¿Te has planteado alguna vez cómo das solución a los problemas? ¿Buscas alternativas o defiendes el primer eureka? ¿Buscas personas dentro del equipo que puedan darte puntos de vista diferente? Personas que puedan argumentarte aspectos en los que no has caído… ¿Trabajas individualmente o, como decimos en INUSUAL, conspiras?

Cuando te encuentras defendiendo un problema a capa y espada, ya sea ante un cliente o un proveedor, piensa que estás cerrando posibles alternativas de valor. Y puede que lo peor esté por llegar. Puede que aquello que defiendes no funcione y te lo demuestre empíricamente tu competidor o el mercado.

Actitud reactiva ¿Qué síntomas tiene?

Puede que no creas que estés tomando una actitud o posición reactiva. Reflexionemos sobre las siguientes situaciones.

  • Te encuentras justificando problemas.
  • No aportas alternativas.
  • Se hace difícil argumentar otras alternativas.
  • Tienes opciones limitadas.
  • Los problemas se acumulan y se repiten continuamente.

Creo que todas ellas pueden ser síntomas de una actitud reactiva. La actitud reactiva te hace ir por detrás y acabar “viéndolas venir”.

Es un camino cómodo, pero el resultado puede ser muy contraproducente. La actitud reactiva puede llevarte a perder credibilidad dentro del equipo.

Actitud proactiva ¿Qué síntomas tiene?

Reflexionemos sobre las siguientes situaciones:

  • Te preocupa qué puede pasar e intentas dar soluciones, aunque sea formándolas en tu cabeza.
  • Aportas alternativas, muchas veces no aplican, pero cuando lo hacen, son de mucho valor.
  • No te cuesta descartar tus ideas. No tienes que justificar. Aceptas argumentaciones sobre por qué no debería funcionar o cómo podría funcionar mejor.
  • Estás abierto a nuevas opciones.
  • Los problemas se solucionan y no se atascan ni son repetitivos.

Creo que todas ellas conllevan síntomas de actitud proactiva. La actitud proactiva te hace ir por delante, ver situaciones que se pueden dar y pueden acabar perjudicando al equipo y proyecto.

El camino no es cómodo. Ir por delante significa entender los problemas y vivirlos más allá de aquello que “estrictamente” se te pide. Significa empatía. Significa sufrir las consecuencias. Pero el resultado es gratificante a todos los niveles: tu crecimiento personal y profesional, aportar valor a todo el equipo y al proyecto.

Actitudes proactivas dentro de un equipo

Hacer foco en aportar valor, preguntarte cada día en qué has avanzado, cómo lo has hecho y cómo lo harás mañana.

“Creo realmente importante ver cómo avanzan los proyectos. Los proyectos no avanzan a medida que realizo tareas, sino a medida que aporto el valor adecuado en el momento adecuado”.

Te invito a la siguiente reflexión. A la hora de reportar, en vez de decir qué tareas planificadas has hecho, di cómo ha avanzado el proyecto en base a lo que has hecho.

No es lo mismo decir: “He realizado el DAFO que necesitamos para la estrategia y ahora podemos empezar a hacer el plan de acción para mejorar las debilidades” que decir “Con las las fortalezas del equipo y las oportunidades que nos da el mercado, podemos realizar un plan de riesgosque nos ayude a visualizar qué debilidades hay que afrontar”.

La primera responde a un plan, mientras que la segunda al valor aportado. No significa que no haya un plan, significa que el proyecto y el valor van por delante a aquello que hemos acordado con el cliente.

“El valor aportado es directamente proporcional a la actitud adoptada”.

Encontrar tiempo para reflexionar sobre la actitud que tomamos frente a los problemas y situaciones es de vital importancia si no queremos ir navegando entre ellos. Es una cuestión a la que todos podemos poner remedio. Sólo depende de nosotros mismos.

¿Y tú qué dices?

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