Final de año y hora de hacer restrospectiva y revisar las lecciones aprendidas. Miro por el retrovisor y , tal y como dice Bill Hybels, veo que he ido de allí hasta aquí.

Los temas que he encontrado más interesantes los he intentado ir comunicando a través del blog, y espero que te haya servido en alguna de tus vivencias del año.

Pero, ¿he conseguido llegar dónde quería?

Lecciones aprendidas

Seguramente la primera lección aprendida es que llegar al objetivo no es siempre el objetivo.

Lo realmente importante es aprender del camino recorrido.

Subrayo aprender porque el camino no solo es andarlo, sino vivirlo. Si no aprendemos de cada una de las situaciones que nos hacen llegar al objetivo (o desviarnos de él), estaremos en un círculo del que no saldremos. Será como la típica rueda del hámster. Andamos mucho, pero avanzamos poco.

La segunda lección aprendida es que el objetivo debe ser inspiracional. Si te pones un objetivo táctico será un poco más difícil alcanzarlo.

La motivación no son ganas de hacer cosas sino tener un motivo por el que luchar.

El motivo por el que luchar… Traza un plan, pon foco y hazlo.

La tercera lección aprendida, y quizás la más importante, es que todas las personas cuentan. Todas actúan bajo un porqué (más o menos razonado según pareceres).

Siempre me ha gustado tratar con personas, con profesionales, para poder realizar sistemas informáticos que ayuden en todos los procesos. Pero siempre con el objetivo de optimizar.

Este año he aprendido que podemos aportar algo más que el conocimiento cuando estamos con un equipo. Podemos ayudar a que las personas que trabajan con nosotros crezcan profesionalmente y, a la par, crecer nosotros.

Disfrutar del camino

Como habrás visto, no he hecho referencia a ninguna herramienta. Tampoco a ninguna lección aprendida táctica de proyecto, que puedas aplicar con resultados a corto plazo. Para eso ya tienes los artículos que he ido publicando a lo largo del año ;).

Estas lecciones aprendidas son las que me han ayudado a salir y disfrutar. Obtener el coraje cuando lo necesito y no perderme en el camino. No «ir haciendo», a ver dónde llego.

Por mi parte, ya he trazado mi nuevo “allí”. He hecho un plan y, todo y las circunstancias o adversidades que pueden hacerlo cambiar, intentaré no desviarme de esa nueva visión que tengo. Seguiré aplicando qué puedo mejorar para alcanzar llegar al objetivo, y contando con el equipo para conseguirlo.

¿Te animas?

Pregunta de auto reflexión: ¿Te has imaginado un escenario totalmente deseado para finales del año que viene? ¿Cómo lo alcanzarás?

¿Y tú qué dices?

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