En castellano hay un dicho muy popular que dice “sarna con gusto no pica”, viene a decir que si te gusta algo de verdad, no te cansa hablar de ello. Yo tengo la suerte de poder trabajar en lo que me gusta y no hay día que no me encuentre con alguien hablando sobre creatividad, innovación, o cualquier otro tema relacionado.

¿La creatividad se puede enseñar? ¿La persona creativa, nace o se hace? ¿Cómo se construye una cultura creativa en una empresa? ¿Quién necesita la creatividad?. Aunque no me canso ni me cansaré de hablar de ello, hoy voy a intentar responder brevemente a algunas de las principales preguntas sobre este tema y así, si un día no puedo contestar a alguien, podré remitirme a este post

Antes de nada, ¿qué es la creatividad?

Creatividad no es arte, no es diseño, no es la genialidad inexplicable de nadie. Hay muchas respuestas, pero a mi me gusta la que dice que es una capacidad interna e individual para generar ideas con el fin de resolver problemas y aprovechar oportunidades. Es una capacidad y por tanto, se puede aprender y desarrollar, todos nacemos creativos, la creatividad forma parte del ser humano y venimos con ella incorporada, sólo que mucha gente la va perdiendo con los años. Es como un músculo que se atrofia al no ejercitarlo.

¿Qué es la innovación?

La aplicación de la creatividad para dar forma a un nuevo concepto, producto, servicio haciendo algo nuevo y mejor para alguien. Cuando innovamos es cuando trabajamos con las ideas generadas en el proceso creativo y las llevamos a la práctica hasta que son adoptadas. No se trata sólo de negocio, marketing y productos, podemos innovar de muchas maneras, yo te recomiendo un libro muy interesante  de Larry Keeley que lo explica muy bien.

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¿Qué relación hay entre la creatividad y la innovación?

Es imposible innovar sin ideas, la creatividad es la fuente de la innovación, por otra parte, las ideas en sí mismas no suponen ninguna innovación, se necesitan muchas más cosas que una buena idea para poder innovar, y eso tiene mucho que ver con que nadie puede innovar en solitario. Un inventor puede hacer algo nuevo y mejor y luego patentarlo, pero la innovación será una realidad cuando eso se adopte en el mercado. O sea, podemos crear o inventar a solas (o compartiéndolo con gente) pero sólo podemos innovar en equipo.

¿Qué es la innovación creativa?

Un nuevo concepto surgido de la intersección entre creatividad e innovación. Y es que, si bien toda innovación requiere una dosis de creatividad, no todas ellas pueden ser categorizadas con la etiqueta ‘creativa’. Vienen a ser ‘más de lo mismo’, no aportan valor emocional al cliente y por tanto no aprovechan la oportunidad de ganar su preferencia, entusiasmo y recomendación de éste a su propio entorno social.

¿Por qué necesitan las empresas ser creativas?

Existen numerosos estudios que lo corroboran con datos, uno de los más contundentes es el realizado por EY (Ernst & Young) en 2010, que lleva por título “Connecting Innovation to Profit” y afirma que las empresas que tienen una cultura creativa tienen mejores resultados que el resto. Una de las empresas entrevistadas decía “nosotros necesitamos la creatividad porque asumimos que el cincuenta por ciento de nuestros ingresos en los próximos cinco años, debe venir de de fuentes que no existen hoy, por eso innovamos”.

Otro estudio interesante e incluso más conocido es el “The IBM CEO Survey” en el que entrevistaron a más de mil quinientos CEO’s de sesenta paises y treinta y tres sectores. El estudio concluye que la creatividad es la capacidad de liderazgo más valorada por las empresas, Más que la disciplina de gestión, el rigor, la integridad, incluso la visión. En un mundo complejo, necesitamos creatividad para salir adelante.

¿Cuál es la mejor forma de entrenar a la gente a ser creativa?

De la misma manera que aprenderíamos un deporte, como el atletismo, el basket, o un arte marcial como el judo, aikido, etc Un entrenador o ‘Sensei’ nos ayudaría primero a reconocer cuál es nuestro estado actual, nuestras fortalezs y debilidades y realizaría un programa personalizado para que fuéramos adquiriendo destreza poco a poco, no desde la teoría, sino desde la práctica.

Charles Jennings, Chief Learning Officer de Reuters lo explica muy bien en este gráfico. Un setenta por ciento del aprendizaje se produce trabajando, un veinte por ciento, prácticando la teoría y un diez por ciento adquiriendo nuevos conocimientos.

 

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Y ahora déjame hacerte una pregunta ¿existe en tu empresa esta proporción? ¿Se diseñan los programas de formación de forma que os acompañan en un setenta por ciento del tiempo en el trabajo real que tenéis que hacer? Si tienes esa suerte, felicidades. Pero si no es así, quizás te interese el próximo Programa de Entrenamiento en Innovación Creativa que iniciaremos próximamente. Te aseguro que si haces este programa (o cualquier otro bueno que puedas encontrar en el mercado) no te vas a preguntar estas cosas, más bien las vas a enseñar a otros

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