El otro día, el magazine “trentadies” vino a vernos a INUSUAL GARDEN y nos hizo una entrevista. Como está en Catalán, la hemos traducido al español para todos los que nos la habéis pedido. Esperamos que os guste y ¡muchas gracias por vuestras felicitaciones!


Es difícil definir a Pere Rosales en pocas líneas, porque su CV da miedo. Escritor, conferenciante en IESE, ESADE, EADA y mil sitios, profesor de marketing y diseño de experiencias en el ESIC-ICEMD, la UAB y la UPF…

Es poner los pies en el campus de ESADE y pensar que estás en Estados Unidos, en una de estas empresas jóvenes y tecnológicas que salen en series como Silicon Valley. Sin ir más lejos, el suelo de la sala donde hacemos esta entrevista, en el «Inusual Garden,» es todo de césped artificial. ¿Qué es esto? Pero no nos dejemos impresionar por las apariencias y vamos a la pregunta que hemos venido a hacer, como siempre directa:

¿Qué es la innovación?

Innovar es producir soluciones mejores y nuevas para algo que, hasta ese momento, no funcionaba tan bien. Es simplemente resolver un problema o adelantarse a una oportunidad, normalmente de mercado, es decir, que debe tener tracción, debe tener éxito.

Hablas de mercado…

Más que de mercado, es mejor hablar de población, es decir, de difusión de la innovación. No está tan enfocado a que sea una solución monetizada, sino que haya una adopción masiva, o con una cierta masa crítica. La mayoría suficiente para que se entienda que algo ha sido adoptada, que ha sido un éxito.

¿Pero se hace siempre enfocado a algún negocio?

No. Se hace siempre enfocado a una situación, una necesidad o una oportunidad. Sea un negocio o cualquier otra cosa, como un nuevo servicio público, por ejemplo. Innovar en lo público es exactamente igual que en un nuevo dispositivo tecnológico.

¿A nivel personal también se innova?

Hay tres niveles de innovación. El primero es el individual, que es el pensamiento innovador. Y lo distinguimos del pensamiento creativo, porque hay toda una gran escuela de “creative thinking,” que se ha estudiado mucho en la universidad y que hay una gran rama publicitaria y de comunicación persuasiva basada en él…

Pere Rosales, fundador y CEO de INUSUAL
Pere Rosales, fundador y CEO de INUSUAL entrevistado por “trentadies.”

Nosotros en cambio hablamos del pensamiento innovador, distinguiéndolo del pensamiento creativo, porque el pensamiento innovador utiliza la creatividad; aplica la creatividad, para hacer una innovación. No se queda sólo en la creatividad, como el arte, porque el arte en sí no tiene por qué cumplir una función.

En cambio la innovación, si no cumple una función, que es mejorar una situación de partida, no es innovación.

¿Cuáles son los otros niveles?

El de equipo y el organizacional. El liderazgo innovador es fundamental. Es decir, cómo conseguir de un equipo determinado, con diferentes individualidades, generar la atmósfera y la sinergia suficiente como para que un grupo (equipo) produzca mucha más innovación junto que por separado.

Crear un ambiente innovador

Exacto. Cuando se dice que una organización es innovadora, no es que tenga un departamento muy innovador, sino porque toda la empresa o toda la organización está enfocada a esta innovación y se reinventa cada día.

“El conocimiento del mundo ya no es sólido, sino líquido, nada de lo que hay es permanente.”

¿Cómo se fomenta esto?

La innovación siempre es “bottom-up,” es decir, de abajo a arriba, pero si no hay un permiso o una invitación “top-down,” de arriba abajo, no se produce. Y eso es porque la gente inhibe su capacidad innovadora o creativa, porque piensa que no está preparada o bien no tiene el permiso para innovar, porque su puesto de trabajo es el que es.

El liderazgo de la organización debe empoderar la parte de abajo, es decir, convertir los “recursos humanos” en “humanos con recursos,” y decir: “Yo no te diré lo que tienes que hacer, dímelo tú. Cuando te encuentres un problema, dale una vuelta, aporta soluciones, no problemas, porque yo como directivo no te lo sabré resolver, yo lo que espero es que tengas capacidad de hacerlo tú.”

