El otro día, mientras iba en el tren, escuché a dos madres mantener la siguiente conversación:

– Mi hijo ha suspendido matemáticas y, en cambio, ha sacado matrícula en arte.
– ¿Y que vas hacer?
– Pues ponerle un profesor particular en matemáticas.

Desde que somos pequeños, son nuestros padres quienes eligen qué actividades debemos hacer, cogiendo o desechando aquellas que ellos consideran oportunas. La madre de la conversación anterior, en vez de potenciar la capacidad artística de su hijo, lo está desviando de lo que le motiva, de su pasión intrínseca, para que se centre en las matemáticas, un conocimiento considerado de primer nivel.

Todos los sistemas educativos del mundo tienen la misma jerarquía de materias. Sin importar a donde vayas. Arriba están las matemáticas y lenguas, luego las humanidades, y abajo las artes.

La ineficiencia del sistema educativo

Tendemos a pensar que lo mejor para nuestros hijos es que sean iguales al resto, y los desterramos cualquier ápice de originalidad o discrepancia. Pero la culpa no reside sólo en los padres, quienes únicamente siguen aquello que la sociedad estipula como correcto. El sistema educativo actual deja mucho que desear. Ken Robinson, escritor y educador, dio una conferencia recientemente en TED en la cuál argumenta que:

Nuestro sistema educativo ha explotado nuestras mentes como nosotros lo hacemos con la tierra: buscando un recurso en particular. Nuestra única esperanza para el futuro es que reconstituyamos nuestro concepto de la riqueza de la capacidad humana.

No hay ningún sistema educativo que enseñe danza a los niños todos los días de la misma manera que les enseñamos matemáticas. ¿Por qué no? La jerarquía de las materias se basa en dos ideas.

Primero, que las materias más útiles para el trabajo son más importantes. Así que alejan a los niños de las cosas que más les gustan diciéndoles que nunca encontrarán un trabajo haciendo eso.

La segunda idea es la habilidad académica, que ha llegado a dominar nuestra visión de la inteligencia. Muchas personas talentosas, brillantes y creativas piensan que no lo son porque aquello para lo que eran buenos en la escuela no era valorado.

Todos los niños tienen talentos tremendos que anulamos sin piedad. La educación no esta basada en la diversidad sino en la conformidad, se basa en dominar cuando debería focalizarse en enseñar o aprender. Los exámenes estandarizados deberían ser el diagnóstico, no la norma. Deberían ayudar en el aprendizaje, no entorpecerlo. Tal y como comenta Robinson:

Se incentiva a nuestros niños y maestros a seguir algoritmos en lugar de estimular el poder de la imagen y curiosidad.

Un ejemplo a imitar

Finlandia es uno de los países a la cabeza en matemáticas, ciencia y cultura. Posee una estrategia muy amplia en educación que incluye humanidades, educación física y artes. No existen los exámenes estandarizados. No conocen la deserción escolar. ¿Cual es su fórmula secreta?

  • Individualizan la enseñanza y el aprendizaje. Si hay alumnos con problemas, los ayudan y apoyan para salir adelante.
  • Atribuyen un estatus muy alto a los docentes. Se les provee de respaldo constante y desarrollo personal. Dedicar recursos al cuerpo de profesionales de la educación no es un gasto, sino una inversión.
  • Delegan la responsabilidad al nivel escolar. En la mayoría de sistemas, los gobiernos centrales o estatales son los que toman las decisiones, cuando son los maestros quienes conocen mejor el sistema educativo.

El problema en la educación está causando una crisis en los recursos humanos. Muchas personas pasan su vida sin saber en qué destacan, pensando que no son buenos en nada. No disfrutan en su trabajo, simplemente se acostumbran a realizar una tarea sin sentido. Lo sufren y esperan a que llegue el fin de semana.

Debemos iniciar una revolución en el modelo educativo para que cada persona pueda explotar su propio talento y alimentar sus pasiones, de esta manera pasaran de odiar su trabajo a amarlo.

Todos_los_ninos

2 comentarios sobre “Estamos matando la creatividad

  1. Y mientras tanto los que nos gobiernan nos quitan las clases de arte, filosofía de las aulas y premian la religión. Creo que hay que ser valientes y denunciarlo abiertamente. Ser creativos es lo mejor que nos puede pasar y no se fomenta tal y como indicas dn el artículo.
    Es el mimento de atajarlo incorpirándolo a nuestro sistema educativo. A la edad de 46 años hice cursos de creación literaria entre otros y comprobé lo divertido, entretenido y didáctico que era y dije que esos talleres son los que tienen que dar nuestros hijos y no ser loros de libros que hacen que aborrezcas la asignatura…

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