El otro día hablaba con un buen cliente del sector de la moda acerca de la evolución que ha tenido el consumidor los últimos años. Antes era bastante más fácil, la marca hacía una buena publicidad y el consumidor acudía a las tiendas a comprar nuestros productos.

De hecho, incluso en según qué tipo de productos, la gente hacía cola o no le importaba esperarse un tiempo para tenerlos porque no había nada mejor. Entonces podíamos hablar de fidelización, porque los hábitos de los consumidores no cambiaban tan a menudo, ahora parece que no hay nada que dure, cada día es nuevo y no sabemos qué pasará mañana…

Y es que desde que los consumidores han tomado conciencia de su capacidad de influir en otros y de exigir sus derechos, las marcas van a remolque y todavía no han encontrado la manera de estabilizar sus predicciones. Los patrones han cambiado. Está todo por aprender de nuevo.

¿Cómo podemos conseguir que nuestra marca sea la preferida?

Una de las mejores maneras de conseguirlo es dejar de tratarlos como meros pacientes; gente que espera a que su necesidad sea atendida por otros, ni tan sólo por clientes; gente que compra un producto o servicio y espera recibir a cambio un valor acorde al precio que paga.

Hoy en día, los clientes no compran los mejores productos, todos son buenos, si no, el mercado los elimina por selección natural. «La gente no compra lo que que hacemos, compra lo que creemos» dice Simon Sinek, a quien, si todavía no conoces te animo a que veas su video donde explica su «golden circle».

SimonSinek-y-su-golden-cercle

Simon explica de forma magistral que las empresas y líderes que triunfan hoy en día son las que saben definir claramente el por qué de su existencia, del propósito de su negocio. Y que éste es capaz de conectar con lo que la gente cree. Es decir, lo importante no es hacer clientes sino tener creyentes.

Nuestro por qué, es la razón por la que nos levantamos cada mañana y conseguimos hacer lo que hacemos con de forma inspiracional, así atraemos a quienes piensan como nosotros, quienes creen en nuestra misma causa.

Seguimos a los líderes porque nos inspiran, porque representan lo que nosotros mismos pensamos y queremos. Lo hacemos por nosotros, no por ellos.

Como puedes ver, la clave no está en tratar a los clientes como si fueran pacientes, cosa que aún hacen muy bien las compañías que tienen una situación dominante en el mercado. Actúan así como si no se dieran cuenta, o les importara muy poco, que los consumidores tienen buena memoria y nunca olvidan cómo les hacemos sentir. Un día pagarán por tanto abuso.

La solución tampoco es tratar a los clientes como «simples clientes» porque entonces no nos diferenciamos del resto y a ellos tampoco les hacemos sentir especiales.

Sin embargo si pensamos nuestros clientes como personas que creen en nuestro proyecto, si les ayudamos e inspiramos cada día de forma auténtica, honesta e inspiradora, puedes tener por seguro que será la mejor inversión que puedas hacer porque, hagas lo que hagas, te seguirán.

En INUSUAL lo comprobamos muy a menudo ya que empezamos siendo una comunidad profesional, un día elaboramos el manifiesto inusual, aún vigente y pronto actualizado, y todos nuestros clientes lo son porque creen en nosotros. Este es nuestro por qué, al más puro estilo que propone Simon Sinek:

Por qué hacemos lo que hacemos:

En INUSUAL creemos que creatividad es un bien social, que las personas y las empresas aportan más valor y son más prósperas cuando desarrollan y aplican su capacidad creativa en el trabajo.

Cómo hacemos lo que hacemos:

Por eso las ayudamos y acompañamos en su vida para que sean capaces de desarrollar todo su potencial innovador. Les valoramos, orientamos, preparamos y acreditamos para que brillen en el mercado.

Qué hacemos:

Esto hace que nos dediquemos a la consultoría de innovación creativa; a la ejecución el desarrollo y despliegue de proyectos; a la preparación y el entrenamiento de equipos ágiles de alto rendimiento; a la celebración de encuentros de networking de calidad entre profesionales del sector; y a la selección y el reconocimiento de la creatividad y la innovación.

Te animo a que hagas lo mismo y apliques el modelo de Simon con tu empresa, te aseguro que merece la pena. Y si además lo compartes con nosotros, entonces ya es para nota

Para acabar, te dejo este video que ya tiene algunos años pero sigue despertándome una sonrisa cuando lo veo.

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