El miedo y el fracaso son dos acepciones que se manifiestan en nuestro cerebro de forma negativa. El primero es una emoción natural del ser humano, es un mecanismo de defensa que ha servido a los de nuestra especie para sobrevivir. El fracaso, por su parte, es una circunstancia que puede ser la consecuencia de una decisión.

El fracaso se presenta como un mar tempestivo en plena oscura madrugada que agita bruscamente nuestro barco. El miedo es ese sentimiento angustioso que surge cuando pensamos que el barco se puede hundir. Ante cada sacudida, ¿nos dejamos llevar hacia el desastre o cogemos el timón con mano firme para luchar contra la tormenta?

Las empresas y la vida profesional son como la vida misma. Sentimos miedo a equivocarnos cada vez que nos enfrentamos a la decisión de asumir un riesgo. El miedo puede frenarnos a la hora de arriesgarnos con una nueva idea, pero también puede hacer que una vez tomada la decisión de seguir adelante, seamos mucho más conscientes de lo que estamos haciendo y tomemos pasos mucho más calculados y precisos.

A continuación, os contamos algunas maneras en las que podéis utilizar el miedo en vuestro favor para tomar mejores decisiones.

Utilízalo como guía hacia un plan bien pensado

Crear una hoja de ruta con planes alternativos es una práctica que todos los líderes innovadores deberían llevar a cabo. El miedo al fracaso puede llevarnos a observar nuestro alrededor para detectar en qué situación nos encontramos y plantear los posibles escenarios en los que nos podemos ver envueltos. Esto implica planificar y preparar estrategias de respuesta ante distintas situaciones.

Debemos usar el miedo al fracaso para ayudarnos a prestar atención a los riesgos y consecuencias de una decisión. A partir de estos escenarios, debemos elaborar una plan de acción tanto para los escenarios buenos como para los malos. Con flexibilidad y un plan general bien pensado que nos sirva de guía, podremos adaptarnos a las variantes del plan inicial que puedan surgir.

Úsalo para conocer a fondo el entorno en el que te mueves

Si somos humildes, admitiremos que hay elementos y situaciones fuera de nuestro control. Estos alimentan el miedo a fracasar. Pero este temor que nos provoca la incertidumbre lo podemos utilizar como motor para expandir nuestro conocimiento. No hay otra forma de reducir la incertidumbre que mediante el conocimiento del entorno. Saber que elementos inesperados se pueden producir nos debe impulsar a esforzarnos más para conocer a fondo el terreno en el que trabajamos.

Si estamos ante una nueva idea de proceso, un lanzamiento de producto u situación similar, nuestro miedo no debe llevarnos a la parálisis, sino todo los contrario, a realizar un piloto, un prototipo o cualquier tipo de prueba controlada.

Deja que el miedo te mantenga en movimiento

El miedo es un sentimiento ligado a la amenaza de la vida. Sufrimos este sentimiento primitivo porque nos sentimos en riesgo. Las empresas también están en riesgo, en riesgo de desaparecer, en riesgo de obsolescencia. Tu carrera profesional también está en riesgo constante. Siempre habrá alguien mejor preparado, o alguien más jóven con nuevas ideas. Utiliza tu miedo para evitar la parálisis y el conformismo: ¡Tienes que mantenerte en movimiento!

Ante una situación de estancamiento en la que no conseguimos progresar, el miedo al fracaso puede encender la llama para un cambio hacia el éxito. Buscar un nuevo producto para nuestro catálogo, explorar otros mercados o adoptar nuevos métodos de trabajo son ejemplos de mantenernos en movimiento.

Deja que el miedo te ayude a mantener el foco

A veces, nos distraemos en el camino. Nos concentramos en ideas, problemas o situaciones que no aportan valor al futuro. No te olvides de que estás es riesgo, y de que NO puedes distraerte de lo importante. Establece prioridades y no te enfrasques en los problemas. El problema ya lo tienes, tu concentración debe estar en las soluciones, que son lo que te falta.

Aprovecha el miedo al fracaso para tomar decisiones más meditadas

No te apresures al tomar decisiones. A veces tomamos decisiones impulsados por la inseguridad, que nos llevan a medidas poco maduradas. Deja que temor te impulse a una mayor reflexión.

Ante un mar de opciones, meditar de forma calmada, en silencio, puede ayudarnos a explorar cada opción más sosegadamente. ¿Qué podría pasar en cada escenario que planteamos? Reflexionar sobre cada planteamiento de una forma racional pero alentada por nuestro instinto, puede acercarnos a la mejor elección.

Eso sí, ten cuidado de no caer en la parálisis por el análisis.

Conclusión: aprovecha tu miedo al fracaso

Si tomamos la opción de poner nuestro barco en ese mar negro, enfrentarnos al miedo al fracaso puede ser el motor que nos lleve a buen puerto en la búsqueda del éxito. No temas el fracaso. En su lugar, aprovecha la adrenalina que provoca el miedo para encontrar nuevas oportunidades de innovar, aprovecha el miedo para contemplar de forma más reflexiva las situaciones y para mantener el foco en lo importante.

Pregunta de auto-reflexión: ¿qué miedos pueden paralizar nuestra búsqueda hacia la innovación y cómo podemos aprovecharlos de manera positiva?

¿Y tú qué dices?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.