¿Conoces a Christian Jarret? He descubierto su trabajo hace poco y me ha encantado. Dejaré que descubras su perfil cuando quieras, pero resumiendo, es psicólogo, escritor, editor y neurocientífico… Un verdadero crack apasionado por el cerebro humano, sencillamente…

Su último libro titulado “Great Myths of the Brain” (algo como “Grandes mitos acerca del cerebro” en castellano) plantea una hipótesis muy interesante para todas las personas y organizaciones que busquen ser más creativas:

Todos somos capaces de concebir ideas nuevas y útiles. Desafortunadamente, nuestras posibilidades de conseguirlo están limitadas por algunas falsas y persistentes creencias.

En realidad no es una hipótesis. Es un hecho. Muchos siguen pensando (algunos incluso fomentan la idea) que el potencial creativo, la capacidad para imaginar e innovar, es el privilegio de unos pocos, un don con el que una pequeña élite ha sido bendecida al nacer…

Nada más lejos de la realidad. La neurociencia y la psicología han demostrado que no es así y Christian Jarret nos invita a modificar nuestras creencias.

Creencia nº1
Para ser creativo, debes usar tu “cerebro-derecho.”

Ya habrás oído hablar de la teoría según la que el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro es la sede de la lógica y de la capacidad analítica, mientras el hemisferio derecho el la cuna de la creatividad, la imaginación y las emociones. La cultura popular dice que todos tenemos un “lado” predominante que determina nuestra manera de pensar y, consecuentemente, nuestro potencial creativo.

Pues resulta que si bien es cierto que los dos hemisferios funcionan de manera diferente, están unidos entre sí por un montón de fibras nerviosas y la mayoría de las funciones mentales implican que las dos partes trabajen juntas…

Aquí tienes una aplicación concreta: los estudios demuestran que el hemisferio derecho tiene un papel importante en la resolución de problemas, pero que el izquierdo es el protagonista cuando se trata de narrar historias… Interesante, ¿verdad?

En definitiva, Christian Jarret insiste en que no se puede categorizar a la gente y que la creatividad no es un talento limitado a algún tipo de perfil cerebral.

Si eres humano y tienes un cerebro, eres capaz de ser creativo.

Creencia nº2
Tienes que esperar un momento “¡Eureka!”

¿De verdad nos creemos que Newton descubrió la gravedad cuando se le cayó una manzana en la cabeza? Quiero decir: sí, así fue, pero ¿de verdad lo tuvo tan fácil? Nunca había pensado en el tema, ni se le había ocurrido nada semejante y, de repente, porque la genialidad es así, “¡tachán!”…

Pues claro que no. Newton estaba obsesionado con su trabajo de investigación y había dedicado horas y más al tema antes de que la manzana le echara una mano…

El proceso creativo no es pasivo, sino todo lo contrario. Hace falta una buena dosis de perseverancia y curiosidad para innovar. Debemos alimentar nuestro cerebro con mucho material para que vaya analizando, clasificando y combinando ideas. Y aunque la inspiración pura tiene un punto repentino, es siempre el resultado de un largo proceso de maduración o “incubación” como lo llaman los expertos.

Creencia nº3
Las personas creativas son solitarias y tienen un CI alto.

Otro estereotipo con el que acabar: el del genio creativo angustiado, excéntrico, ego-céntrico y solitario. La creatividad y la innovación son trabajos de equipo. La colaboración es fundamental a la hora de idear y crear. Tal como lo destaca Jarret:

Lo que genera innovación es el encuentro entre varias mentes fértiles, no el hecho de vivir como un ermitaño.

Tampoco sirve un coeficiente intelectual muy alto. Los estudios demuestran que no es garantía de creatividad para nada…

Estas son 3 de las varias creencias con las que Christian Jarret se propone acabar. No soy neurocientífica pero, para mi, lo que expone tiene todo el sentido del mundo.

Puede sonar duro, pero creo que le hemos atribuido un carácter místico a la creatividad para justificar nuestra pereza. Ha funcionado durante mucho tiempo porque el “más de lo mismo” era suficiente para seguir adelante, tanto a nivel individual como colectivo.

Pero las cosas han cambiado y, hoy en día, profesionales y organizaciones tienen que destacar sí o sí. La buena noticia es que lo podemos conseguir porque todos y cada uno de nosotros tiene capacidad creativa. Pero no vendrá sin esfuerzo.

¿Cuánto estarías dispuesto a trabajar para desarrollar todo tu potencial? ¿Qué crees que te haría falta para ser más creativo?