A los académicos y teóricos les encanta mezclar conceptos de distintas disciplinas para aplicarlas a la gestión de las empresas.   Del mundo militar se han copiado muchas palabras y todos los conceptos desde la época de griegos y romanos, por ejemplo, las “milestone” eran las piedras que señalaban las distancias en las calzadas romanas, “Deadline” es más moderno y eran los 7 metros del muro de la prisión de Camp Sumter, en la guerra de secesión, a partir de la cual disparaban a los prisioneros.   Basta con recordar las palabras “estrategia” y “táctica” que provienen directamente del griego. Pero del mundo de la biología se han abstraído mucho más que palabras sino conceptos enteros tales como el de la Evolución. 

No digo que estén desenfocados con la metáfora biológica pues  es cierto que el entorno intrínsecamente dinámico y variable es lo que fuerza los cambios y, finalmente, define  los negocios, la economía y la biología. Es parte de la naturaleza y de la vida, sin ninguna duda. Lo que sucede es que se quedan con la parte más evidente y eso, a mí, como biólogo, me impulsa a hacer algunas puntualizaciones.   

La primera es que piensan en la evolución de las organizaciones y  la dinámica competitiva en términos de selección natural, es decir, el modelo darwinista.   Sin embargo unos años antes que Darwin el naturalista francés, Jean-Baptiste Lamarck proponía la idea básica que si el entorno cambia, las formas de vida luchan por adaptarse a las nuevas exigencias del hábitat y esos esfuerzos terminan generando los órganos necesarios.   Es decir, la necesidad genera el órgano. Ponía como ejemplo las jirafas. Cuellos cada vez más altos para alcanzar hojas cada vez más altas. Desde el punto de vista científico Lamarck estaba bastante equivocado aunque la epigenética le ha dado una parte de razón, pero eso es otra historia.   Lo que sí importa es que en las organizaciones para defender su posición sí pueden crear los órganos necesarios para prosperar, por ejemplo, la función de vigilancia tecnológica por o el departamento de marketing digital decir un par. 

Los darwinistas tratan de explicar la evolución de las organizaciones en términos de los principios biológicos de “variación” (en el genotipo), “selección” (en el fenotipo relacionado) y “retención” (del genotipo victorioso).     Otro error que no refleja bien el concepto biológico aplicable a las organizaciones es que entienden la evolución como un proceso encadenado y continuo con pequeños pasos a lo largo del tiempo. Aunque esta idea permanece a nivel de difusión general, lo cierto es que la teoría más aceptada es la del “equilibrio puntuado o intermitente” de Stephen Jay Gould dónde postula que las especies se mantienen en estado de mínimos cambios durante largos periodos de tiempo para sufrir en determinados momentos una “explosión evolutiva”.    A mí me parece más acertado pues las empresas tratan de mantener su status quo con variaciones o innovaciones incrementales hasta que no tiene más remedio que hacer cambios radicales.

Otra cosa que no me encaja es “la unidad de evolución”, que en los sistemas biológicos son los genes pero en las empresas;  ¿Qué entidad es la que asume el cambio? ¿Estrategias, tácticas, funciones, departamentos, productos, gerente general?  Es que no lo sé. Seguramente todas, si pensamos en las dinámicas de gestión del cambio. 

Si dejamos fuera los factores de entorno y competidores, todavía quedan causas del cambio que son factores endógenos que se aprecian en toda su magnitud en las multinacionales.   Se pueden clasificar como factores estructurales y factores de poder. Los primeros relacionados con el cambio incremental y los segundos con el cambio radical. 

Como los que me interesan de cara a la supervivencia de las organizaciones son los cambios radicales tengo que decir que el CEO y  el equipo de alta dirección tienen gran importancia pues tienen la posición y el potencial para implantar cambios estratégicos. Así el cambio de CEO, incluso sin problemas de resultados ni cambios en el entorno, suele ser bastante radical. El nuevo CEO  no se siente comprometido con las estrategias y políticas de sus predecesores. Especialmente si son expatriados y tienen solo unos pocos años para demostrar su valía. El cambio está asegurado.  

