Creo que esta célebre frase de Agustín de Hipona “Conócete, acéptate, supérate” condensa la actitud que toda persona y organización debería adoptar. Sócrates también dijo mucho antes: “sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento,” y esta es la primera parte que debemos examinar.

Conocimiento

¿Realmente conocemos la organización donde trabajamos?, ¿cuáles son los aspectos que, como equipo, nos hacen ser mejores que otros?, ¿por qué nos prefieren nuestros clientes?, la imagen que tenemos de nosotros mismos ¿es igual a la que queremos tener?, ¿y es igual a la percepción que tienen de nosotros?, ¿sabemos lo que se dice y se piensa de nosotros?, ¿y de nuestra competencia?

Es probable que en más de una de estas preguntas no encontremos una respuesta sencilla, pero si hacemos el esfuerzo de conocernos internamente como empresa, descubriremos que hay partes que no funcionan correctamente, y es normal.

Al igual que las personas, las empresas tienen virtudes y defectos. No existe la empresa perfecta. Aceptarnos como organización significa reconocer objetivamente nuestros límites y nuestros errores, ser capaces de perdonarnos por no hacerlo tan bien como quisiéramos y reconocer todo aquello que sí hacemos bien, o muy bien, para poder capitalizarlo y sacarle jugo.

Aceptación

Una vez que hemos concretado nuestros puntos fuertes y débiles como organización, es el momento de distinguir lo que podemos cambiar de lo que no.

Hay cosas que son muy sencillas de cambiar, pero hay otras que, para conseguirlo, sería más fácil cambiar la empresa.

La gracia está en que seamos capaces de ver lo que sí podemos cambiar y no resignarnos a seguir haciéndolo mal. Tenemos que superarnos día a día y para ello necesitamos tener objetivos y una referencia para comprobar si avanzamos correctamente.

“En una economía cuya única certidumbre es la incertidumbre, la mejor fuente para obtener una ventaja competitiva es el conocimiento.”
—Ikujiro Nonaka

Cuanto más conozcamos, más competitivos seremos. ¿Qué estamos haciendo bien-mal y cómo lo sabemos?

¿Cómo son nuestros colaboradores? Más que preguntarnos cómo son nuestros colaboradores, deberíamos indagar en el grado de compromiso que existe entre los empleados y la empresa. Después de miles de encuestas y trabajo de estudio, Gallup acuñó el concepto “employee engagement” para explicar las razones por las que a la gente le gusta o disgusta su trabajo.

La idea básica es que los empleados se sienten comprometidos en tanto les agraden sus responsabilidades, se sientan valorados y reciban reconocimiento y elogios.

Actualmente, Gallup estima que solo el 26% de los empleados están comprometidos con la empresa, el 55% no están nada comprometidos, y un 19% están activamente descomprometidos.

Sobre la base de esta realidad, Gallup habla de cuatro niveles (en forma de pirámide) de compromiso por parte del empleado.

  1. En la base está el nivel básico que responde a la actitud: ¿Qué gano yo?
  2. En el segundo nivel, el empleado adopta la actitud
    ¿Qué puedo aportar yo?
  3. Los empleados situados en el tercer nivel responden a:
    ¿Formo parte?
  4. Por último, los que se encuentran en el vértice, que son la minoría, se preguntan: ¿Cómo podemos crecer juntos?

A la luz de este estudio podríamos decir que dependiendo de las actitudes que tengan nuestros colaboradores, según esta clasificación en cuatro niveles, podremos contar con mayor o menor apoyo a la hora de implementar un proyecto innovador.

Innovación (superación)

Si ya nos conocemos, nos hemos aceptado y queremos superarnos tenemos que preguntarnos: ¿con cuánta gente podemos contar?, ¿a quién le asignamos la dirección del proyecto?, ¿qué aprobaciones extraoficiales necesitamos para evitar conflictos?, ¿dónde se puede encallar el proyecto?

Una buena manera de descubrir todo esto es hacer un comité de trabajo, pero cuidado, que esté formado por personas con las que sabemos que podemos contar; y comunicarlo en sesiones informativas tanto para identificar a otras personas interesadas que también puedan colaborar, como para detectar quiénes son las más reticentes. Esto nos dará un mapa muy útil para evitar escollos y allanar el camino.

Pregunta de auto-reflexión: ¿Qué grado de conocimiento, aceptación y superación tenemos en nuestra organización?


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