Llevo un tiempo hablando con mucha gente acerca de la actitud que impera en sus organizaciones. Algunos directivos se quejan de que sus colaboradores no son capaces de tener iniciativa propia.

¿Por qué tengo que ser yo el que les diga lo que tienen que hacer? —me decía uno de ellos—, yo le contesté ¿has probado a darles libertad real para que hagan lo que les de la gana? Sí hombre, —replicó—, para que se empiecen a escaquear por ahí y no hagan ni una cosa ni la otra…

¿De quién depende la innovación?

No nos engañemos, sólo depende de las personas, por lo tanto de su actitud y de la forma en como son dirigidas, o lideradas. Será muy difícil que tu equipo aporte iniciativa y buenas ideas si no dejas el espacio suficiente y confías en ellos.

Haz la prueba, yo lo tengo más que comprobado, si quieres que una persona crezca y de el máximo de su potencial, tienes que dejarle un reto interesante por delante y ayudarle sólo cuando está claro que lo necesita.

¿Por qué nos conformamos?

Como seres humanos estamos diseñados para ser gregarios. Nos relacionamos socialmente y necesitamos sentir que pertenecemos a un grupo de iguales, buscamos constantemente referentes y cuando algo cambia a nuestro alrededor de forma notable, nosotros lo hacemos también.

Nos conformamos por naturaleza, el ser humano se adapta al cambio sistemáticamente, aunque sea a regañadientes y más lentamente de lo que debería.

En las organizaciones estamos acostumbrados a explotar una actividad, sea un negocio o un servicio determinado. Antes raramente teníamos que cambiar cosas, porque el entorno exterior no cambiaba tan a menudo, pero eso ya forma parte del pasado.

¿Para qué debemos prepararnos?

Si hay un verbo que esté cerca de la innovación a través de las personas es precisamente este: prepararse. Ponerse a punto para lo que está por venir en el futuro, aunque no sepamos muy bien qué va a ser.
Las personas que tienen retos se preparan cada día para superarlos.

Los inusuales son gente preparada y gente que se prepara constantemente. Esto no tiene que ver con la inteligencia, ni tan solo con el talento si se quiere. Tiene mucho más que ver con la actitud.

No cabe duda que una persona con talento y con una actitud innovadora brilla mucho más que otra que no tenga ambas cosas. Las empresas lo saben y cada día más buscan gente que no se conforme, por muy natural y humano que esto sea.

Pregunta de auto-reflexión: los inusuales somos gente inconformista ¿y tú?


Life is too short to be regular. Are you innovative?
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¿Y tú qué dices?