Una de las definiciones de la palabra genio según el diccionario de la lengua española es «Capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables.»

Genialidad y Creatividad han ido siempre muy unidas, sobre todo cuando hablamos de una obra individual, cuando hablamos de genios, nos vienen a la cabeza personajes como Einstein, Aristóteles, Newton, Mozart, Verdi…

Pero ¿qué pasa cuando la genialidad es fruto de un colectivo?

Este es el foco del trabajo de Linda Hill, etnógrafa y profesora en Harvard, coautora del libro «Collective Genius,» que ha estudiado algunas de las empresas más creativas del mundo. Con su trabajo ha propuesto una serie de herramientas para conseguir que las ideas fluyan, no de los genios. Sino de cualquier persona de la organización. Tienes un artículo resumen aquí.

Y es que la creatividad organizacional no consiste en encontrar los genios creativos en la empresa, sino en conseguir resultados extraordinarios con la suma de personas normales.

Por ello el ego creativo tan frecuente en sectores como el arte, la publicidad, el cine, etc, tiene muy poco que hacer cuando hablamos de organizaciones innovadoras.

Linda y sus compañeros llegaron a la conclusión de que, para conseguir una organización creativa eran necesarias tres habilidades.

  1. Abrasión creativa, la habilidad para generar ideas a través del debate abierto.
  2. Agilidad creativa, la habilidad de experimentar, reflexionar y ajustar sistemática y rápidamente.
  3. Resolución creativa, la habilidad de combinar ideas disparatadas, a veces opuestas en soluciones reales y resultados tangibles.

No puedo evitar en pensar en el paralelismo que me sugiere estas tres habilidades con el sistema «Simplexity Thinking» de Basadur. Creo que es una de las plasmaciones prácticas más fáciles de realizar.

Una película de Pixar, por ejemplo, no es una obra individual, es imposible que una sola persona pueda llevar de la idea al resultado final un proyecto de la magnitud de obras maestras como Wall-e, Up, Cars, Monsters o Toy Story.

Pero no hace falta irse a obras tan «creativas,» hoy en día, cualquier producto (o servicio) que tenga éxito en el mercado es porque ha conseguido conectar en todos los sentidos con los clientes o consumidores. Pero ¿cómo se consigue esa «genialidad colectiva»?

Innovar es un trabajo de equipo

Decíamos en otro artículo hace un tiempo que un equipo no es un grupo de personas que trabajan juntas. Es un grupo de personas que confían unas en otras.

Nadie se hace grande demostrando lo pequeño o débiles que otros pueden ser. Grande es aquél que puede hacer crecer a la gente que tiene a su lado.

Y esa es, en mi opinión la clave de conseguir un liderazgo creativo; no se trata de tener las mejores ideas, sino de generar ambientes de trabajo donde la creatividad de las personas florezca y sean capaces entre todos, de resolver los problemas complejos de manera proactiva.

Es cierto que para resolver problemas complicados, tanto de forma reactiva como proactiva necesitamos managers “operativos” que nos ayuden a superar los obstáculos y a mantenernos en la dirección correcta y conseguir los resultados esperados.

Pero si los problemas son complejos, necesitamos que estos managers sepan reaccionar con creatividad.

Te dejo con Linda en una charla que dio en TED y te deseo que seas capaz de sacarle todo el jugo, no sólo a tu capacidad creativa individual, sino a la de tu organización. Esa es la genialidad colectiva que consigue —como decía Steve Jobs— hacer una mella en el universo


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