¿Alguna vez te has encontrado en el trabajo con alguien que no estaba preparado para el puesto que desarrollaba y has pensado, “Cómo es posible que haya llegado hasta aquí”? Si es así, significa que has vivido de cerca el Principio de Peter. Existen multitud de casos y todos se rigen por el mismo patrón:

Personas que son promocionadas porque son buenos profesionales, pero una vez que obtienen más responsabilidades dejan de serlo.

El principio establece que “Todo empleado tiende a ascender hasta llegar a su nivel de incompetencia”. Por extrapolación, esto significa que casi todo el mundo en alguna posición de nivel de gestión es incompetente. Fue el sociólogo canadiense Lawrence J. Peter, el primero que definió este fenómeno en su libro El principio de Peter en 1968. Sin embargo, en lugar de ser presentado como un trabajo académico, el Dr. Lawrence ofreció un tratamiento serio con notas satíricas, por eso no se le presto la suficiente atención.

¿Cómo identificarlo?

Este principio funciona en todo tipo de jerarquías -política, militar, educativa, empresarial o eclesiástica- y presenta una consecuencia:

Dentro de una empresa, es lógico que cualquier empleado competente vaya ascendiendo puestos, hasta que llegue un momento en el que ya no sea capaz de desarrollar su tarea competentemente, y no vuelva a ser ascendido, quedándose eternamente en un puesto de incompetencia.

Los síntomas que pueden ayudar a identificar si tu empresa se está viendo afectada son los siguientes:

  • Exaltación hiriente: Se da cuando alguien incompetente en su puesto es ascendido de nuevo, normalmente por un jefe competente que de esa manera enmascara su error del primer ascenso del empleado, que lo llevó de un puesto competente al incompetente.
  • Adorno lateral: Cuando a un empleado se le traslada a un puesto en apariencia superior, con un título nuevo y más largo, pero con un trabajo irrelevante y en un lugar remoto del edificio.
  • Autómatas profesionales: Cuando los empleados se esfuerzan en seguir las normas y los procedimientos, en vez de resolver problemas. Esto se suele dar cuando su superior es incompetente, y por tanto no evalúa el trabajo útil realizado sino el papeleo.

¿Cómo superarlo?

Las principales soluciones residen en promocionar mejor, degradar de puesto y ofrecer formación adicional.

Promocionar mejor, dedicando más tiempo y esfuerzo en hacer las preguntas adecuadas para escoger a las personas correctas. En los casos en los que se ha ascendido a personas que se han vuelto incompetentes, la única solución radica en realizar promociones inversas. Además se trata de una situación que beneficia a las dos partes porque seguramente la persona que está en su nivel de incompetencia no es feliz y puede que desee la oportunidad de volver a hacer lo que mejor se le daba.

Finalmente, la formación es siempre una buena opción. Si se ha promovido a un individuo y se ha descubierto que no es competente en ese nivel, una formación complementaria y/o mentoring puede darle las herramientas que necesita para tener éxito.

Antes de darse por vencido con alguien que cumple el Principio de Peter, nos tenemos que asegurar que se ha hecho todo lo posible para ayudarle a tener éxito en su nuevo nivel. Formación, asesoramiento y un buen liderazgo puede ser todo lo que necesita para volver a ser competente.

 

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