Hace años que el Huffington Post (diario digital que enlaza contenidos de otros medios y publica blogs) superó con creces en número de visitas de diarios tan ilustres como The Washington PostThe Wall Street Journal y Los Angeles Times. Si los artículos de estos últimos son de mayor calidad, ¿cómo es posible que los supere en tráfico web?

La explicación viene de la mano del profesor de Harvard, Clayton Christensen, y su teoría de las innovaciones disruptivas. El especialista hace una distinción entre entre las innovaciones que mantienen la situación (sustaining innovations) y las que perturban (disruptive innovations).

Las primeras son mejoras de un producto existente que implican avances limitados y no afectan a los mercados. Mientras que las segundas innovaciones crean un nuevo mercado y conducen a la desaparición de productos.

Definiendo los conceptos

Las tecnologías disruptivas no superan a las tecnologías establecidas al principio. Son a menudo peores que las otras pero también más fáciles de usar, económicas y convenientes, por lo que se acaban implantando. Un ejemplo es la fotografía digital que sustituyó por completo a la cámara de carrete y hizo desaparecer a la emblemática empresa Kodak.

Las organizaciones que ya tienen éxito están orientadas a sostenerlo y se muestran reticentes a cuestionar o retar sus propios productos. El peor riesgo para una empresa es no querer correr el riesgo de cambiar. Se debe establecer un equilibrio donde se sostenga aquello que funciona con innovar de manera arriesgada para garantizar la continuidad.

El dilema del innovador

Sucede cuando las decisiones racionales, eficientes y avaladas por datos veraces que gestionan los dirigentes para triunfar hacen que fracasen (precisamente) por hacerlo bien.

A pesar de que las innovaciones disruptivas pueden llevar a la quiebra a marcas consolidadas, siguen unas pautas bastante sencillas de determinar.

Vamos a analizarlas:

Las empresas acostumbran a innovar a un ritmo superior al que se desarrollan las necesidades de los clientes y acaban presentando productos demasiado costosos y complejos. Invierten en nuevas tecnologías para enfocarse en los niveles más altos del mercado y así conseguir el máximo beneficio.

Al centrarse en los segmentos más rentables, dejan entrar inconscientemente a las innovaciones disruptivas que proporcionan al sector más bajo del mercado acceso a un producto/servicio destinado a las clases superiores.

Las empresas disruptivas se concentran en mercados más pequeños y ofrecen productos más simples. Poco a poco, a través de una nueva tecnología, o modelo de negocio, van copando el mercado con mejores ofertas y ascendiendo hasta que acaban relegando o, incluso, haciendo desaparecer a los grandes líderes.

Por consiguiente, los directivos que combaten las innovaciones disruptivas deben garantizar que se vigilen de cerca, aunque en ese momento no supongan un peligro para la organización. Todo ello, sin descuidar la satisfacción de los consumidores, ya que son los que proporcionan la rentabilidad y el crecimiento.

Pasar a la acción

Tal y como hemos visto en diferentes post, la innovación es vital para conseguir crecer en un mundo que está en constante cambio. Gracias a la creatividad organizacional se puede generar valor desde dentro y superar aquellos retos que vemos imposibles.

Mejorar el proceso de ejecución es indispensable para llegar al cliente con éxito. Si queremos diferenciarnos debemos aprovechar el potencial de los talentos que dan vida a la empresa, ya que serán estos los que nos permitirán implementar las ideas que de momento se encuentran en el aire.

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