La mayor parte de la gente sabe lo que es el coeficiente intelectual y lo acepta como indicador de “inteligencia”. El sistema escolar y una fracción importante de la sociedad siguen valorando más las capacidades lógico matemáticas y el conocimiento técnico que otras aptitudes.

En mi opinión, es un error. Retener datos y “saber cosas” está muy bien, pero no es ni mucho menos suficiente. Para realizarnos, ser felices y brillar, necesitamos desarrollar todo un abanico de cualidades que van más allá de la memorización y están relacionadas con nuestra Inteligencia Emocional.

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Un concepto popularizado en los años 1990 por el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, que trata de abarcar varias competencias humanas fundamentales a la hora de evolucionar, tanto a nivel personal como profesional.

Según Goleman, los 4 factores que componen la Inteligencia Emocional y están directamente relacionados con nuestro “rendimiento” y liderazgo son los siguientes:

  • Autoconocimiento: nos debemos conocer a nosotros mismos. Debemos percibir nuestras emociones y sus efectos, saber cuáles son nuestras fortalezas y debilidades y, por último pero no menos importante, confiar en nosotros mismos y tener una buena autoestima.
  • Autocontrol: tenemos que controlar nuestros impulsos y recursos. A nivel emocional desde luego (fuera pensamientos negativos y sentimientos perturbadores) pero también en otros ámbitos.
    • Integridad: se trata de actuar congruentemente con nuestros propios valores.
    • Adaptabilidad: ser flexibles de cara al cambio.
    • Ambición y desempeño: tener objetivos y mantener una actitud luchadora a lo largo del tiempo.
    • Iniciativa: estar dispuestos a aprovechar las oportunidades que se presentan y sentirnos preparados.
    • Optimismo y perseverancia: ser capaces de seguir hasta conseguir lo que nos hemos propuesto, a pesar de los obstáculos y fracasos.
  • Conciencia Social: aquí se trata de nuestra capacidad para percibir los sentimientos de los demás y manejar nuestras diversas relaciones de la mejor manera posible. Los tres pilares de la Conciencia Social son:
    • La empatía: saber ponerse en el lugar del otro e interesarse por lo que siente y piensa.
    • La conciencia organizacional: empatía pero a nivel de grupo. Habilidad para leer los flujos emocionales entre varias personas y entender las relaciones de poder.
    • La orientación al servicio: tener facilidad y voluntad de anticipar, reconocer y satisfacer las necesidades de los demás.
  • Gestión de Personas: para terminar, debemos desarrollar nuestra destreza para inducir respuestas constructivas en los demás. Este aspecto coge mucho sentido en el mundo empresarial, pero también cuando se trata de educar…
    • Elevar a terceros: saber en qué y cómo podemos ayudar a los demás para que desarrollen todo su potencial.
    • Liderazgo inspirador: animar, movilizar y guiar a los individuos y a los grupos.
    • Catalizador de cambio: iniciar y gestionar el cambio de manera eficiente.
    • Influencia: dominar técnicas de persuasión eficaces.
    • Manejo de conflictos: negociar y resolver desacuerdos.
    • Trabajo en equipo y colaboración: saber consensuar y compartir metas con otras personas. Crear sinergias de grupo para lograrlas.

Como ves, la Inteligencia Emocional es algo complejo. No se puede resumir con una cifra y, afortunadamente, se puede trabajar y mejorar.

¿Cuál es la relación entre Inteligencia Emocional e INUSUAL?

Deja que comparte contigo unos pensamientos de Bill George, profesor en Harvard Business School y ex CEO de Medtronic:

Solíamos equivocarnos a la hora de elegir a nuestros líderes. Seleccionábamos a las personas equivocadas por las razones equivocadas. Las elegíamos más por su carisma que por su carácter, más por su estilo que por su substancia, más por su imagen que por su integridad. …

… Y no se pueden construir grandes compañías con líderes así… Las grandes compañías se construyen con personas que entienden la importancia de la Inteligencia Emocional como pilar del liderazgo. Las grandes compañías se construyen con… inusuales

Vivimos una época de cambio, una época en la que las prioridades ya no son las mismas. El saber compartir y transmitir se valora cada día más. El dinero ya no lo es todo, sino la consecuencia de un propósito noble bien ejecutado. Las relaciones ya no funcionan con grupos dominantes y otros dominados, sino buscando situaciones en las que todos salen ganando. En fin, esto no es Disneyland todavía pero vamos por el buen camino…

En este nuevo contexto, parece fundamental que cada individuo y organización se vaya preparando y adaptando, buscando dónde y cómo marcar la diferencia. El desarrollo de la Inteligencia Emocional a nivel global es, en mi opinión, un factor clave.

¿Estás preparado?

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