La transformación tecnológica en la actual era digital está definiendo dos categorías de empresas según su capacidad de adaptación al cambio. Empresas con cimientos rígidos, poco capaces de enfrentarse a los cambios necesarios, o empresas flexibles con una cultura innovadora para las que la transformación es un reto con el que se sienten cómodas. Esta capacidad de adaptación y la pertenencia a uno u otro grupo dependerá, en gran parte, de los líderes que dirigen la compañía y de la permeabilidad de este liderazgo a todos los niveles de la misma.

Pero no siempre estos líderes tienen una visión común. Cada líder puede tener un perfil distinto: visionario, metódico, creativo, disciplinario, etc. Esos perfiles afectan la manera en los que los líderes asumen los retos del futuro. En este artículo vamos a ver cómo el liderazgo innovador surge cuando estos líderes se ponen de acuerdo en torno a una visión compartida de la compañía.

El objetivo: establecer una base de entendimiento compartida por todos

El liderazgo de innovación requiere que todos los miembros del equipo trabajen en sintonía. Las empresas deben saber trabajar como colonias de abejas, en las que cada abeja tiene clara su función dentro de un objetivo superior: garantizar la supervivencia de la colonia. Los zánganos, las obreras y la reina, trabajan en sintonía para mantener viva su colonia, cada una dentro del espectro de su función. De igual modo en las empresas, cada miembro del equipo debe estar alineado los mismos objetivos que no son otros que el crecimiento y la propia supervivencia. Esta alineación permite a las empresas avanzar al ritmo de los cambios que se van produciendo o incluso provocarlos en sus mercados.

Sin embargo, en ocasiones los líderes no tienen una misma visión del camino para preservar la empresa. Por ejemplo, algunos pueden ser más conservadores y tratar de adaptarse al futuro conocido, mientras que otros pueden apostar por invertir en una tecnología totalmente desconocida.Este desacuerdo, sino se gestiona, puede estancar el proceso para inspirar y empujar al equipo hacia la innovación. Para impulsar al cambio y el liderazgo innovador, necesitamos conseguir el consenso, compartir la misma visión y estrategia.

Que no se malinterprete lo anterior. A diferencia de las abejas, los humanos somos más transgresores, rompemos moldes, cambiamos cosas. El liderazgo innovador puede surgir precisamente a partir de la disconformidad y del desacuerdo interno o con lo establecido. Hace 50 años, 3M -la creadora del Post-It, creó un programa llamado «15%» que hizo que muchos se echaran las manos a la cabeza: dar a los empleados el 15% de su tiempo para trabajar en proyectos de innovación. La idea por supuesto, no hizo feliz a todo el mundo, pero se abrió paso y hoy en día es uno de los elementos claves que permiten que 3M tenga más de 22.000 patentes. Además, esta idea tan transgresora hace 50 años, ha sido adoptada en los últimos años por empresas como Google, con resultados tan importantes como Gmail o Google Earth.

No se trata de que no se puedan ver las cosas de otra manera, se trata de que los líderes tengan la capacidad de ponerse de acuerdo sobre el camino a seguir y defenderlo. El éxito del programa de 3M recae no sólo en la capacidad de apertura a una idea disruptiva, sino también, en la capacidad de los líderes de creer en la idea y asumir el riesgo juntos.

La colaboración de todo el equipo es esencial y necesita tener establecida una visión común, un terreno donde todos nos sintamos cómodos. El saber dónde estamos y hacia dónde tenemos la intención de ir nos puede ayudar a marcar un sendero hacia una mejor compañía en el futuro.

Una vez aceptada la idea de que el conflicto no sólo es normal, sino que también puede ser una oportunidad de innovar ¿cómo trabajamos en ponernos de acuerdo?

¿Cuál puede ser el punto de partida para avanzar hacia el acuerdo?

El primer paso para localizar un problema es reconocer que tenemos ese problema. Por ello, localizar la disyuntiva y exponerla puede ser el punto de partida para tomar conciencia del desacuerdo al que nos enfrentamos. Hay que tomarse el desacuerdo con normalidad.

Como en otras tantas situaciones cotidianas, el consenso se intenta conseguir a través del diálogo. A veces más fácilmente, a veces menos, pero el diálogo y la exposición de ideas de una y otra parte suele ser el punto de partida para impulsar un cambio. Localizar la divergencia en la visión que los líderes de un mismo equipo tienen, se puede conseguir a través de un diálogo productivo, en el que cada miembro pueda exponer su visión y estrategia.

Algunas ideas para avanzar en la búsqueda del consenso

A veces, por no entrar en el incómodo terreno del conflicto, no tenemos en cuenta que es necesaria una participación activa en el diálogo cuando el objetivo es para un bien común. Para avanzar en esta búsqueda de consenso a través del diálogo, se pueden adoptar diversas tácticas:

  • Participar activamente. Todos los miembros deben sentirse parte de la conversación.
  • Fomentar el debate. Exponer una batería de ideas dispares que discutir y valorar anima a la participación y al diálogo.
  • Encaminar la conversación de una forma lógica y con sentido.
  • Ser transparente a la hora de expresar opiniones y puntos de vista.
  • Tener la posibilidad de votar ante las diferentes opciones expuestas.
  • Ser asertivo a la hora de expresar nuestras opiniones sobre las ideas de los otros.

En otras palabras, las empresas y los equipos de líderes deben construir una cultura tolerante, que celebre y respete la diferencia.

De acuerdo con Harvard Business Review, los equipos de líderes más efectivos, son los que sobresalen enfrentando 3 tipos de tensiones:

  • Riesgos frente a resultados. Estos líderes consiguen ponerse de acuerdo sobre cuándo vale la pena tomar riesgos y cuando hay que priorizar el resultado seguro.
  • Equilibrio entre las necesidades internas y las externas. Los equipos de líderes de éxito, son capaces de concentrarse en lo que hay que hacer la interior de la empresa, pero este rumbo es determinado por una visión de lo que pasa fuera de la misma. Estos equipos, por ejemplo, se centran en las necesidades del cliente para promover los cambios internos.
  • Permeabilidad de la innovación. Los equipos de líderes con mejores resultados, comparten la visión de que la innovación pueden liderarse desde arriba, pero las mejores ideas pueden venir desde abajo, de aquellos que tienen contacto y feedback directo del mercado.

En otras palabras: los líderes podemos tener diferentes visiones sobre cuál es el camino concreto que debe seguir la empresa, pero tenemos que compartir un terreno común sobre cuáles son las características mínimas que el camino debe de tener. A partir de allí, lo que resta es ponernos de acuerdo.

No obstante, está claro que muchas veces necesitamos ayuda externa para llegar a un acuerdo. Si este es vuestro caso, te recomiendo que busques un buen partner que os ayude a facilitar las sesiones, e incluso que os proponga alguna herramienta potente para hacerlo más fácil. No voy a ofrecerte nuestros servicios porque entiendo que si te interesan, te podrás en contacto con nosotros. Contrata a alguien experto en quien puedas confiar si necesitas ayuda, eso es lo importante. Si no, inténtalo sin ayuda, y si sale bien, pues eso que ganas ;-) 

El liderazgo innovador es cosa de todos

Conseguir una estrategia alineada de crecimiento a largo plazo a través de la innovación es tarea de todos, pero el equipo necesita tener unos objetivos bien definidos. Facilitamos la tarea estableciendo unos valores comunes a partir de los cuales podamos construir un debate y una comunicación clara y lógica.

Pregunta de auto-reflexión: ¿dos puntos de vista completamente opuestos pueden llevar a la innovación?


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