Es un cambio de paradigma

Esto en cuestión de 10 o 15 años ha cambiado de una manera bárbara. La tecnología se ha democratizado y ha llegado un punto en que el conocimiento del mundo ya no es estable, no es sólido, es líquido. Nada de lo que hay ahora es permanente. Antes sí había cosas permanentes, y se gestionaban con piezas de ingeniería, y se innova con una mentalidad mecanicista. ¿Por qué? Porque venimos de la manufactura. Antes, innovar era utilizar la tecnología para producir más o mejor.

“El consumidor tiene un poder que no había tenido nunca, una empresa ya no lo puede hipnotizar.”

Como inventar un nuevo telar

Sí, esta fue la primera revolución industrial, donde la máquina sustituye la fuerza de la persona. La segunda revolución es aquella donde la tecnología sustituye no ya la fuerza física, sino la fuerza de cálculo, y aparece el “Excel” y desaparecen los contables con manguitos.

La tercera revolución cambia radicalmente todo esto, es una revolución humanista. La tecnología ya no sustituye la capacidad física o de cálculo. La tecnología necesita sí o sí que la persona sepa utilizar con creatividad, con lo que la tecnología es incapaz de hacer. Y aquí se establece una división muy clara entre lo que es trabajo rutinario y trabajo no rutinario, no repetitivo.

Antes nos pasábamos la vida haciendo prácticamente lo mismo, tanto si vendías verdura, como si vendías coches, como si vendías pisos. Pero cuando de repente el entorno es incierto, líquido, inestable, ambiguo, es imposible encarar las cosas como antes.

No sabes qué pasará, nadie lo sabe. Ni la situación política, ni la situación económica, ni la situación tecnológica permite prever qué pasará. Y como estamos tan conectados y hay tantas variables, nuestros problemas, que antes eran simplemente complicados y los podíamos resolver con lo que teníamos a mano, se convierten complejas, imprevisibles, no tienen una única solución.

De modo que a las empresas y organizaciones se necesita una capacidad de no hacer rutina, sino de salir al paso de los problemas con ingenio y conscientes de su complejidad.

Innovando, innovando

De alguna manera, queremos parecernos a grandes empresas como Google, intentamos hacer lo mismo. Por ello se ha pasado de hacer gestión por objetivos a hacer gestión por valores. Hay muchísimas empresas que siguen trabajando por objetivos, pero hoy en día ya no se trabaja así.

Si quieres innovar tienes que moverte por valores: nosotros queremos liderar dicho sector, o queremos cambiar el mundo de tal cosa. Las nuevas generaciones necesitan identificarse con el proyecto. No importa cuánto tiempo estaré, lo que importa es que esta experiencia de trabajo, para mí, es importante.

¿Qué ha cambiado en estos 10 o 15 años?

El mundo se ha hecho pequeño. Hay una gran eclosión de nuevas tecnologías que van de la empresa al consumidor, y este empoderamiento de la sociedad ha hecho que la persona tenga hoy en día mucha más información de un producto que el propio profesional que trabaja en la organización. Por decirlo de alguna manera, sabemos más que el vendedor.

Esto antes era imposible. Además, todo ello se amplía gracias a la inteligencia colectiva. Gracias a las redes sociales, tenemos al alcance una multitud de experiencias y casos reales mucho más válidos que cualquier publicidad. Una empresa ya no puede hipnotizar al consumidor, el consumidor tiene un poder que no había tenido nunca.

Hay que ser bastante optimista para hablar de inteligencia colectiva, ¿no? Es decir: ¿no es simplemente una suma de opiniones?

La inteligencia colectiva no se mide tanto por el conocimiento, sino por la experiencia que genera el final. Como consumidor, lo que realmente me importa no es comer la mejor comida, sino que la experiencia sea la más apreciada por mis iguales. Lo que es importante hoy en día no es el absoluto, sino el relativo.

Es como los grupos de pájaros, o los bancos de peces. Yo soy tan inteligente como capaz y ágil soy de adaptarme al cambio.

En lugar de hacer caso a un crítico, que te dice que un plato es bueno, hacer caso de un conjunto de gente que dice: a mí me ha gustado.

Exacto, yo busco un restaurante en Trip-Advisor y digo: este es el mejor. No lo cuestiono. Es muy parecido a lo que pasa cuando ves un restaurante vacío y al lado un restaurante con una cola delante. Por instinto, te quedas al de la cola.

Quizás el otro es el mejor del mundo…

Quizás sí, quizás acaba de abrir y nadie lo sabe. Lo que importa no es la evidencia, sino lo importante respecto a los demás.

¿Y tú qué dices?

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