Esta conocida frase del gran maestro Peter Drucker resume muy bien algo que tenemos muy comprobado todo el equipo de INUSUAL, me imagino que para que él llegara a esta expresión, se encontraría muchas más veces que nosotros con esta evidencia.

Lo importante no es la estrategia, sino las personas que tienen que ejecutarla, y estas personas se comportan de acuerdo a lo que llamamos ‘cultura organizacional‘ entendida ésta como el conjunto de experiencias, hábitos, costumbres, creencias y valores que caracterizan a una organización.

Y es que, si hay algo inimitable en una organización es precisamente eso, su cultura. La clave está en hacer de élla su activo más importante, y no un obstáculo a batir por la estrategia. Cultura y estrategia deben ir en el mismo viaje, en el mismo vagón.

En muchas ocasiones nos hemos encontrado con proyectos donde la estrategia era lo más importante. Todo el esfuerzo y foco del trabajo estaba en definir muy bien lo que queríamos hacer, cómo lo íbamos a hacer y por qué habíamos decidido hacerlo así. Y no es que eso no sea importante, ¡lo es, y mucho! Pero aún lo es más la actitud colectiva que tiene el equipo para llevar a cabo la estrategia. La cultura se forma lentamente y por medio de pequeños detalles que entre todos ellos constituyen un todo, una manera de hacer y de pensar en la organización, independiente de cómo sea la estrategia o cualquier otra directriz formal. La cultura es la esencia de lo que es natural en la organización, se forma mediante los hechos y las percepciones informales. Digan lo que digan los documentos ‘oficiales’.

De hecho la mayoría de autores que hablan de estrategia destacan que la clave se encuentra en la ejecución. Uno de los mejores libros que conozco explicando esto es «Execution: The Discipline of Getting Things Done» pero podríamos enumerar una larga lista de ellos, todos haciendo énfasis en esta gran verdad: todos prefieren una buena ejecución de una estrategia mediocre, frente a una estrategia excelente mal ejecutada.

Una buena manera de resumir toda esta idea es que la ejecución forma parte inherente de toda buena estrategia, pero desgraciadamente esto no es así en muchas ocasiones. Hay muchos informes y planes estratégicos abandonados en cajones esperando a que alguien sea capaz de ejecutarlos, o que al menos llegue el momento oportuno para que alguien pueda hacerlo.

En INUSUAL nos dedicamos a sacar del cajón esos informes y darles un baño de realidad para que sean realizables por la propia organización. Para ello analizamos lo que hay que hacer y evaluamos al equipo disponible para llevar a cabo el proyecto. En la mayoría de ocasiones nos encontramos con equipos poco actualizados, muy expertos en su área, pero poco capaces de hacer cosas nuevas.

Lo que hacemos con estos equipos es reforzarlos en las áreas donde están más ‘verdes’ con perfiles externos que se incorporan al proyecto de forma temporal y sirven como entrenadores y facilitadores. El resultado es que al cabo de pocos meses, el equipo interno ya es capaz de valerse por sí mismo y ha interiorizado una nueva forma de trabajar, nuevas técnicas, una nueva visión alineada totalmente con la estrategia de la compañía. Lo más gracioso es que cuando la estrategia está bien ejecutada normalmente se celebra con un desayuno de equipo donde se reconoce el trabajo realizado y se hace patente que lo importante no era lo que se tenía que hacer, sino lo que al final se ha hecho.

Tenemos muchos ejemplos prácticos de esto, si te interesa que te los expliquemos, sólo tienes que decírnoslo, estaremos encantados de contarte los detalles y explicarte cómo podemos ayudaros en vuestro caso concreto. Mientras tanto, cada vez que desayunes y pienses en la estrategia, recuerda que la cultura se la come, a menos de que ambas estén bien alineadas. ¿Cómo es la cultura de tu empresa? ¿Cómo puede cambiar?

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