El tamaño y edad de la empresa es un factor estructural, pues cuanto mayor y más veterana  sea la empresa mayor será la inercia estructural y mayor la resistencia al cambio. La inercia es  una manera establecida de llevar el negocio, especialmente fuerte si han sido exitosas. La primera reacción ante un competidor nuevo, una nueva estrategia o una discontinuidad es “trabajar más y mejor”, cuando lo que tendrían que hacer es “desaprender” parte de lo que asumen y aprender qué significa  “trabajar diferente”. 

Esto me lleva a otro concepto biológico que es la “co-evolución” que muy literariamente han rebautizado como “El efecto Reina Roja”

Las empresas disponen de recursos, pero los recursos por sí solos no causan rendimiento, sino que ofrecen el potencial de rendimiento a través de las acciones competitivas. Dentro de esta perspectiva, una acción se define como un «movimiento competitivo específico y detectable, iniciado por una empresa para defender o mejorar su posición relativa» Del mismo modo, una respuesta del competidor es un contraataque específico de un rival, que impulsa para defender o mejorar su participación o posición en el mercado.     Esta dinámica acción-reacción entre competidores que finalmente co-evolucionan es lo que se conoce como El Efecto Reina Roja. 

El efecto de la Reina Roja fue adoptado por el biólogo Van Valen para definir la hipótesis de las poblaciones en co-evolución. El efecto de la” Reina Roja” se refiere al personaje de La Reina Roja en «A través del espejo», de Lewis Carroll, donde dice:

«Lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido!«

Carroll, 1872

 Según Van Valen, hay un cambio evolutivo continuo en las especies sujetas a una misma presión selectiva. Si una selección experimentada por dos organismos de diferentes especies depende la una de la otra, el proceso evolutivo resultante ocurre simultáneamente en ambas especies. Este es el dinamismo de la Reina Roja.  El guepardo que más corre es el que tiene más posibilidades de cazar, la gacela que más corre es la que tiene más posibilidades de escapar. Es un efecto competitivo y co-evolutivo.   

Si vuelvo al principio dónde decía que en la empresa podemos pensar al estilo Lamarck, también podemos extraer otra lección de las queridas jirafas.  En este animal la evolución no solo le ha proporcionado un largo cuello, sino que además ha co-evolucionado el corazón para impulsar la sangre hasta la cabeza.  Necesita una presión arterial 2-3 veces más grande que otros animales y su ventrículo izquierdo es mucho más grande. Su corazón pesa 10 Kg. Con esa presión arterial que supera los 30 mm de Hg, las paredes vasculares correrían el riesgo de romperse, por lo que también han co-evolucionado haciéndose más fuertes.  La adaptación del ligamento nucal, el tamaño de las vértebras, la adaptación del metabolismo para poder aprovechar las hojas tóxicas, pero nutritivas de las acacias, etc. Son casi 400 genes modificados.  

A que voy con tanta biología: que tus acciones competitivas generaran una escalada de  reacciones competitivas en las compañías rivales, pero son las empresas líderes las que tienen que tomar la iniciativa si quieren mantener su posición. Que las estructuras internas de las organizaciones también tienen que adaptarse para ser estratégicamente competentes.  Negocios y Biología tienen preguntas similares que responder: ¿Cómo compiten las especies / empresas? ¿Por qué algunas especies / empresas tienen éxito y algunas fracasan?

Entonces, ¿cómo aseguras la supervivencia? En el ámbito de las industrias tecnológicas  o del conocimiento la respuesta estas preguntas son: crea una cultura basada en la agilidad y la innovación, adapta la estructura, y fomenta la capacidad de aprendizaje organizacional.  

Los dinosaurios evolucionaron hasta convertirse en pájaros” 
                                                       

Stephen Jay Gould.

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