Empieza a ser habitual encontrar el concepto ‘agile’ en empresas que van más allá del sector tecnológico, como pueden ser agencias, consultoras u otros tipos. He encontrado el concepto incluso en plataformas tecnológicas. Empieza a ser común la gestión de los equipos y tareas mediante tableros kanban o scrum colgados en las paredes (algunos ya digitalizados). Pero muchas de las veces únicamente es eso.

Agile = ¿Concepto + Herramientas?

Observando el modo de trabajo del equipo puedes ver cuándo el término ‘agile’ no es más que otro concepto asociado a la potencialidad que tiene tu equipo de obtener de forma rápida un prototipo usable y medible en un mercado muy dinámico. Usan ‘agile’ como un conjunto de herramientas de gestión.

En un entorno así es fácil caer en la trampa de tener que realizar entregas tempranas de prototipos funcionales y no conseguir el éxito. Porque las herramientas, deben ser usadas correctamente, pero quien las usa, debe hacérselas suyas y usarlas de forma inherente.

Agile = Cultura de trabajo soportada por herramientas prácticas

Efectivamente, supongo que ya has visto que, desde mi punto de vista, agile no es únicamente un conjunto de herramientas o de buenas prácticas de por sí, sino que va más allá.

Agile no es ir más rápido, asegurar entregas en periodos de tiempo cerrados, gestionar el alcance de forma dinámica u obtener prototipos funcionales en periodos cortos de tiempo. Es una conjunción de todo ello bajo una cultura orientada a la excelencia, al compromiso y colaboración de las personas que conforman el equipo.

En el manifiesto agile puedes ver el cambio de paradigma entre la forma más tradicional de desarrollar software y el desarrollo con ‘agile’. El propio manifiesto pone el énfasis en personas y colaboración, en su diálogo, opinión y capacidad para realizar cambios en beneficio del proyecto, por encima de cualquier tipo de documentación realizada, difícil y costosamente modificable, sean cuales sean las circunstancias del proyecto.

Para hacer esto es necesario más que un tablero, unos post-its o unas reuniones matutinas (entre otros). Ya en mi artículo “Gente ágil, equipos ágiles” hablé de las características que, desde mi punto de vista, debe tener una persona que participe en un equipo de este estilo. Es cuestión de empatía, de dedicación, de relaciones entre las personas del equipo, de mentalidad abierta y de igualdad.

Si has trabajado en un equipo así, seguramente sabes de lo que hablo. Si has de entrar a trabajar en un nuevo proyecto y te aseguran que la ‘metodología de trabajo’ es ágil, observa primero la cultura de la empresa y juzga por ti mismo. Es muy fácil hablar de valores como la adaptación, transparencia, respeto, etc. pero encontrarte en una realidad envuelta por el ‘micro management’, información oculta, poco clara o intereses divergentes, aún lo es mucho más.

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