Su razón era que podía en cualquier momento participar en proyectos que le hicieran crecer profesionalmente (sin entrar en incompetencias con su contrato laboral). Y eso fue el motivo por lo que me “subí al carro”… y ya no me he bajado.

Tal y como comentaba en el artículo “Gente ágil, equipos ágiles”, el aspecto diferencial del freelance es la actitud, sea cual sea el motivo por el que ha llegado a serlo.

Freelances y organizaciones

Por su parte, las organizaciones siempre han subcontratado. La subcontratación no es nada nuevo y actividades como el “body shopping” son el “core“ de negocio de algunas organizaciones.

Ahora, con este auge “freelance,” aparecen nuevas oportunidades. Pero parece existir un vacío entre las organizaciones y éstos. Y es que, tal y como dice la infografía, pueden existir desencuentros en múltiples niveles.

La clave para trabajar con freelances, es liderar un equipo que permita mantener el conocimiento dentro de la organización y que aporte cada día nuevo valor al proyecto.

Para ello, las organizaciones han de tener profesionales que sean capaces de montar equipos con profesionales que aportan conocimiento, experiencia, habilidades, actitudes nuevas y están totalmente vinculados al proyecto, independientemente de la relación contractual.

Los profesionales buenos que no pueden crecer o que no hacen aquello que creen que aporta valor, se van. Nos guste o no es una realidad que vemos en nuestros clientes. Las empresas también se empiezan a descapitalizar. El contrato es una herramienta de doble filo con la que, si juegas, te arriesgas a cortarte. Y esto es independiente de la relación contractual en sí.

Estar preparado para lo que viene

Es por ello que veo que las organizaciones necesitan mantener el conocimiento y tener herramientas y entornos flexibles. Para poder hacer participar nuevos a nuevos talentos a lo largo del proyecto. Es de esta forma que podrán obtener valores diferenciales. Y si queremos que esto funcione, los profesionales deben de estar totalmente alineados con el proyecto.

Se que lo que he escrito no aplica a todo el mundo. Que sobre todo es en trabajos relacionados con la sociedad del conocimiento. Pero de todas formas, creo que todos debemos reflexionar sobre qué aportamos allí dónde estamos.

Pregunta de auto-reflexión para freelances: ¿Realizo tareas repetitivas automatizables? ¿Cada día que pasa aporto valor al proyecto en el que participo?

Pregunta de auto-reflexión para organizaciones: ¿Conseguimos mantener el conocimiento dentro de la organización? ¿Somos los suficientemente ágiles para aplicar el mejor talento en todo momento?


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