No se si sabes que hace unos cuantos años escribí un libro titulado «Estrategia Digital, Cómo usar las nuevas tecnologías mejor que la competencia.»

Yo como autor lo veo como muy atrás porque se publicó en abril de 2010 y ya va por su séptima edición. Pero también es verdad que hay empresas que todavía no se han puesto en serio con este tema, a pesar de que la mayoría ha flirteado en su capa superficial.

La que más y la que menos ya ha hecho sus pinitos en el área de marketing dándole un barniz o rediseño a su sitio web, haciendo algo de posicionamiento en buscadores, invirtiendo en publicidad, email marketing, Twitter, Facebook, Linkedin, etc

¿Pero es eso todo? ¡Claro que no! El área de marketing suele ser la puerta de entrada a toda una revolución silenciosa que va a afectar a toda la empresa un día u otro. Ya sea de forma proactiva o reactiva.

Mi conclusión tras haber participado en los últimos 10 años en proyectos de digitalización en empresas de todo tipo, es que lo digital era una excusa. Lo importante no era la tecnología, sino lo que había detrás. Se trata de la capacidad que tiene la organización para adaptarse, o anticiparse a los cambios que dicta el mercado, o mejor dicho, el cliente.

Lo importante de lo digital no es el formato o el canal en sí, sino sus implicaciones en la manera de operar de las personas que conforman la organización.

Digitalizar la empresa o alguno de sus procesos comporta un cambio de paradigma en la relación con empleados, colaboradores, clientes, socios, sociedad en general. Si este cambio no se produce, la empresa tendrá problemas porque estará intentando hacer algo a medias. La empresa habrá perdido su propuesta de valor con el cliente, por mucha tecnología que use para impedirlo.

¿Y qué hay que hacer para conseguirlo?

Se trata de ofrecer al cliente una propuesta de valor diferenciada de nuestros competidores, si no, ¿para qué existimos? Si otro ya hace lo mismo y probablemente más barato ¿cuánto tardará nuestro cliente en darse cuenta y preguntarse si de verdad seguimos siendo tan fantásticos como antes?vpc_book_longshadow

Te recomiendo que te leas este libro  que tienes en la imagen en el que encontrarás herramientas para encontrar esa propuesta de valor que necesitas para seguir teniendo a tu cliente convencido de que vale la pena seguir con vosotros, o de abandonar a su actual opción y pasar a confiar en vosotros por fin…

¿Pero qué pasa si no lo hacemos?

Que continuaréis pagando un alto coste de oportunidad. Es como quererse poner en forma y apuntarse a un gimnasio, pero no ir. Comprarse unas zapatillas para salir a correr y no hacerlo. Tener una ‘mountain bike’ para salir de excursión y que se te llene de polvo en el garage.

No nos engañemos, ponerse en forma necesita algo más que un buen equipamiento, si no cambiamos nuestros hábitos no sucederá nada salvo que habremos gastado (no invertido) dinero y nos habremos desgastado y defraudado al haber hecho el intento y no haberlo conseguido.

No pienses en la tecnología (medio para un fin). Piensa en la estrategia el por qué y para qué lo haces. ¿Por qué necesitamos digitalizar el marketing? Porque los clientes nos lo piden. ¿Por qué necesitamos una visión integral de nuestros clientes?

Por que de la misma manera que esperan que sepamos quienes son y les atendamos como se merecen cuando nos llaman por teléfono, también quieren que lo hagamos cuando nos envían un email o un SMS o nos mencionan en Twitter, u opinan de nosotros en una red social, o nos hacen una petición o reclamación en la post-venta, o esperan que les sorprendamos con nuevos productos y servicios…

La digitalización de la empresa es inexorable, no es una cosa de marketing, es de todos, nuestros empleados y colaboradores deben ser capaces de compartir información, convertirla en conocimiento, productos y servicios que enamoren a nuestros clientes y consigan que nos sigan prefiriendo frente al resto de opciones del mercado.

Esta es la verdad, lo digital es una excusa, estamos hablando del centrarnos en el cliente, no sólo de boca (o marketing) sino en cuerpo y alma. Si no lo hacemos así, ten por seguro que alguien lo hará por nosotros.

Como siempre, no te fijes en la tecnología, sino en lo que implica en la gente de tu empresa y empieza a preguntarte ¿Está preparada tu organización para operar poniendo en el centro de los procesos al cliente?

¿Y tú qué dices?

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