En la vida no se trata de lo que haces sino de cómo lo haces, no importa si estás haciendo algo vital o no, tu actitud es lo que marca la diferencia.

Si algo he aprendido a lo largo de toda mi carrera profesional es a distinguir a la gente que disfruta con lo que hace y a los que son digamos más “funcionales”. Hay personas que te pueden convertir lo menos extraordinario en algo increíble y eso al final de cara a los demás se nota.

La emoción es la unidad mínima de la atención, es el punto en el que el interlocutor logra construir un vínculo con la audiencia que lo está escuchando. Y es que la atención no tiene precio y no todo el mundo es capaz de encender la llama de la curiosidad y el interés de los usuarios haciendo que más tarde estos usuarios se conviertan en clientes.

¿Cómo construyo la emoción en mi historia?

Hay tres elementos muy importantes a la hora de introducir la emoción en tu discurso:

  • Utiliza todas las emociones posibles
  • Podemos identificar seis emociones que sacuden las mentes de las personas: ira, asco, miedo, felicidad, amor y tristeza. Construir un discurso incluyéndolas a todas no siempre es fácil (también hay que tener en cuenta el contexto de la charla) y lo más recomendable es intentar hibridar todas estas emociones utilizando la teoría de la “Rueda de las Emociones” de Robert Plutchik. Se basa en emparejar emociones (Alegría-Tristeza) con lo que al construir nuestra historia se trata de combinarlas de forma conjunta.

  • Usa tu imaginación
  • La imaginación es el pegamento de las historias y es el medio de invitar a tu audiencia a que se pueda introducir en tu historia. Pero la involucración no ha de ser en tu historia, se trata de dejar que la gente utilice su propia imaginación a través de su historia.

    Ayuda a crear en su mente una imagen visual e introduce el juego con los cinco sentidos (no te quedes solo en el visual o no sacarás el máximo provecho) para que puedan ser capaces de sentir y de tocar esa historia. Durante tu historia retales varias veces a que puedan seguir imaginando, al principio hazlo para que se involucren en tu historia y al final para que se la hagan suya.

  • Muestra tus emociones
  • Déjate la máscara del ego en casa y no tengas miedo a manifestar tus emociones, pero siempre sin pasarte porque buscamos inspirar no influenciar. Un buen consejo para estas situaciones es la de intentar comportarte como cuando estas con los seres más queridos (es aquello de desnudarse en público) aunque estés ante verdaderos desconocidos. Pero márcate esos límites, no quieras llevar la situación hasta el último extremo o transmitirás otras cosas.

    ¡Te deseo la mejor de todas las semanas!

    ¿Y tú qué dices?

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