Sin pretender buscar debate, hoy os recomiendo un libro exquisito que va más allá del diseño y que también se puede aplicar a nivel personal: Laws of simplicity de John Maeda.

Se trata de un libro de fácil lectura, que aunque un poco filosófico,  nos ayuda a conseguir la simplicidad mediante 10 principios básicos. Como el subtítulo indica, la simplicidad se aplica al diseño, tecnología, negocios y a la vida personal!

Si todavía no conoces a Maeda, déjame que te cuente que es un diseñador gráfico, ingeniero de software, profesor y autor de diversos libros.  Nativo americano, de raíces japonesas, estudió en el MIT y se doctoró en el instituto de Arte y Diseño de la Universidad Tsukuba en Japón.

No dejes que sus credenciales te abrumen… El libro presenta y reflexiona sobre estos 10 principios, que son:

Reduce, Organiza. Tiempo. Aprende. Diferencias. Contexto. Emoción. Confianza. Error. La única.

Desde la perspectiva profesional estos principios pueden ayudare a tomar tanto decisiones estratégicas como tácticas. Sin pretender arruinarte la lectura, me gustaría compartir un par de ellos. No entraré en los detalles y casos que da el libro, pero si escojo un par que me parecen muy fáciles de recordar para aplicar a mucho de lo que pasa a nuestro alrededor:

Reduce.
Maeda nos recuerda que “Menos es más”. Lo hemos oído muchas veces, pero es uno de los aspectos que más cuesta conseguir en diferentes situaciones, ya sea a nivel estratégico o a nivel táctico. Así, cuando estamos definiendo un servicio o un producto, no se trata de tenerlo todo sino de enfocarse en aquello especial, en aquello que da valor y que va a diferenciar nuestra solución. Cuando bajamos a nivel de producto, se trata de seleccionar aquellas funcionalidades o atributos más importantes, no de tener TODAS las funcionalidades. La verdad es que no es fácil de conseguir, no sólo porque requiere que diferentes personas se pongan de acuerdo en aquello que es importante, sino porque diría que se trata también comprender que hay que escoger. Es decir, no está reñido y no debería confundirse con trabajar de forma colaborativa y tener diferente visiones. Se trata de que al final hay que escoger y priorizar, ya sea a nivel estratégico o a nivel táctico. El esfuerzo de seleccionar es necesario porque cuando todo es importante, nada es importante.

Si trasladamos este principio a nivel personal, también aplica perfectamente: saber qué quieres, que es lo más importante en cada momento es la mejor forma de no autoengañarse y facilita tomar decisiones.

Emoción.
En el caso de emociones es justo al revés: cuanta más emoción mejor.

Si miramos  el espacio profesional, personalmente hablaría de falta emoción. Estamos tan concentrados en objetivos, resultados, procesos, outputs, documentos, métricas… que olvidamos lo emocional, lo que nos hace más humanos. Internamente dentro de la empresa no siempre hay una verdadera preocupación por trabajar gestionando las expectativas de las personas en un proyecto, sólo importa llegar al final, entregar, acabar… Puede parecer que efectivamente funciona, pero sólo en el corto plazo. No nos engañemos, a medio y largo plazo se pierde la motivación y la implicación de los integrantes del equipo.
Cuando la falta de emoción la trasladamos al trato con el cliente, generamos frustración y repulsión, por lo que a medio plazo seguro que perdemos recurrencia.

Como comentaba, estas son algunas reflexiones sobre dos de estos principios, pero no lo que explica el libro. Si estás en un momento filosófico te puede resultar muy revelador; y si no lo estás, estoy segura que tampoco te dejará indiferente. Te invito a qué descubras más saboreando de la lectura y de la gráfica: pues para cada principio Maeda ha diseñado un icono minimalista que lo representa.

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