Hoy en día nadie niega que la innovación es algo imprescindible para la supervivencia de las organizaciones. Pero la realidad es que muy pocas empresas están innovando de verdad.

La mayoría nuevos productos se quedan por el camino, la mayoría de proyectos innovadores fallan ¿por qué? Pues porque las empresas no se crearon para innovar, sino para operar. Cuando se crea una empresa, su objetivo básico es explotar una idea validada en el mercado, no cambiarla constantemente, esa visión ‘Lean Startup‘ es casi tan reciente como el propio libro de Eric Ries.

Entonces ¿por qué la mayoría de empresas dicen que son innovadoras?

El problema es que hay empresas que confunden la innovación con cualquier cosa. Calman sus conciencias llamando innovación a cualquier cosa nueva que son capaces de hacer.

La realidad es que muy pocas de esas cosas tienen un impacto real y positivo en el mercado, sino que se queda como una ‘innovación interna’ cuya función, más que satisfacer o estimular a los clientes, pretende calmar las conciencias de la propia organización. ¡Qué gran error!

Se hacen trampas jugando al solitario, o peor aún; se toman una medicina que es placebo sin saberlo.

¿Pero cómo sabemos que estamos innovando realmente? ¿cómo sabemos que la ‘medicina’ que estamos tomando nos está curando de verdad? Michael Schrage, suele decir con mucho acierto que la innovación no es lo que hacen los innovadores, sino lo que los consumidores y clientes adoptan y utilizan realmente.

EN INUSUAL llamamos a eso innovación creativa. En esta matriz podemos ver la diferencia entre mejora continua, o innovación evolutiva, de la que realmente tiene un impacto en algo que no existe. Ya sea en nuevos clientes; ya sea a través de nuevos productos o servicios a los mismos clientes; o ya sea haciendo cosas nuevas a clientes nuevos.

MATRIZ-INNOVACION

¿Quieres saber si tu organización es innovadora? Observa qué hace de nuevo y el nivel de riesgo que asume en sus ‘innovaciones’. Si no arriesga mucho, no innova mucho.

No conozco a ninguna empresa que haya sido capaz de innovar mucho si previamente no ha puesto mucha carne en el asador. No conozco a ninguna empresa que podamos considerar creativa o innovadora que no escuche, pregunte y acabe conociendo en profundidad a sus clientes, que no sepa qué buscan, qué desean, ‘qué les duele’, qué les motiva, que les hace identificarse con una marca o con otra.

Pregunta en el mercado que empresas son las más innovadoras y observa qué hacen diferente. Descubrirás muchas cosas, pero una de las más importantes es que han puesto al cliente en el centro de sus operaciones, no sólo de su marketing.

Como dice Simon Sinek, la gente no compra lo que tu empresa hace, compra el por qué lo hace. Lo que hace sólo es la demostración o la consecuencia de lo que cree. Si tu empresa cree una cosa y hace otra, algo falla…

¿Cómo sabemos si nuestra innovación es placebo?

Lo primero que podríamos hacer es preguntarnos algunas cosas esenciales que no tienen una respuesta fácil, pero que abren un debate interesante en cualquier comité ejecutivo, sobretodo si podemos responderlas con claridad:

  • ¿Qué hace que nuestros clientes nos prefieran a nosotros frente a nuestros competidores?
  • ¿Qué hacemos mejor que otros, en qué somos realmente mejores o singulares que impacta positivamente en nuestro negocio?
  • ¿Quién es nuestro cliente?
  • ¿Cuál es la oferta de valor que proporcionamos a nuestro cliente?
  • ¿Estamos preparados para ofrecer lo mejor a nuestros clientes a nivel tecnológico y de servicio?
  • ¿Pueden nuestros competidores actuales o potenciales hacerlo más simple, económico o mejor que nosotros? ¿Cómo lo sabemos?
  • ¿Qué puede fallar en nuestra organización? ¿Cuáles son los factores críticos del éxito? ¿Qué es lo más valisoso que tenemos? ¿Cómo lo cuidamos?

Innovar no es una acción o un departamento es la consecuencia de una cultura

Las empresas innovadoras, o inusuales (como nos gusta llamarlas a nosotros), son aquellas que han conseguido crear y cultivan cada día una cultura de innovación real, no de placebo, sino real. La medicina que cura no es placebo, la innovación que hace más fuerte a una organización, tampoco.

Si el presupuesto de innovación y el tiempo y espacio que la empresa dedica no tiene un buen retorno, hay algo que falla, lo difícil es saber por qué y cómo solucionarlo (para eso estamos) pero veamos algunos síntomas de auto-diagnóstico que cualquier empresa puede hacerse; es muy difícil innovar si no tenemos:

  • Un sistema o metodología o proceso que nos permita a todos jugar al mismo juego con un lenguaje común.
  • Una conexión y alineación real con la estrategia de la organización y con su liderazgo. ¡Gente con ganas! ¡Gente inusual!
  • Los recursos necesarios a nivel de personal dedicado, tiempo dedicado, espacio dedicado y tecnología dedicada.
  • El sentido de propiedad necesario en el equipo humano de la compañía, si la gente no se lo hace suyo, no pasará.
  • Unos criterios claros establecidos para saber en qué escenarios debemos movernos y qué opciones tenemos.
  • Un sistema de medición, ajuste y aprendizaje de todo lo que hacemos nuevo, para saber si cumple con lo esperado.

Peter Drucker decía que la innovación era como mantener un delicado baile entre la percepción y el análisis. Puede que no podamos contestar científicamente a muchas preguntas de este tipo, pero seguro que si lo miramos desde una perspectiva crítica de fuera>dentro, tendremos la percepción de si nuestra medicina nos hace efecto, o es un defecto


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