Cuando perteneces a un equipo que está desarrollando un producto o servicio, seguramente tengas tareas de las que dependen tus compañeros. Hay tres acciones muy fácilmente accionables que te pueden ayudar a ganar la confianza de los profesionales que trabajan contigo: decir aquello en lo que has avanzado hoy, lo qué vas a hacer mañana y avisar si no llegas al objetivo que has de alcanzar con esas tareas.

Son tres simples pero a la vez potentes acciones. Su potencia radica en poder tomar perspectiva de aquello que has de hacer, ver cómo influye en tu carga de trabajo y en la del equipo y ponerlo en valor. Simplemente necesitas definir aquello que quieres alcanzar a lo largo del día y reflexionar sobre cómo lo vas a conseguir y ver con qué obstáculos te vas a encontrar.

Decir aquello en lo que has avanzado hoy

El objetivo principal es visualizar si has podido acabar con aquellas tareas del día que te habías planificado, qué problemas te has encontrado que han implicado un atasco y pueden repetirse en un futuro a corto.

Para poder buscar aliados en la solución de problemas, es una buena práctica publicar todo tu output cada día. De esta forma puedes mantener informadas e involucradas a aquellas personas que necesites.

Paralelamente, podrás conseguir ser consciente de tus avances, informar al equipo de ello y proporcionar tu “output” para que puedan usarlo en pro de los proyectos.

Decir lo que vas a hacer mañana

El objetivo principal es poder reflexionar sobre cómo asegurar los objetivos y dar a conocer tu estrategia al equipo.

Mediante esta tarea, los miembros del equipo implicados pueden ayudarte y alertar de posibles obstáculos (como planificaciones irreales que tu no ves o priorizaciones diferentes por necesidades del equipo).

Usando el sistema “pull” de tareas debes conseguir los objetivos generales de la semana, del sprint o de la fase (dependiendo de la metodología que uses de gestión de proyecto). Pero creo que no debemos confundir el hacer “pull” con la gestión del tiempo personal. Que hagamos «pull» no significa que “vayamos haciendo” sino que cojamos una serie de tareas que aseguran que, tras un periodo de trabajo, llegamos a los objetivos.

Avisar si no llegas

El objetivo principal es poner en manifiesto los riesgos de un proyecto lo antes posible para poder atajarlos.

Si nos acostumbramos a ello, el equipo ganará en confianza y no deberá estar pendiente de tu gestión personal.

Por otro lado, es el momento de buscar una pequeña estrategia para ver cómo llegar a realizar lo que te has comprometido, ya sea buscando aliados externos o modificando tu calendario, pero nunca penalizando la calidad de los entregables esperados por el equipo o cliente.

Es habitual dejar para último momento aquello que más te cuesta (salir de la zona de confort). Cuando lo haces y no te da tiempo de acabar, la calidad de tus entregables disminuye y la confianza en tus posibilidades puede quedar reducida.

Estos tres puntos se vuelven mucho más interesantes cuando trabajas por objetivos. Si eres de los que te gusta trabajar bajo presión, hacerlo a última hora o dejar la producción para el final y adoptas el hábito de comunicar estos tres aspectos, ayudarás a todo el equipo a estar tranquilo de que puede confiar en ti y en tus entregables.

Efectivamente parecen acciones de perogrullo pero que muy pocas veces se llevan a cabo y, cuando lo haces, cambia el modo de colaboración y tu productividad. Te animo a que si no das esta visibilidad porque no haces un daily meeting con el equipo, o porque perteneces a un “virtual team” o por alguna otra razón, ¡lo hagas y compartas la experiencia con nosotros!

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