¿Has oído hablar del “Mind Popping” alguna vez? Sinceramente, me cuesta traducir el término. ¿Algo como “Explosiones Mentales” quizá? Aunque suena demasiado dramático creo.

Por “Mind Popping”, George Mandler se refiere al fenómeno cerebral que consiste en tener una idea de manera repentina y totalmente descontextualizada. ¿Sabes? Cuando un concepto o una solución te asaltan de golpe, como surgidos de la nada. Los famosos momentos Eureka, estas revelaciones que son como la luz al final del túnel…

Existen. Desde luego que sí. Pero, al contrario de las creencias populares, no son el simple fruto de alguna genialidad genética… Son el resultado de un largo proceso de maduración.

Las personas que experimentan el “Mind Popping” han dedicado tantos esfuerzos a la resolución de los problemas que les interesan que los han inscrito en su memoria a largo plazo, permitiendo que los trate su inconsciente.

Ahora bien, mientras que nuestra consciencia juega un papel fundamental a la hora de ponernos límites en nuestro día a día, nuestro inconsciente puede activar y conectar montones de datos sin restricción.

La información contenida en la memoria a largo plazo puede ser procesada en paralelo por el inconsciente y, cuando menos nos lo esperamos, encontrar su camino hasta el pensamiento consciente.

Digo “cuando menos lo esperamos” porque las revelaciones suelen ocurrir cuando estamos muy relajados o por lo menos ocupados a otra cosa. De allí la sensación de “inspiración divina”…

Lo que pasa es que nuestra consciencia se bloquea fácilmente si nos obsesionamos con algo. Al suspender nuestras reflexiones y olvidarnos del tema, permitimos que nuestro inconsciente crea nuevas posibilidades libremente. La mayor parte de estas combinaciones no sirven y se descartan automáticamente. Pero de vez en cuando, el inconsciente produce una hipótesis que sí le parece valiosa y la entrega a la consciencia. “¡Tachán!”

Un ejercicio sencillo

Para favorecer la floración de “Mind Poppings”, el autor Michael Michalko nos propone el ejercicio siguiente…

Nos invita a escribir una carta a nuestro inconsciente en la que le explicamos con todos detalles el problema al que nos enfrentamos. La idea es hacer una descripción exhaustiva de los pasos que hemos dado, los obstáculos con los que nos hemos encontrado, lo que queremos conseguir, etc.

La idea es nutrirlo con toda la información que necesite para poder trabajar de manera eficiente. Hacerlo antes de irse a dormir también puede ser productivo. Varios “genios” dijeron generar mucho “material” interesante por la noche. Balzac, Bach o Thomas Edison por ejemplo.

¡Eureka!

Por cierto, ¿sabes de dónde viene la expresión ¡Eureka!?

Lo habrías encontrado en wikipedia pero te voy a ahorrar la búsqueda…

¡Eureka! (en griego εὕρηκα héurēka, «¡Lo he descubierto!») es una interjección atribuida al famoso matemático griego Arquímedes.

La historia cuenta que Arquímedes pronunció esta palabra tras descubrir que el volumen de agua que asciende es igual al volumen del cuerpo sumergido. Este hallazgo lo habría realizado mientras se encontraba en su bañera y tal fue su alegría que salió corriendo a las calles de Siracusa desnudo gritando ¡Eureka!…

Conclusión

Ya hemos hablado varias veces de la importancia de ejercitar nuestra mente para considerar nuevas opciones y alternativas a los problemas que nos ocupan. La creatividad es la clave del progreso, pero desafortunadamente la educación la mata, y nos enfrentamos al gran reto de desarrollar nuestro pensamiento creativo a la edad adulta.

Espero que este artículo te pueda ayudar un poco en este sentido. Y tú, ¿tienes trucos para entrenarte a ver las cosas de forma diferente?

¿Y tú qué dices?

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