Tengo una palabra más para ampliar nuestro léxico de términos anglosajones que nadie entiende… Y la palabra es… ¡Crowdsourcing! Ya sé que suena fenomenal pero, ¿a qué se refiere exactamente? ¿En qué consiste y cómo puede ser útil para una empresa?

El Crowdsourcing, que se podría traducir por “la acción de aprovisionarse usando a la multitud”, es una técnica que se basa en la idea de involucrar a tu público pidiéndole que colabore en la realización de tareas que, de otra manera, se habrían gestionado internamente.

Las organizaciones que lo practican lanzan convocatorias abiertas (en Internet la mayor parte de las veces) para que la gente que lo desee pueda someter ideas, hacer propuestas, hasta en algunos casos entregar trabajos finalizados. En vez de pedírselo a sus equipos o externalizarlo contratando a algún proveedor, las empresas solicitan a sus comunidades más implicadas. Genial, ¿no?

A mi me lo parece. Primero porque es una muy buena manera para un negocio de conseguir ideas nuevas e incondicionadas. Las personas que participan lo hacen desde la inocencia y la libertad que les confiere el estar fuera de la empresa y no dentro. Segundo, porque la probabilidad de que la gente que se involucre tenga mucho interés en el producto o servicio designado es muy alta. Y si tiene mucho interés, es muy presumible que aporte mucho valor…

¿Y para qué se usa exactamente?

Se puede usar para cosas tan importantes cómo la investigación científica o proyectos humanitarios, pero su aplicación más habitual y más “marketiniana” es la creación de contenidos. El ejemplo más conocido es el de Wikipedia, cuyos artículos están exclusivamente redactados por internautas benévolos. Otro podría ser el vídeo realizado por Airbnb a partir de las grabaciones que sus seguidores compartieron en Twitter. Les habían pedido secuencias alrededor de la temática del viaje, con un avión de papel como protagonista. Aquí lo tienes:

No está mal, ¿verdad?

Más allá de la creación de contenidos, algunas marcas más atrevidas consideran el Crowdsourcing como uno de los pilares de su estrategia de innovación. Heineken, por ejemplo, ha desarrollado la plataforma de co-creación “Ideas Brewery” con el objetivo de organizar y difundir concursos cuyo reto es la “invención” de nuevos productos. Nada menos…

Sabiendo que al nuevo consumidor le encanta que le impliquen y lo importante que es el engagement en el panorama actual, el Crowdsourcing parece ser una herramienta destacable, ¿no?

Desde luego, no todo son buenas noticias. El Crowdsourcing también tiene desventajas. La principal siendo su carácter peligroso. Varias marcas como McDonald y Pril en Alemania, Chevrolet, Shell o Nascar han visto sus campañas volverse en su contra por las desviaciones de algunos usuarios mal intencionados.

¿Conclusión?

Yo opino que es una buena táctica, que demuestra la mentalidad abierta de la empresa que la aplica y su voluntad de desarrollar relaciones sólidas con sus consumidores. Pero recomendaría que se use con cuidado y sentido común. ¡Vamos!, como todo en está vida, ¿no?

¿Y tú qué dices?

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